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Vivimos en un país que depende energéticamente de otros. Esto implica que todos nuestros costos son afectados por esa dependencia. Para hacerlo más simple, pasemos el gasto a una unidad de referencia tangible: barriles de petróleo. Un país como Uruguay gasta entre catorce y quince millones de barriles anuales. En dólares, estos barriles cuestan unos U$S 1700 millones. ¿De dónde sale ese dinero? Posiblemente lo estamos pagando en el costo final de los servicios o productos que compramos, o como impuestos. Este dinero podría volcarse al sistema de salud, a la educación, a la investigación, o a la producción. Pero no, como le compramos energía al vecino, nuestro dinero irá a mejorar el sistema educativo, de salud y productivo de otros. En medio de este panorama alguien estudia la posibilidad de generar un biocombustible que sustituya parte del que se compra afuera. A diferencia de otros, generarlo no implica ocupar tierra destinada a alimentos. Además, aprovecha desechos que hasta el momento se tiran, como el aserrín de madera. No todo es tan simple como parece, y aún quedan algunos problemas por resolver ¿Cómo? Investigando.
ENERGÍA ALTERNATIVA Mariana Silva Morán vive en Buceo con su novio. Estudia Ingeniería Química y trabaja en el Departamento de operaciones unitarias del Instituto de Ingeniería Química de la Facultad de Ingeniería de la UdelaR. Allí realiza tareas de investigación y docencia. Se acercó a la ciencia porque siempre le interesó saber cómo funcionan las cosas y por qué. Actualmente trabaja en un proyecto de obtención de biocombustible líquido a partir de aserrín que se lleva adelante desde hace aproximadamente dos años. Particularmente estudia cómo afectan a la calidad del biocombustible, las variaciones en la materia prima (humedad y tamaño de las partículas de aserrín).
El proyecto está financiado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, por intermedio del Programa de Becas de Iniciación a la Investigación, para el cual trabaja tutoriada por la MSc. Ing. Berta Zecchi. “La Facultad es la institución que me respalda colaborando con el espacio físico, el equipamiento necesario y el soporte profesional de mi tutora y demás docentes.” A Mariana siempre le interesó el tema de los biocombustibles y su impacto. Más allá de costos y temas económicos, los combustibles también inciden en la salud y la calidad de vida de las personas por su impacto sobre el medioambiente. Los biocombustibles así como el aprovechamiento de otros tipos de energías renovables, son una alternativa para contribuir a mejorar el ambiente actual y el que le vamos a dejar a futuras generaciones.
Según esta investigación, en los aserraderos, cerca del 50% de la madera que entra se convierte en aserrín. Esto es un problema, ya que son grandes volúmenes y la oferta supera a la demanda. Obtener biocombustible a partir del aserrín valoriza un residuo y presenta ventajas a nivel de medio ambiente. El proyecto no requiere gran inversión y la investigadora piensa que muchos de los aserraderos nacionales lo van a poder aplicar sin grandes inconvenientes.
Para Mariana, la situación de los investigadores uruguayos ha mejorado bastante. Hay programas de fomento que buscan equiparar los sueldos a los que paga la industria, que siempre fueron considerablemente mayores, desalentando muchas veces la dedicación a la investigación. “Estos programas fomentan la participación de jóvenes en investigación, jóvenes que aportan sus ganas de saber y trabajar y que conjuntamente con la experiencia y el conocimiento de aquellos que llevan más tiempo en esta tarea, contribuyen al desarrollo social, cultural y económico del país. Por otra parte, la realidad actual indica que somos un país dependiente lo que limita nuestra capacidad de acción en un montón de aspectos industriales y económicos. En pos de esa independencia también estamos trabajando. “
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