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Editorial de Carlos Tarán de noviembre, desde la Cumbre Iberoamericana en El Salvador. Integración, redes digitales, planes educativos y otros comentarios.
redes iberoamericanas - Carlos Tarán
Escribo estas líneas en un barrio en la zona oeste de la ciudad de San Salvador, en el Campus Party Iberoamérica (www.campus-party.org), donde se celebran las actividades de la XVIII Cumbre Iberoamericana. Los visitantes de Uruguay somos unas diez personas, todos con perfiles y edades muy diferentes, casi ninguno conocido de antemano entre sí.
Si poco es lo que conocemos de nuestros países vecinos y cercanos como Argentina y Brasil, mucho menos conocemos de estos otros vecinos, como El Salvador, ya no tan cercanos. Esto lleva a comprobar la necesidad de este tipo de encuentros, de dirección contraria de la inercia de la insularidad y la fragmentación del continente. Gracias a iniciativas como la Cumbre, la comunidad iberoamericana se fortalece año tras año, demostrando el potencial de una comunidad formada por veintidós países que se unen a través de dos lenguas, el español y el portugués.
Estos elementos comunes que nos unen, sin embargo, no nos igualan en los signos y expresiones culturales. Y es precisamente en esos matices que el encuentro se enriquece, porque estas diferencias son las que ayudan a comprender que la forma de aunarnos no es la búsqueda de la homogenización, sino el consolidar nuestras fortalezas y potenciar las diferencias y especificidades.
Aquí, en Campus Party, la unión se extrema a través de redes digitales y del compartimiento de conocimientos en las áreas de la innovación y la cultura digital e informática.
Una de las novedades para muchos de los visitantes de los diferentes países iberoamericanos es ver un computador de One Laptop Per Child (OLPC, los del Plan Ceibal) que ha traído uno de los chicos uruguayos. Una muestra tangible del grado de avance en los terrenos de la educación, el conocimiento y la cultura que un país con características como el nuestro tiene y debe seguir desarrollando. Es solo cuestión de planificar, ejecutar y controlar en forma acertada. Es solo eso. Lástima que, para el caso, ?solo eso? debería escribirse así, entre comillas.
Uruguay podría y debería ser un país 100% Wi-Fi. De todas formas, y como para ir empezando, me ha interesado muchísimo un proyecto llamado Montevideo Libre, de quienes se definen en su site como ?un proyecto dedicado a la creación y organización de una red de datos libre en la ciudad de Montevideo, Uruguay?. Visiten www.montevideolibre.org
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