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Cuando recibí la propuesta de realizar una edición de Freeway con un contenido casi exclusivamente femenino me sentí un poco raro, porque la verdad que siento que no deberíamos promover la diferenciación; o sea, todas las ediciones nuestras son de hombres y mujeres para hombres y mujeres, y para mí eso no se mide en la medida de cuántos hombres o mujeres publicamos o cómo se conforma el equipo, sino en la esencia de la publicación.
Pero también sé que todavía el escenario general en nuestra sociedad no está comportándose de una manera igualitaria en cuanto a géneros. Desde mi punto de vista estimo también que la historia personal y familiar de cada uno contribuye a formar la postura personal y cotidiana del asunto en el futuro. En nuestro caso familiar, por ejemplo, puedo decir que mi vieja ha sido padre y madre a la vez y siempre la vimos como una ?persona?, no como una ?mujer?. Del mismo modo, los diferentes grupos sociales en los que uno participa determinan y determinarán nuestra visión y comportamiento al respecto.
Recuerdo que hace unos pocos años fui a ver a mi hermano menor jugar baby fútbol, en Pando, y en el cuadro contrario había 2 o 3 niñas entre los 9 que conformaban el equipo. ¡Vaya sorpresa! Cuando yo jugaba baby -hace 25 años- eso era impensable. Pero también es cierto que al mirar tan solo una generación anterior a la nuestra descubrimos que era impensable la educación mixta.
Creo que el Uruguay, como el mundo todo, camina hacia políticas igualitarias. Cada grupo con sus ritmos, con sus tiempos. Reconozco en el Uruguay un gran avance, pero también reconozco que falta mucho camino por recorrer. No comparto las políticas de cuotas, aquellas que obligan a que determinados espacios estén cedidos en forma obligatoria para determinado tipo de valor discriminatorio -mujeres, negros, musulmanes o lo que fuere-, pero entiendo que pueden ser una forma de caminar hacia una igualdad aún mayor a través del ejemplo.
Ya me gustaría vivir y ser parte de aquel momento en que estos temas como la diferenciación de géneros, religión o raza no sean más que datos del pasado.
Apunte aparte:
El Uruguay tiene la suerte de contar con varias mujeres en cargos estatales de primera línea. Tenemos también la suerte de que la cartera de Educación y Cultura esté representada y dirigida por una mujer, María Simón, quien también ocupó antes el cargo de Presidenta de ANTEL. Como saben, creo que el Uruguay tiene algunas oportunidades históricas que solo podrá alcanzar al dejar de lado las políticas partidarias para pasar desarrollar políticas de estado. Es en ese sentido que creemos que el Uruguay debe ser el primer país del mundo conectado 100% por una red inalámbrica de Internet (Wi-Fi), para fomentar la utilización de computadoras por la mayor parte de su población y la conexión con el mundo todo a través de la web.
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