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Noelia recuerda lo lindo de las navidades de antes. Las de la infancia. La familia y los regalos. Los bailes y la lambada. ¿Pero ahora qué?
cómo pasar las fiestas y no morir en el intento - por noelia
¡Qué alegría! ¡Qué felicidad! ¡Qué emoción! ¡Llegan las fiestas! En pocos días estaremos viviendo una noche de paz, una noche de amor?
Mantengo la esperanza de que todo vuelva a ser como cuando niña. En Nochebuena, lo recuerdo, tenía una alegría desbordante. Papá Noel cada año dejaba, en el arbolito, los regalos que yo había pedido. Convengamos que, sin que lo notara, mis padres me hacían la cabeza para que los pedidos no fueran económicamente inalcanzables.
La mayoría de las veces pasábamos las fiestas en casa de la abuela Obdulia. Ella estaba viejita y no podía subir las escaleras, y yo era feliz porque venían también mis tíos y mis primos y éramos un montón. En casa vivíamos apenas cuatro, así que estuviésemos en una misma casa más de diez personas me parecía maravilloso.
La ansiedad se bajaba mirando Nochebuena con las estrellas, programa que esperaba durante todo el año para poder bailar mis temas favoritos: ?Lambada?, ?No me dejan salir?, ?Dancing Queen?, ?It?s a sin?, ?Fiesta?. Pero lo mejor venía después de abrir los regalos. Siempre recibía algún conjunto lindo que me ponía al instante y arrancaba para el baile de la esquina. Sí, cuando yo era niña, hace ya un montón de años, todavía existían los bailes de barrio en la calle. El cruce de Charrúa y Brito del Pino explotaba de gente y con mis amigas de la cuadra nos poníamos a bailar y a esperar a que apareciera el vecino que nos gustaba.
Hoy, pensar en las fiestas, me estresa un poco. ?¿En dónde pasamos?? ?El año pasado ya pasamos con tu familia; este año toca con la mía?. ?Sí, ya sé, pero vino mi primo de España y me gustaría pasar con él?. ?Todo bien, vos pasá con tu familia y yo paso con la mía?. ?Pero quiero que pasemos juntos?. ?Bueno, todo no se puede?.
Después está el temor de que se emborrache justo ese pariente que sabe demasiadas cosas de vos y empiece a ventilarlas o, peor aún, que te eche en cara todas las cosas que podrías haber hecho en tu vida y no hiciste. Existe también otro espécimen estresante: la madre ofendida porque el nene se fue a pasar las fiestas con sus amigos y se olvidó de que tiene una familia que tanto lo ha apoyado a lo largo de su vida. El nene, hay que explicarle a la mamá, se fue a pasar las fiestas con sus amigos porque la Navidad ya no es lo que era: una noche en la que protegidos por la fantasía del mundo infantil, existían solamente la alegría, la diversión, la comida rica y los regalos, y no se enteraba de los problemas vinculares de los integrantes de la familia.
Ya sé cómo voy a pasar las fiestas este año: bailando ?Lambada? frente al televisor. Me encanta.
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