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Hace unos años me enojaba al darme cuenta que me había equivocado. Me enojaba tan seguido que empecé a invertir el proceso. Ahora, el error, en lugar de sorprenderme al final, es previsto desde un principio. Porque una equivocación puede ser una consecuencia exacta y premeditada: design mistake.
Hacer música se parece a domesticar errores y fracturas. El proceso exige un ejercicio metódico: visualizar el sonido por aproximación.
Lo primero es hacer caer el telón, y a partir de esa demolición se reconstruyen las instancias previas. Los escombros son cimientos muy confiables, fundaciones afinadas.
No se trata de tararear una melodía, buscar los instrumentos adecuados, sumarle unos versos compatibles y finalmente pensar dónde-para qué-para quién sonará la música. Primero se lee la obra ?Filoctetes-, de Sófocles. Se ubican las acciones en un galpón en el Puerto. Después se fijan las imágenes y los tiempos de las escenas. Se van sumando límites dramáticos, espaciales y acústicos hasta definir lo único que importa: la dosis de información a suministrar. La silueta de la música. Se parece a planear un copamiento para un elenco determinado, a las órdenes de Marisa Bentancur (la directora).
Julia es el mes del año más simpático. Las vacaciones de Julia. Ya elegí la forma de equivocarme dos veces este mes. 1) Voy a irme para volver. 2) Voy a ver dos espectáculos para arrepentirme de haberlos visto.
DOS POSIBLES VARIANTES www.diacenter.org/prg/special/merce/
Merce Cunningham, John Cage y Robert Rauschemberg colaboraron en una serie, Site Specific, en los lejanos años sesenta. Lo único prefijado era el sitio. Desde un principio tenían previsto que la buena suerte los iba a acompañar.
Cunningham preparó en su estudio una coreografía en silencio. Cage una música sin acotaciones ni movimientos previstos. Rauschemberg una escenografía sorda e imprevisible. Lo sustancial era no comunicarase durante el proceso. Los tres trabajos evolucionaron en paralelo y en forma independiente.
El día del estreno, los tres amigos y el público compartieron la suerte del ensamblaje: una cita a ciegas, con obstáculos.
Cage murió en 1992, a los 80 años. Rauschemberg hace apenas dos meses, a los 82.
Cunningham tiene 89 años y el 5 de julio presenta Beacon Events en la sala dedicada a Richard Serra en el Dia Center de Hudson Valley, un museo descomunal, de más de dos hectáreas techadas al servicio del minimalismo, ubicado en un pueblo a cien kilómetros al norte de Manhattan.
Es la tercera entrega de un espectáculo que abarca dos años y está previsto en ocho partes. Comenzó en setiembre del año pasado y va recorriendo diferentes salas del Museo: Bruce Nauman, Walter de Maria, Andy Warhol, Dan Flavin, Donald Judd, Fred Sandback. En los espectáculos de esta serie, la música es realizada en vivo con instrumentos no convencionales, los bailarines pertenecen a varias generaciones y hay una contradicción que resulta inolvidable: en medio del movimiento constante, en una escena despojada, Merce Cunningham aparece inmóvil, sentado en su silla de ruedas.
Basada en esta performance acaba de inaugurarse una enorme instalación de video de Tacita Dean. El subsuelo gigante del Dia, a oscuras. La poca luz es generada por una serie de proyecciones donde se ve a Cunninhgan en una sala de ensayo de ballet, vacía, él casi inmóvil y en silencio, sentado en su silla y enfrentado a un enorme espejo.
www.davidbyrne.com/art/art_projects/playing_the_building
David Byrne, el de Talking Heads, está de novio con la notable fotógrafa Cindy Shermann. Los sábados recorren juntos el barrio de Chelsea. Ahora David es artista visual, además de músico, performer y escritor. Su instalación está prevista en un maravilloso edificio en el sur de Manhattan. Una vieja estación de ferry.
El título de la obra, Playing the Building. En lugar de una guitarra o una banda lo que suena es el edificio. La estación se convierte en un instrumento gigante. El espacio fue intervenido y el viento, las vibraciones y el público serán los encargados de hacerlo sonar. La obra fue estrenada en Estocolmo en 2005. Anna Pasternak cura la exhibición y el equipo de producción es numeroso y multidisciplinario. El link que encabeza este numeral no solo da acceso a fotos y grabaciones sino que incluye un excelente reportaje de Pasternak a Byrne.
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