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La soprano de atahualpa - por Vera Rojas
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Hace algunos meses reseñé para una revista musical la reedición del disco Color de rosa, lanzado por el sello inglés Tumi, de la increíble cantautora afroperuana Susana Baca. En la nota ponía en evidencia mi asombro por la capacidad que tiene la cultura popular contemporánea de la nación altiplánica de construir mitos y colorearlos con crayones de las más diferentes y lisérgicas tonalidades. Posiblemente tenga que ver con algún tipo de legado ancestral incaico, porque además de la discípula de la inmortal Chabuca Granda antes señalada, existe una suerte de masturbación ideológica o militancia conceptual garagera latinoamericana acerca de Los Saicos: para muchos más pioneros del protopunk que los mismísimos The Stooges.
Ese misticismo se transmutó también a la cumbia chicha, redimida a través del sello español VampiSoul en el compilado The Roots of Chicha: Cumbias Psicodélicas del Perú.
Sin embargo, la mayor leyenda de la cultura musical peruana la personifica Yma Sumac. Su historia está tan teñida de enigmas que jamás olvidaré la primera vez que escuché hablar de ella. Un amigo venezolano, todo un veterano de la radio, me reveló que su nombre verdadero era Amy Camus, su denominación escrita al revés. Si bien supe más tarde que era peruana, nacida en Ichocán, que se llamaba Zoila Augusta Emperatriz Chávarri del Castillo, y que buena parte de su discografía fue albergada por la multinacional Capitol Records, me tuve que comer el cuento durante mucho tiempo. Lo que también recuerdo es que mi amigo me armó un compilado en casete que incluía el maravilloso "Gopher Mambo". Hasta hoy nunca escuché un tema que pudiera causarme tanto frenesí; una espectacular conjunción de huaynos y ritmos andinos con mambo y jazz.
En 1997, en pleno auge del lounge, me reencontré con su música y conocí su historia: un empleado del gobierno de Manuel Prado Ugarteche, la descubrió en 1939. Emilia, su madre, era descendiente de Atahualpa, el último rey Inca. Sixto, su padre, terrateniente de origen español. A los 12 años encandilaba con sus cinco octavas de voz . En 1942 salió de expedición por Sudamérica y en 1946 la llamó Nueva York. De estrella de folklore y coplera de tango -sus primeras grabaciones fueron en Argentina- pasó a sacerdotisa exótica. Compartió roles con Charlton Heston, en 1954, en el film Secret of the Incas. Aprovechó el suceso de Pérez Prado y Tito Puente, y lanzó el multiventas Mambo! (1955) -que contiene "Gopher". En 1996 aparecieron las reediciones en CD de sus obras, y el revival se notó en 1997 en el Montreal International Jazz Festival.
Perita, como la apodó su gente de Ichocán, falleció en Los Ángeles, el pasado 1º de noviembre, a los 86 años.
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