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Un día del año pasado empecé a leer la torre de manuscritos anónimos que se presentaron en la categoría narrativa del concurso literario de la IMM. Me habían convocado como jurado. Tengo años de formación académica, me pasé la vida leyendo, pero eso no importa. Solo soy una lectora, y lo que busco en un libro es placer, disfrutar, empezar a leer y no poder parar y no poder creer eso que leo de tan bueno que es. No suele aparecer un libro así en los concursos. Lamentablemente. Me recuerdo en mi sillón, día tras día, leyendo y poniendo puntajes, agobiada porque no había nada que me disparara la adrenalina. De repente, un sábado, de mañana, abrí Parir. No recuerdo el seudónimo.
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