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Invitado: Diego Sardi (*)
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Quizá uno de los mayores desafíos del proyecto DoCom (**) fue responder a la pregunta de por qué contar esta historia. Dicen por ahí que todas las historias merecen ser contadas. Por eso pensamos que esta película -que trata sobre un grupo de jóvenes universitarios y su trayecto a lo largo de la carrera- era una historia que teníamos que contar: la historia de nuestra generación. El grupo protagonista de la película está conformado por jóvenes que vienen de diferentes partes de Uruguay. Del Interior del país, de zonas periféricas y céntricas de la capital. Traen historias de vida, creencias, valores e ideologías muy diferentes. Treinta y siete historias de vida diferentes que se encontraron al comenzar la universidad y a lo largo de cuatro años tuvieron que aprender a convivir.
Cuando a fines del año pasado con un amigo comenzamos a hacer la película, nos dimos cuenta de que efectivamente había una historia para contar, pero no la que pensamos que era al principio. El inconveniente con el grupo se presentó desde el primer día de clase cuando, con 18 años, se conocieron todos. Hay casos en que la convivencia y la diversidad no son conceptos compatibles. Este fue uno de esos casos.
Los problemas fueron diversos, pero todos derivaban de lo difícil que resultaba aceptar al que es diferente de uno mismo. ¿Cómo respeto a quien piensa diferente de mí, si en el fondo creo que lo que piensa está mal? Prejuicios, etiquetas y otras barreras intangibles se tejieron entre los integrantes del grupo, haciendo parecer que la integración fuese imposible.
El tiempo fue mostrando otra cosa. Sin poder definir muy bien cómo o por qué, las barreras transparentes comenzaron a derribarse. Quizá por aquello de que el otro cuando es diferente representa una opción que nunca antes había considerado. El hecho es que esas 37 personas se transformaron en un grupo unido, fuerte… especial. Y esa historia tan atractiva es la que no pudimos contar. Desapareció ni bien comenzamos a hacer la película.
DoCom es un documental ficción. Cuando comenzamos a investigar, nos dimos cuenta de que nuestro grupo no tenía nada de especial. Cada proceso que ocurrió entre los 37 jóvenes era tan común y previsible como cualquier otro fenómeno de la sociedad. Además de que esa visión tan positiva del grupo, no era más que eso. ¿Decepción? Sí, al menos por unos días.
Porque luego nos dimos cuenta de que había algo mucho más interesante que hacer una película sobre esa historia ideal que perseguíamos en un principio. Se trataba de contar la historia de personas y procesos tan comunes y tan normales como los que vive cualquiera. De esta forma, al contar la vida de estas personas, íbamos a hablar de muchos, de aquellos que mañana fuesen los espectadores de esta película.
Así, DoCom se transformó en un proyecto que cuenta una pequeña y mínima parte de lo que le ocurre a todas las personas. Pero que por un momento pone como protagonista en la pantalla al espectador. Trata sobre la vida en sociedad, sobre cómo se relacionan las personas, cuáles son los obstáculos que encuentran, cómo se acepta la diversidad y cómo se lidia con los prejuicios. ¿Se aprende algo del otro? ¿Qué tanto se conoce uno a sí mismo? Cuando empezamos uno de los objetivos fue involucrar a todos nuestros compañeros de clase. Si iba a ser la historia de nuestro grupo, los 37 integrantes debían participar de alguna forma en la creación de la película. De esta manera, terminamos de escribir el último capítulo de la historia: el cuarto año de carrera. Buscamos que esas personas tan diferentes y distantes que fueron el primer día de clase, lograsen trabajar juntos para un mismo objetivo. DoCom es eso; una historia más. No se trata de revelar grandes verdades, ni de sorprender con giros impactantes. Se trata de poner en la pantalla algo muy cotidiano para poder mirarlo con otros ojos. Día a día tomamos una enorme cantidad de decisiones, vivimos una seguidilla interminable de sucesos, y no paramos para pensar en lo que está pasando. No hay tiempo para evaluar ni para reflexionar. Quizá de esta forma, parando unos minutos y mirando la pantalla con atención, se podrá aprender algo de lo que hacemos rutinariamente sin darnos cuenta.
(*) Diego Sardi es codirector de DoCom junto a Juan Maruri. Agustina Peña, Matías Rocha y Florencia Romay oficiaron de guionistas, Bianca Soler como asistente de dirección y Carol Antúnez en la dirección de arte. Alberto Stewart (cámara) y Florencia Bacelo (sonido) completan el equipo técnico.
(**) Proyecto cinematográfico extracurricular ideado estudiantes de 4º año de Comunicación, coproducido por la Universidad de Montevideo.
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