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La prima Elvira compró una iguana que predice el futuro y adivina las cosas ocultas. El método es, digamos, casi elemental. La prima Elvira compró también un tablero Ouija en la Feria de Tristán Narvaja, junto a tres dvds súper truchos protagonizados por Bruce Willlis: The last man standing, The broken boss y Mr. Death. La única película pirateada que se puede ver con cierta dignidad y resolución de imágenes es Mr. Death, hablada en inglés y con leyendas en español caribeño. Apenas se nota que fue copiada en el cine con una camarita amateur: Solamente una vez se levanta una señora gorda, muy gorda, cuya sombra chinesca casi cubre toda la pantalla e irrumpe sobre el rostro del bueno de Bruce cuando está por besar en la boca a Eldyn Davies, una actriz del montón que, poco después de tocar el cielo con las manos filmando con el afamado duro de matar, acabó tendida e inerte en un jardín trasero de Palisades, California, a causa de una sobredosis de éxtasis, éxtasis tan trucho y nocivo como los dvds que compró la prima. En los tres primeros minutos de film, Willis acribilla a doce terroristas de Al Qaeda, sin contar a una inocente señora que paseaba frente a la embajada estadounidense en Kalún, un país del África sub sahariana, acompañada por su chofer y un perrito pequinés blanco y enrulado como una ovejita faldera y con dientes.
Pero mejor volvamos a la iguana pitonisa. La prima Elvira coloca su mascota reptil sobre la tabla Ouija. La tabla tiene impresos en sus extremos derecho e izquierdo las palabras Yes y No, un primer círculo con los números del 0 al 9, y un segundo círculo, de diámetro mayor, con todas las letras del abecedario. La prima Elvira pregunta ¿Me quiere?, y la iguana, lenta, muy len-ta-men-te, se mueve hacia la palabra No. Elvira grita: La puta que lo parió a Raúl, yo sabía que me engañaba. La prima Elvira vuelve a colocar la mascota en el centro de la mesa Ouija y pregunta: ¿Me caga con Inés? La iguana se despereza, abre la boca. La cierra. Se mueve hasta posar su pata delantera izquierda sobre la palabra Yes.
¡Ayyyyyy, lo sabía!, grita la prima Elvira y vuelve a interrogar al oráculo. ¿Desde cuándo?, pregunta. La iguana se queda inmóvil. ¿Desde cuándo?, vocifera Elvira, al borde del ataque. Al fin, la iguana se mueve. Va hasta el primer círculo, marca el número seis. ¿Seis meses? La iguana no contesta. ¿Seis meses?, repite la prima Elvira. La iguana comienza a moverse y marca en el círculo exterior, sobre el abecedario: Y-E-A-R-S.
En cuestiones del amor, los años son peores que los meses.
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