La industria del cine británico nos acaba de tirar dos noticias que, a primera vista, no tienen absolutamente nada que ver, pero que arman un combo tremendo para los que seguimos el mundillo de las películas. Por un lado, tenemos el regreso triunfal del chupasangre más icónico de la historia, y por otro, novedades bastante bizarras sobre el oso peruano que nos robó el corazón. Es un contraste divino. Vamos por partes.
El Conde sale del cajón en 4K
Justo en el marco del Día Mundial de Drácula, la legendaria productora Hammer Films nos avisó que resucitaron la obra maestra de vampiros de 1958 dirigida por Terence Fisher. Y ojo que no es una lavada de cara nomás. La gente de Hammer y Silver Salt Studios se mandaron un laburo de restauración en 4K espectacular, juntando material de archivo original de todas partes del mundo.
Lo más salado de esto es que lograron reincorporar metraje que se daba por perdido hace más de sesenta años. Básicamente, si no andabas por los cines de Japón allá por el 58, nunca pudiste ver la película tal cual la pensó Fisher. Es material que jamás se había lanzado en formato casero en ninguna parte del planeta.
Esta joyita llega a las casas en octubre, impecable para encarar Halloween. Y los que anden por el Reino Unido la van a poder ver de nuevo en la pantalla grande. Tener a Christopher Lee y Peter Cushing juntos otra vez, en lo que fue apenas la segunda vez que estos dos próceres del terror compartían cámara, es un lujo bárbaro. Esta película fue la que cimentó la imagen clásica del chupasangre mostrando los colmillos, y nos dejó al Van Helsing definitivo: un cazador inteligente, sin miedo y que no frenaba ante nada. El guion es de Jimmy Sangster, basado obvio en la novela de Bram Stoker, y sigue a Jonathan Harker (John Van Eyssen) cayendo en las garras del Conde.
En su momento, la peli fue tan zarpada con la violencia, el tono medio sensual y ese uso de los colores fuertes (fue la primera de vampiros filmada así) que a mucha gente le pareció un disparate de lo chocante que era. John Gore, el capo de Hammer Films, tiró la posta sobre este relanzamiento: dice que esto va mucho más allá de restaurar una película, es recuperar un pedazo de la historia del cine británico que se creía extinto. Según él, ver a Lee y Cushing con este nivel de detalle te recuerda lo potente que sigue siendo la película casi setenta años después de su estreno.
De Transilvania a Perú (con escala en Londres)
Ahora, pasemos de la sangre a la mermelada, porque si hablamos de íconos del Reino Unido, Paddington no se queda atrás. Ya nos enteramos de primera mano que el oso más querido de Londres encontró a los guionistas para su cuarta aventura en el cine, y parece que también tienen atado al director.
Acá viene lo que te deja un poco de cara: Armando Iannucci, el escocés que se cansó de ganar premios Emmy y que es un crack absoluto de la sátira política (creó joyas ácidas como Veep y The Thick of It), es el encargado de agarrar la pluma para la próxima película de la franquicia de Studiocanal. No va a estar solo en esta movida; lo acompaña Simon Blackwell, su socio de toda la vida y otro bocho con el que laburó en esas mismas series. Además, se comenta que Dougal Wilson, el director que viene del palo de la publicidad y que debutó en el cine con la tercera entrega (Paddington in Peru), ya está en charlas para volver a ponerse la diez y dirigir Paddington 4.
Estamos hablando de una saga pesada, que ya lleva recaudados más de 800 millones de dólares a nivel mundial sumando las películas de 2014, 2017 y 2024. Rosie Alison, que fue la que hace como veinte años tuvo la visión de agarrar al personaje del gorrito rojo de Michael Bond y llevarlo al cine mezclando acción real y efectos, sigue firme en la producción con Heyday Films. Ya habían avisado a principios de año en la CinemaCon que la película estaba en pañales y que habían contratado a “guionistas de comedia de renombre mundial”, pero no soltaron prenda de quiénes eran hasta ahora.
Iannucci tiene chapa de sobra para la comedia. El tipo estuvo detrás del icónico personaje Alan Partridge, escribió para The Day Today, armó Avenue 5 para HBO y la rompió toda dirigiendo y coescribiendo La muerte de Stalin (y ni hablemos de su nominación al Oscar por In the Loop). Blackwell tampoco se queda atrás: armó comedias oscuras inglesas como Breeders y Back, y también coescribió La historia personal de David Copperfield con Iannucci, que casualmente tenía a Ben Whishaw (la voz de Paddington) de protagonista.
Pero claro, saltar de adaptar a Charles Dickens o hacer humor negro sobre políticos inútiles a escribir sobre este oso es un cambio de frente bastante brusco; no va a ser un paseo por el parque. El gran secreto de que Paddington 2 sea considerada una obra maestra absoluta (incluso llegó a ser la película mejor puntuada de la historia en Rotten Tomatoes por un tiempo) está en cómo balancean esa amabilidad impecable y educada del oso con su talento natural para mandarse macanas y meterse en líos de forma súper tierna.
Cuando hablaban del estreno de la tercera peli, la productora dijo que eligieron a Wilson porque tenía esa esencia “Paddingtoniana” y representaba los valores del personaje. Uno quiere creer que vieron exactamente lo mismo en Iannucci y Blackwell. Porque si le erran al tono y la película no funciona… bueno, va a haber miradas fijas y muy severas para todos.





