lunes
21.05
Entrevista a Franny Glass
Por Gabriel Peveroni
 20.11.2008 
     
Una hora después que subo al setenta y seis descubro que avancé treinta páginas de la novela que estoy leyendo. ese simple detalle me pone feliz. es una de césar aira. el protagonista es un chico que se convierte en relator de las aventuras de un héroe bastante peculiar, un tanto loser.

el chico, como suele suceder, se enamora de una chica. ella es fotógrafa. la novela me hace salir del planeta. el viaje real no es tan diferente. es por montevideo. una hora para llegar a lo alto del cerro. allí vive gonzalo deniz, el flaco que canta en mersey y desde hace poco más de un año pateó el tablero de la canción uruguaya en la piel de franny glass.

como suele suceder cuando estoy feliz, llego un poco tarde. me equivoco de plaza. no importa. sin perder la calma, camino en la dirección correcta. es mediodía y desde el cerro se ve toda la ciudad. calculo visualmente el recorrido de una hora: vengo desde allá, desde el ruido de la ciudad. es el mismo recorrido que hace diariamente el protagonista de esta historia, un muchacho que después de leer a salinger empezó escribir nuevas canciones y se convirtió en franny glass. en gonzalo conviven el relator y el antihéroe. y el escritor. también la feliz historia de amor con su chica, que entre otras cosas se ocupa del arte de portada de los dos discos que publicó en forma independiente. como en las buenas comedias de wes anderson, todo se vuelve difuso.

siento ganas de hacerle una sola pregunta. saber qué piensa él de las noches perfectas. saber de dónde viene franny. pronto descubro que no es necesario. alcanza con escuchar de su voz versos como ?soy un niño ahogándose en el río/ por eso te doy la mano? para guardar un silencio respetuoso y viajar a un planeta felizmente imperfecto. los primeros discos de franny son sencillamente encantadores. el inicio, seguramente, de una saga de grandes canciones. sigo feliz: hay todavía muchas novelas por leer. y por escribir.

¿Cuándo y cómo aparece Franny Glass en tu vida?

Empezó como un proyecto paralelo a Mersey, con mi hermano Germán en batería y Gabriel Mazza en guitarra. Estábamos buscando nombre para la banda, y como en esa época leía todo lo que encontraba de Salinger quise que el nombre tuviera alguna referencia a su literatura. Me había vuelto fanático. Entonces salió lo de Franny Glass. Después me di cuenta que no podía seguir con dos proyectos con formato de banda... y que tenía muchas ganas de hacer algo absolutamente solo. Mantuve Mersey, que es la banda que tengo desde los quince años, con mi hermano y mis amigos, y seguí con el otro proyecto, pero solo. Después quedó como que yo fuera Franny Glass?

¿Y eso cómo te lleva?

Bien... no es que diga todo el tiempo soy Franny Glass, pero ya se volvió complicado? son muchos los que me dicen Franny. En realidad, no me molesta. Si yo mismo lo elegí, sería una estupidez que me molestara. Pero aclaro siempre que soy Gonzalo, el de Franny Glass.

¿Cómo vino el enamoramiento con la literatura de Salinger? ¿Sigue siendo tu escritor de cabecera?

Sigue siéndolo, por supuesto. Todo lo que he leído de él me encanta. Además, lo más lindo fue que nadie me lo recomendó. Llegué solo a sus libros. Y después hay conexiones? porque por otro lado me gustan mucho las películas de Wes Anderson, y por ahí leí que una de las influencias que tiene Anderson es Salinger. ¿Conocés la película de los Tenenbaum? Es una de mis favoritas? cuenta la historia de una familia de genios. Está levemente inspirada en los Glass, que son como siete hermanos. Una cosa lleva a la otra?

¿Por cuál de sus libros empezaste?

Lo primero fue El guardián en el centeno. Pero aunque leí muchos libros, nunca había encontrado una escritura que me produjera tanta conexión con la música.

¿Esa conexión sentís que se deja traslucir en las letras de Franny Glass?

Sí. Yo creo que sí. Pero, en realidad, creo que la influencia más importante en mis letras ?en un principio, porque después fueron encontrando un tono cada vez más personal? fue Belle and Sebastian. Escuchando sus canciones encontré una puerta a algo que no conocía? el tema de la narrativa en las canciones, por ejemplo.

Y aparece el uso de la tercera persona, lo que no es común en el rock de banda?

El desafío era precisamente ése, porque antes nunca había escrito canciones que hablaran en tercera persona. Siempre hablaban de mí, y con imágenes más bien abstractas. A partir de esa mezcla de Salinger con Belle and Sebastian fue que empecé a hacer pequeños cuentitos usando personajes inventados.

La primera persona quedó para Mersey...

Ahora ni siquiera eso, porque en las canciones nuevas de Mersey aparece un personaje. Eso me lleva a otra cosa, a percibir que ese mecanismo también tiene que ver con el hecho de que estoy estudiando cine. Porque para hacer un corto, o una película, se necesitan muchas cosas, una infraestructura enorme, y eso me llevó a encontrar la manera de depositar las ideas de guiones y bocetos narrativos en las canciones, sin necesidad de filmarlas.

O sea que Franny Glass parece una solución, de mínima producción, para canalizar ideas imposibles. Y paradójicamente, ese lugar más chiquito es el que te está dando mayor exposición y resultado.

Y a su vez es la manera más inmediata, porque como toco solo, no tengo que pasar por cinco meses de producción para mostrar una canción o lo que sea. Obvio que no es lo mismo. No es que en lugar de hacer cortos ahora hago canciones, pero sí es cierto que encontré, en este mecanismo, la posibilidad de meter historias o situaciones entre personajes en las canciones.

Todo indica que el nudo de tu historia, antes de convertirte en Franny Glass, hay que ir a buscarlo a Mersey. ¿Dónde y cuándo se forma la banda?

Si tuviera que mencionar un lugar, sería San Luis, un balneario que queda diez kilómetros pasando Atlántida. La primera formación es con mi hermano Germán y dos amigos de varios veranos: Diego Zapata -que vivió toda la vida en Malvín-, y Rodrigo Bongiovanni -que es de La Paz. Todos de lugares lejanos, pero estábamos juntos en San Luis.

¿De qué año estamos hablando?

Fue por el 2000, por ahí. Yo tenía quince y mi hermano trece. Teníamos muchas ganas de tocar y nuestro primer recital fue con tres ensayos arriba. ¡Un desastre! Esa banda se llamó Harry Sons. Después entró Martín André en el bajo y hubo unas idas y vueltas hasta que a fines de 2004 entró Gabriel Mazza y se completó la formación de Mersey.

¿Qué cosas escuchaban en esos años?

Mi hermano y yo veníamos de escuchar Beatles, de toda la vida. Diego escuchaba Doors. Las referencias más contemporáneas venían por el lado de Rodrigo, que escuchaba Blur, Oasis, Strokes, Smiths. Tocábamos donde podíamos, en la esquina, en eventos? hasta que empezamos en boliches. Éramos todos menores de edad y ya conseguíamos toques en boliches como BJ y Living.

¿Qué pensabas del rock uruguayo?

Pensaba que no había nada como lo que estábamos haciendo nosotros. Después salió Astroboy y otras bandas con las que teníamos cosas en común, pero notábamos que si bien compartíamos influencias íbamos por otro lado... yo siempre tuve una preocupación especial por las letras, cosa que no veía en otras bandas.

Sobredosis de zanahorias no sale hasta finales de 2007. ¿Por qué demoraron tanto en publicar el disco debut?

Grabamos muchos demos, pero nunca quedábamos conformes. Eso nos pasó varias veces.

Una banda problemática?

En ese sentido sí que somos problemáticos. Sentimos que en las grabaciones es difícil transmitir la energía del vivo. Pero después está el tema de que las canciones del disco las veníamos tocando desde hacía cuatro años y no queríamos emprender el viaje de defenderlas un año más... por eso editamos el disco independiente y no esperamos a publicar en un sello, aunque teníamos ofertas. Ahora con Mersey estamos buscando otras formas de composición. En eso estamos y pronto entraremos a grabar un nuevo disco.

Y entre los procesos de la banda entran tus dos discos como Franny Glass. ¿Cómo fue la grabación de Con la mente perdida en intereses secretos?

La idea era grabar lo más rápido posible porque estábamos en el medio del primer disco de Mersey? que parecía una grabación eterna. Una noche grabé las guitarras, otra noche las voces, después fui con los invitados, y finalmente los acompañamientos. Fue así, bien rápido. La idea fue hacer primeras tomas, y solo algunas segundas que se justificaran. Así deberían grabarse todos los discos, en la menor cantidad de tiempo posible. No me gusta que se haga todo tan calculado; me gusta lo espontáneo, las imperfecciones... Si hago una toma y no quedó del todo bien, no me convence la posibilidad de hacerla perfecta.

Tal vez eso venga de la influencia del indie, de artistas como Moldy Peaches y Adam Green. ¿Sentís que por ahí va esa actitud frente a las grabaciones?

Sí, puede ser. Pero los referentes más importantes que tengo, en el primer disco, son Belle and Sebastian, Leonard Cohen y Donovan. También Fernando Cabrera, aunque de una manera más inconsciente?

¿Cuál es la cercanía que sentís con Cabrera?

No sé... es simplemente que me encanta y que vi muchos recitales suyos. Es más, una de las razones por las que decidí hacer Franny Glass es por haberlo visto tocar solo. Sus canciones me parecen mucho mejores y emotivas en ese formato. Con Donovan me pasa lo mismo. En lo despojado del primer disco, en el que estoy solo con la guitarra, despojado, siento que es la mejor forma para mostrar mis canciones.

Lo mejor es escuchar las canciones y no intentar explicarlas con palabras, pero quiero preguntarte de dónde vienen, de dónde salen las historias que cantás.

Como te dije antes, salen de crear escenas cotidianas y del intento de escapar de las imágenes abstractas, de los lugares comunes sobre los sentimientos. Después empecé a meter cosas que tenían que ver conmigo; por ejemplo, el sentido del humor. Creo que el tema de mis canciones es el de las relaciones humanas. Es un tema casi invisible, pero que siempre está presente. Viene de una idea recurrente en mis guiones, la de poner a dos personas que no se conocen en un lugar y ver qué sucede entre ellas. Y también tratar lo que no se dice, que a veces es más importante que lo que se dice.

Dos de esos personajes que no se conocen son Emiliano y Juana?

Emiliano y Juana salió de la manera más azarosa que te puedas imaginar. Al principio quise que fuera una canción hablada en los versos y cantada en los estribillos. Estaba tocando, probando una melodía, utilizando esa mezcla de idiomas de cuando empezás a componer una canción. Y salió algo con la palabra tequila, y de ahí vino México, Zapata y la revolución... Esa canción tiene influencia de un libro de Woody Allen, en el que parodia a una figura de la historia por cuento. De ahí sale Emiliano, que tiene que hacer una revolución como Zapata pero la encara de la forma más estúpida posible: ser mexicano, dejarse los bigotes, tomar tequila y comer nachos... Ese libro también influyó a Roberto Musso para escribir El día que Artigas se emborrachó. Me lo contó él hace muy poco.

Esa es otra conexión divertida.

Sí. De hecho, al Cuarteto de Nos lo escucho desde niño. Cuando me puse a componer canciones no iba por ahí lo que quería hacer, pero después llegué a un lugar que puede llegar a estar más o menos cercano.

¿De dónde viene esa preocupación por lo que vos llamás relaciones humanas?

Eso viene de cuando estaba en segundo año en la Escuela de Cine y tuve que escribir el guión para un corto. Partí de la idea de dos personas que no se conocen y tienen que compartir un rato largo en un living. Todo el tema de los silencios incómodos. Y como en la escuela tenés que justificar lo que hacés, explicitar los porqués, empecé a darme cuenta realmente sobre qué era lo que me interesaba escribir.

Es como un área de investigación personal que la llevás del cine a la canción...

Sí, puede ser. Siempre tomando la parte graciosa de la cosa? si bien las canciones son un poco tristes.

Lo triste no quita la comedia.

Claro que no. El género de cine que más me gusta es la comedia, aunque siempre partiendo de una base melancólica.

¿En dónde pensás que se juntan la comedia y la canción?

Las películas y los libros que más disfruto son comedias dramáticas, que me hacen reír y tienen un trasfondo triste. Eso intento que esté en mis canciones. El hecho de que, en el momento que me pueda estar poniendo demasiado serio, pueda simplemente reírme un poco de mí mismo. Creo que es importante que quien escucha mis canciones entienda eso. No quiere decir que no crea lo que canto, pero sí que a veces me pueda detener, mirar la situación en la que me he puesto, o que he puesto al personaje de la canción, e ironizar un poco sobre eso. En una comedia, lo importante es que el personaje principal sufra lo que le está pasando, aunque se enfrente a las situaciones más ridículas. Si el personaje es consciente de que está dentro de una comedia, y actúa como tal, ya deja de ser divertido. Lo importante es que crea que está adentro. Mi intención es que eso esté presente en las canciones, así que trato de contar historias que son realmente un tema serio para quien las canta, pero que no dejan de ser un poco graciosas.

Y vos? ¿te auto-investigás?

Yo? estoy un poco trancado. Capaz que por eso trato de explayarme en eso en las canciones, o cuando escribo un cuento o un guión. A veces tengo problemas para entablar conversaciones y cosas así. Tengo un amigo que dice que siendo yo una persona a la que es muy difícil entrarle, al escuchar las canciones de Franny Glass le pareció que me había conocido mucho más. Capaz que eso que me reprimo como persona lo abro mucho más a la hora de componer.

¿Te considerás tímido?

Creo que sí.

¿O más bien introvertido?

Un poco las dos cosas. También me distraigo muy fácilmente. No sé...

A mí, ya lo dije antes, generalmente no me gusta preguntar sobre canciones. Prefiero escucharlas. Me gustan las preguntas simples, que a veces no lo son tanto, como preguntarte cuándo entró la música en tu vida, por ejemplo.

No sé por qué lado me vino, pero me empezaron a gustar los Beatles. Me acuerdo que uno de los primeros regalos del Día del Niño fue un disco doble, un recopilatorio que va hasta el año 1967. Y bueno, me pegó tan fuerte que me anotaron en la Escuela de Música. Al momento de elegir un instrumento, opté por la guitarra. Salía de la escuela pública a las doce, acá en el Cerro, y a la una y media entraba en el Centro a la otra escuela. Iba tres veces por semana. Aprendí canto, solfeo, rítmica, apreciación musical. Llegué a formar parte del coro, así que cada vez que venía un presidente a visitar el país íbamos al Edificio Libertad a cantar una canción folclórica. Una vez le di la mano al presidente de Ecuador... Después, cuando empecé el liceo, estudié cinco años de guitarra eléctrica con Gabriel Brickman, que era de Chopper y ahora toca en Radical.

En el rock suele premiarse el autodidactismo y el cero conservatorio. ¿Cómo pasaste de un ambiente a otro?

No sería justo decir que no uso nada de lo que aprendí en la Escuela de Música, pero a mí me pasó algo muy curioso: venía de años y años de aprender música y cuando me empecé a juntar con un amigo del barrio para armar un grupo? solo sabía leer partituras. Me sirvió el hecho de tener las manos acostumbradas a ejecutar las cuerdas y tener cierta rapidez, pero todo el tema de los acordes lo aprendí en un librito de Queen. Con la guitarra eléctrica, en el rock, podés pasarte la vida haciendo acordes y cantando, pero con la guitarra española tenés que buscarle una vuelta más arpeggiada, que la guitarra diga algo interesante. Así que seguramente, de no haber aprendido en la Escuela de Música no sé si hubiese podido pasar tan fácil de Mersey a Franny Glass, de un formato a otro.

En lo que tiene que ver con el escenario sí que fue un salto? de la costumbre de tocar al frente de una banda, que es todo un ritual rockero, a enfrentarte al público solo con una guitarra. ¿Cómo viviste ese cambio?

Los primeros toques fueron muy difíciles. Estaba muerto de miedo. Si bien había logrado una desenvoltura en vivo tocando con Mersey, hasta el día de hoy me sigo poniendo súper nervioso cuando tengo que tocar como Franny Glass.

¿Cómo son esos shows en el sótano de Living?

Hay una cosa muy linda que se da cuando toco, y es la de que hay mucho respeto. Siempre hay gente hablando, es inevitable, pero una cosa que me sorprendió mucho mientras presentaba el primer disco en Living fue verme frente a un público lo suficientemente en silencio para que las canciones pudieran ser escuchadas. Y eso me pareció increíble.

Una noche perfecta?
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¿Te parece que no existen las noches perfectas?

Todas las noches son algo imperfectas, o del todo imperfectas. Se tendrían que dar demasiadas condiciones para lograr una noche perfecta. Primero está el clima, que puede arruinarte todo. Luego, en mi caso, esperar un ómnibus bastante rato, y luego viajar alrededor de una hora apretado, escuchando cumbia y aguantando gente que se baja en el Tropicolonia, o en el Interbailable. Luego de esto, puede ser una noche increíble, por un espectáculo que vea, o por pasar un gran rato con seres que quiero mucho. Pero me pasa que siempre me viene sueño? sufro de sueño pos una y media. No importa si duermo doce horas la noche anterior; si me encuentro con un sillón, quedo inconsciente? Luego de todo esto, viene la vuelta. O gastar doscientos pesos en un taxi, o esperar dos horas un ómnibus para quedarme dormido y despertarme en Santa Catalina? Así que quizás lo mejor sea quedarse en casa, con quien uno quiere, mirar una película o cuatro capítulos de una serie, y acostarse a dormir. Hay algo muy lindo en despertarse un sábado o un domingo de mañana temprano.

¿En qué estás ahora, Gonzalo?

Tengo planes de independizarme y el proyecto es de alquilar algo con mi novia. Mi idea es, en algún momento, poder dedicarme solamente a la música y poder sustentarme con ella. Pero para eso falta tiempo todavía.

¿Tus padres cómo viven tu carrera musical?

Mis padres están contentos, orgullosos. Siempre me dan todo el apoyo dentro de lo que pueden.

¿Les gusta más Franny Glass o Mersey?

No sé, ¿sabés? Nunca me dijeron si les gustaba más una propuesta que la otra.

Me quedó una duda, ¿cómo son ahora los veranos en San Luis?

Ya no es lo mismo. San Luis era toda una movida, pero ahora está un poco decadente. Pero si no fuera por San Luis no existiría Mersey. Y todos los amigos que tengo... porque conservo muy poquitos amigos de la escuela y el liceo. Mis amigos son de San Luis y de la Escuela de Cine.

La última pregunta? ¿pudiste terminar la película de la chica y el chico que no se conocen y se encuentran?

El guión se convirtió en mi primer cortometraje y le fue bastante bien. Yo quedé muy conforme. No iba a actuar yo, pero por un problema de indisponibilidad de uno de los actores terminé actuando? en el papel protagónico. Se llama Trece cigarros. Ahora estoy haciendo uno nuevo que se llama Un nuevo árbol de Navidad, en el que también actúo. Trata un poco de lo mismo. De las relaciones humanas.

Video de arriba: No pasé durmiendo el invierno, de Franny Glass, dirigido por Martín Rivero y Matías Paparamborda.
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