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Una tarde de marzo, influido por la movida musical que imponía MTV a finales de los años noventa, encaré con unos amigos hacia el Teatro de Verano. El plan era el de ver en directo a los Illya Kuryaki & The Valderramas, (el dúo funk hiphopero integrado por Emmanuel Horvilleur y Dante Spinetta). Y así escuchar cómo se escuchaba en vivo el tema que sonaba cada diez minutos en aquellos tiempos: "Abarajame".
Esa tarde, para mi sorpresa, el destino me topó con Peyote Asesino, grupo uruguayo que ofició de telonero de los Kuryaki. Confieso que apenas conocía los estribillos de los hits de la banda, de muy escasa difusión en las FM locales. Finalizado el show, mi pregunta y la de otros tantos que vivimos una tarde de hip-hop rioplatense era por qué Peyote no cerró el toque... ¡si eran absolutamente mejores! Sonaban de puta madre.
El tiempo confirmó a Peyote y sus canciones. Más adelante, se perpetuaron en las radios locales y el latiguillo "Estás mal de la cabeza, ¿o qué te pasa?" llegó también a la cadena latina y, por extensión, a varios países del continente. Pasado el tiempo, y en tono de rima hiphopera, podría resumirse que "los Peyote se separaron / otros proyectos encararon / en el Pilsen Rock se juntaron / y nuevas generaciones disfrutaron”. En definitiva, una alegría supone el regreso de esta banda que habló largo y tendido con Gabriel Peveroni sobre su nueva era.
Además, Sebastián Auyanet propone abrirse un poco de los formalismos que tiene la coyuntura política en este año electoral y, a partir de este innovador número de Freeway (¿qué tal el nuevo diseño?), se viene con una columna que inicia en este mes de abril con una investigación sobre ciertas cosas que pasan en los muros de Montevideo.
Pero vuelvo a lo que escribí en mi primera editorial: en Freeway no nos resignamos a pensar que todo pasará por las elecciones. Fieles a ese criterio de elegir a los personajes de tapa por hacer algo bueno en este mundo, también pensamos en una sección para esas personas que, en silencio y con perfil muy bajo, trabajan para descubrir cosas nuevas... hasta gritar ¡Eureka! Obviamente, ese es el título de la nueva columna en la que probablemente muchos de los lectores se enteren de la vida de aquel nerd que trataron mal en la escuela. Quizá a esos lectores se les venga a la mente la frase de Bill Gates: “nunca se burlen de un compañero nerd, porque ellos después serán los jefes de sus trabajos”.
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