Sobrinar - Dani Umpi
Dani Umpi
 18.08.2008 
Sobrinar - Dani Umpi
Los sobrinos, esos seres tan hermosos para fotografiar y subirlos al fotolog, nos enseñan mucho cuando nos encomiendan cuidarlos. Terminamos diciendo, de nuestra propia boca y nuestra propia baba, lo que todos comentan y nos parece un horror escuchar. Es muy pero muy cierto.

Ellos, los sobrinos, son divinos. Ahora vienen mucho más inteligentes que antes. El mío aún no sabe escribir pero aprendió a sumar, no sé cómo. Tiene teorías interesantísimas que explica minuciosamente con léxico cartoon network, como por ejemplo, que 10 más 10 es 2 porque los ceros no valen nada. Me hace sentir un boludo al rever mi historia e imaginarme a su edad, tratando de aprender la lógica del control remoto y él, ahora mismo, entrando a la página de Nikelodeon en inglés a través del Google, sin haber cursado primer año.

Lo que hago es compararme como si tuviéramos la misma edad, en lugar de recordarme en la suya y sentirme viejo. Por ejemplo, ambos compartimos fanatismo con la serie 31 Minutos y algunos capítulos los sabemos de memoria.

Pero nuestras memorias son diferentes. No logro aprenderme los diálogos pero veo que él disfruta mucho adelantándose a las palabras que dirán los macaquitos. Principalmente las palabras más difíciles. Es el juego de embocar la palabra difícil en el momento correcto.

Hoy vimos el capítulo de las habichuelas, palabra que le resulta de lo más interesante. Decía ?habichuelas? todo el tiempo, en voz baja, para sí mismo, y yo comencé a copiarle, pero la utilizaba en los momentos incorrectos. Comenzó a mirarme mal hasta que dejé de nombrarla. Fue ahí que me vino la culpa y la paranoia exacerbada. Pensé que, tal vez, mi actitud le hizo imaginar que yo me estaba burlando de él o algo así. Entonces le hice una cocoa y no le gustó. Estaba muy caliente. Los bizcochos eran muy grandes y no los comió. Pidió que apagara la tele, con cara de aburrido.

Quería reconquistarlo y no podía. Pensé: ?Me está castigando porque traté de hacerme el canchero con su juego, invadí su mundo y se está vengando porque es mucho más inteligente que yo por el simple hecho de ser índigo?.
Después vimos un poquito de Rial y con la cocoa ya fría nos amigamos. Me quedé mucho más tranqui. Son un rayo. Estoy seguro de que el futuro del mundo será excelente.

10 comentarios
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