Nos vamos juntos. Mis amigos me dedican una mirada cómplice. Caminamos en silencio. Llegamos a la parada. Hablamos de cerca. Me gusta. Sé que espera que le dé un beso. Yo hablo de cualquier cosa. Como siempre. De cualquier cosa. Se escucha música. Una banda está tocando cerca. No sé por qué me pongo a hablar de los hermanos Ibarburu. Hablo largo y tendido sobre los hermanos Ibarburu. Me mira y sonríe con cara de cuando ya estemos juntos te voy a tomar el pelo con las pavadas que me decías en lugar de darme un beso. Yo pienso que muchas mujeres todavía tienen esa costumbre añeja de esperar a que el hombre sea el que haga algo. Las mujeres la tienen más fácil. Sigo hablando de los Ibarburu. ¿Qué me pasa? Ella sigue esperando que la bese. ¡Por...
Diego corrió por Dieciocho, en hora pico, tratando de llegar rápido a Plaza del Entrevero. Se detuvo una sola vez, a mirar una vidriera. Al llegar, se sentó en un banco. Creyó llegar tarde.