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Con una trayectoria que alcanza el cuarto de siglo y once ediciones discográficas, han sabido estar en la cresta de la ola y también caerse estrepitosamente… con una dignidad admirable, y en más de una ocasión. Bipolar es el disco número doce de la banda de los hermanos Musso, Tavella y Alvin Pintos.
El Cuarteto de Nos / Alberto Wolf (1984, Ayuí) Este split editado a medias con Mandrake, por el sello Ayuí, fue el que inauguró el camino cuartetero. “Acapulco nos emborracha” y la profética “Cucos S.R.L.” estaban entre las muestras más destacables del absurdo que se haría notar más adelante.
Soy una arveja (1986, Orfeo) Con un sonido forjado en la new wave más experimental, el disco aparece el año posterior al retorno democrático. El humor salido vaya a saber de qué rincón de la cabecita de estos -hasta el momento- incomprendidos muchachos de Ciudad de Tajo, se revela en “El guardián del zoo”, “Andamio Pijuán” y otros grandes éxitos que han permanecido en la memoria colectiva de quienes los descubrieron por esa época y quienes los descubrieron después.
Emilio García (1988 – Orfeo) La continuación de los desvaríos de estos dementes con guitarras. Por esta época empiezan a usar vestuario de tías y abuelas para interpretar nuevos hits como “Las viejas del Cuarteto”, que aparecen montadas en sus máquinas de coser y nos recuerdan que en invierno no hay pepinos.
Canciones del corazón (1991 – Orfeo) Además de estar plagado de genialidades interminables como “La familia Berrantes”, “Corazón maricón”, “Mabel”, “Canción de amor” o “Al cielo no”, se animan a reversionar la historia del indio Tabaré en la canción “Tabaré, that’s right”, aunque no les trajo problemas como otras relecturas de la historia nacional.
Otra navidad en las trincheras (1994 – Ayuí) Explosión. Pico de popularidad. Escolares con cassettes grabados por sus primos mayores, escuchan rimas sobre calzoncillos a rayas, chupones y abortos, putones de barrio, minas estrechas, polacos en lupanares y escuchan por primera vez de la gonorrea. Este disco fue el Nevermind de la banda, y el London Calling de una generación deforme en formación. Todo esto entre baladas, valses y una variedad estilística asombrosa.
Barranca abajo (1995 – Ayuí) Como su nombre lo indica, fue “el disco después del éxito”… El centro temático es la caída, con canciones de extremo nihilismo punk y resignación como “Vino en mi jeringa” y “Barranca abajo”. Y, por supuesto, el aparente comienzo de una extraña y prolífica fijación de Riki Musso con la ancianidad avanzada y varias formas de parálisis.
El tren bala (1996 – Manzana verde) El disco de la polémica por la canción de Artigas, que generó diversas acciones de patrioterismo democrático encabezadas por el diputado Ágapo Palomeque. Se intentó la censura, pero no lo consiguieron. Finalmente se llegó a exigir cédula de identidad a todo aquel que quisiera hacerse del disco. El tren bala incluye grandes obras como la beachboyesca “Bacalao beach”, “Quiero Money” y la murguera “Morcillo López”.
¡Revista Esta! (1998 – BMG) En la época en que los grandes sellos multinacionales pusieron sucursal por Montevideo, el Cuarteto probó con BMG. “Ya te vas a mejorar”, malambo en clave rockera, relata la convalecencia de Riki tras una desafortunada caída escalera abajo. Roberto prueba con el rapeo en la profética “Cómo ha cambiado mi barrio”. En “Que los cumpla feliz” rockearon como pocos, y en “Palomo” pasaban del lounge relajado al éxtasis sin intermedios.
Cortamambo (2000 – Koala) Mientras atravesaban una fuerte crisis de popularidad, editaron Cortamambo. Una de sus obras más eclécticas, que va desde el pequeño documental “El apareamiento de la morsa” y “Maten a las ballenas”, hasta el paroxismo narcisista de “Me amo”, pasando por el impecable ejercicio metalero-infantil de “Mamá, el bajista me está pegando”.
Cuarteto de nos (2004 – Bizarro) Otra vez explosión. Otra vez pico de popularidad. Pero ahora otros escolares, primos y sobrinos menores sumaron toda una nueva generación de seguidores. Reversiones impecables, tres nuevas canciones a la altura de los clásicos, para el comienzo de una sociedad con Juan Campodónico que probará ser una fórmula ganadora. Un sonido aggiornado y potente, como para saldar la única deuda que podía llegar a atribuírseles.
Raro (2006 – Bizarro) La confirmación de que El Cuarteto podía asumir y disfrutar el lugar que le correspondía, por obra y talento. Otra vez reinventándose a sí mismos, como a lo largo de toda su carrera, cambiando incluso hasta la clave del humor, pero manteniendo algunas mañas, como la fijación de Riki hacia la vida geriátrica y la afinidad de Santiago por cantarle a la vida disipada. “Yendo a la casa de Damián” trasciende fronteras y los lleva a los grandes premios latinos.
Bipolar (2009-Universal)) Sigue la línea de Raro, aunque profundizando la actualización sonora de la banda, tanto en lo referente a letras como en lo musical. Se agrega el netartista Brian McKern como miembro estable de la banda. El disco se editará también en Argentina y en México.
Para no perderse en Tajo.
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