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Hace calor. La gente lo aprovecha porque el invierno en Minneapolis dura siete meses. Es un invierno muy duro. El clima tan extremo no fue demasiado problema para los fundadores, la mayoría inmigrantes noruegos y suecos. Pero ahora la ciudad se nutre de otros colores. Es muy normal ver etíopes y somalíes. En pocos días no logro distinguir unos de otros, pero mis amigos sí lo hacen. "Las etíopes son más lindas, tienen un belleza increíble", dice Javier. También estamos los latinos, que para el estadounidense promedio somos todos mexicanos. De otro modo, ¿por qué hablan español?, como le preguntó un Red Neck a Paola hace sólo dos semanas.
A la mañana vamos al Calhoun Lake. La gente corre en el camino que lo circunda. Alguna canoa espanta los patos. Desde el lado sur se puede ir directamente hacia el centro de la ciudad. Yo estoy parando en el lado norte, en el uptown, en un barrio bastante bohemio con muchos bares y artistas.
Almorzamos y se arma una charla con tres obreros de la construcción, dos mexicanos y el otro guatemalteco. Han venido hasta Minneapolis para poder ahorrar lo suficiente y regresar. Me sorprende la aventura de René, director de escuela en México que ahora trabaja como mano derecha de mi amigo Marcos -quien comparte su trabajo de dj y productor de música electrónica con el de manager de una empresa de departamentos para alquilar. El sueño de René es comprar tierra en México, y volver al maíz, pero terminó enamorándose de otra inmigrante ilegal, adoptó sus tres hijos como propios, y desde hace diez años sus planes cambiaron. Poco a poco se hizo entender con el inglés. Ahora ahorra para enviar a sus hijos a la Universidad.
La noche se vuelve genial apenas entramos al Nomad. Tiene las paredes adornadas con remeras de fútbol -el nuestro, no el rugby con armadura-, figuras de Buda, veleidades hindúes, banderas irlandesas. De todo un poco, en plan cambalache, haciendo honor al título de word pub que ostenta. El público: 75% de anglosajones rubios - rastas, alguna remera de Obama, piercing obligatorio-, 10% de etíopes, 5% de negros estadounidenses, y nosotros, tres uruguayos y algún argentino colado. Nomad es la fortaleza de los 3 Kings Soundsystem, un colectivo de tres djs especializados en reggae moderno. A la noche tocan los Traditionals Methods.
La madrugada llega con una visita a la KFAI, una radio local que tiene programas en trece idiomas. Un gordo veinteañero venezolano y su esposa pelirroja de Milwakee hacen un programa donde me atrevo a pasar algunos temas. Comparto la bandeja con un punk brasileño, una poeta y música estadounidense y unos rockeros mexicanos muy fumados. A las 3 A.M., muy tarde para esta ciudad, me voy a la cama. Mañana será otro día.
* desde Minneapolis (Estados Unidos)
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