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Un breve paseo por la ciudad en la van de Cristiano. En el hotel nos esperaba Tonho, curador del Atrio Cultural Santander y a su vez dueño de Ímã Records, el sello que edita el disco de Socio en Brasil. La ciudad estaba particularmente desierta. Tonho nos cuenta que está sucediendo en ese mismo momento el Grenal, el clásico de fútbol entre el Gremio y el Internacional que nadie previó porque se dio por un empate por puntos en el campeonato.
En unos minutos llegamos al Atrio, un lugar hermoso -casi todo de vidrio- en el que diferentes artistas tocan con entrada libre todos los domingos. Nos tocaba a nosotros. A pesar del fútbol, a la hora de tocar se acerca un montón de gente para vernos, incluyendo varias caras conocidas del año pasado, de cuando estuve ahí invitado por los Nenhum de Nós.
Un, dos, tres... arrancan las canciones. La gente de Porto Alegre nos recibe de novela a pesar de entender poco de lo que decíamos. Nos sacamos fotos, pidieron autógrafos... en fin. Al finalizar el show nos vamos a otro concierto y después a cenar.
Lunes en Porto Alegre. Aparece gente por todos lados, gente que sube y baja las empinadas calles de la ciudad. Con el Checo rastrillamos las casas de música buscando algo que no encontramos y dándonos de frente con una ciudad que nos recuerda a Montevideo... pero hay algo en esos gritos de “¡compro oro!” en plena principal, y en esas muchas chicas de calza negra, plataformas y remera del Gremio que nos hace preguntar dónde estamos.
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