Veo veo
Kira
 22.07.2008 
Veo veo
Pasé todos estos años convencida de que los hombres tienen un don que les permite distinguir, a primera vista, a una mujer con la que desean pasar solo una noche ?o tal vez solo unas horas de esa noche- de la que quieren para compartir el resto de sus vidas. Si en una conversación surgía el tema, siempre admiré esa especie de virtud que les permitía capturar a las presas sin equivocarse de objetivo.

Hoy quiero decir que las mujeres también tenemos ese don. Quizás nos cueste más despertarlo y llevarlo a la práctica, pero lo cierto es que también lo llevamos con nosotras.

El primer problema que se me presenta es el siguiente: ¿el objeto de nuestro deseo es capaz de percibir el objetivo para que lo estamos deseando? Lo pregunto porque la primera vez que lo vi a Él, solo pude pensar en casamiento. Tengo la estúpida sensación de que no puedo dejar de mirarlo, pero que además, como él se da cuenta de que lo miro constantemente, me parece que él también me mira, pero no como yo. Siento que lo miro con cara de paloma, que él puede percibir corazoncitos que salen cual nubes de pensamientos de mi cabeza. Y lo peor de todo es que no solamente con Él tengo esa sensación.

Hace unos meses me encontré sorpresivamente con otro Él. En ese instante sentí que el mundo se detenía, que él y yo éramos envueltos por un universo mágico y que otra vez Él podía ver corazoncitos saliendo de mi cabeza. En ese momento no solo me preocupó que pudiera darse cuenta de ese detalle, sino que otras personas también lo percibieran. La sensación era de estar flotando en el aire.

De todas formas no se qué es peor, si la patética imagen de mí misma envuelta en una nube de corazones o la depravación que emana de mis ojos cuando apareció en escena un tercer Él, con quien descubrí que nosotras ?precisamente- también podemos distinguir claramente entre un hombre para ?casarnos? y un hombre para ?acostarnos?. Él me encanta cuando habla, cuando lo veo moverse. No es lindo, objetivamente no lo es, pero su pinta de rebelde y desestructurado me puede. En realidad, y para ser sincera conmigo misma, lo que más me puede es su pantalón, son las rayitas de su pantalón, mirarle fijamente el cierre de su pantalón para tratar de adivinar qué esconde allí abajo (en cuanto a destreza, tamaño, dimensiones). Y entonces trato de que no se dé cuenta, pero tengo la impresión de que así como los otros perciben mis corazones, Él también percibe mi deseo.

5 comentarios
actitud buenos aires

Ignacio.Quartino

Amigos Imaginarios

Natalia.Mardero

Bandeja de entrada

gabriel.peveroni

burbujas

daniela.vazquez

Campos magnéticos

gonzalo.deniz

Ciudades que matan

rusky

Columna obrera

yumber.vera rojas

Editorial

carlos.taran

En borrador

mariana.enríquez

En el camino

Por Gabriel Peveroni

En la esquina

leonard.mattioli

Entrevista a Deluxe

gabriel.peveroni

Esa oscura debilidad

mc.morphine

Freeway 2004

Freeway revista 2003

Generación uy

facundo.ponce de león

In situ

lucía.alegro

La rueda mágica

noelia.campo

Letras

andrea.blanqué

Like a virgin

patricia turnes

Mis confesiones

Kira

Morena líquida

marianella.morena

No le temas al arte

javier.abreu

Nueva Generación

teófanis.zitto

On the road

Otros

Pánico Escénico

georgina.torello

Pantallas

flavio.lira

Personas Comunes

pedro.dalton

Punto Cero

federica.narancio

Recomendados

Storytelling

julia.castagno

Suenan

sebastián.auyanet

Superpoderosas

patricia.turnes

tendencias mentales

dani.umpi

Txt

mónica.ottado

Vasos Comunicantes

sylvia.meyer

y esto pasó

Por Damián Coalla

 
blog | revista | suscripciones
Contacto: web | revista | publicitario | Registrado en: Colophon 2007
Diseño & Desarrollo Web: The Electric Factory | Diseño & Desarollo Revista: Intro
© 2005-2008 Freeway - Todos los derechos reservados | Sobre los Artículos y Comentarios