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Hace un tiempito fui a ver Pitufos 3D con mis sobrinos. Hice un cortocircuito neuronal y en lugar de nombrarlos Pitufos, les decía Los Simpson. Los infantes no señalaban mi daltonismo conceptual y se reían a sus anchas ante mis comentarios onda ?divinas las casas de Los Simpson en esos champiñones?. Si algo interesante tenían Los Pitufos era su delirante estructura social, políticamente incorrectísima por momentos, liderados por Papá Pitufo (vestido de rojo), el único anciano de la aldea con aires de chamán chocho.
En la nueva aventura 3D, las andanzas neoyorquinas de estos bichitos desembocan en un nuevo concepto de hogar que curiosamente no choca para nada con sus estructuras mentales. Por el contrario, terminan adoptando el nuevo modelo. El reluciente matrimonio monogámico que aloja a los azulados espera un bebé. De hecho, Papá Pitufo, café de por medio, aconseja al novato Papá Humano dándole una moralina insólita en un film infantil.
Es muy fuerte la bajada de línea que dan. Los personajes femeninos -la Pitufina y la ?esposa del publicista?- son de las mujeres más imbéciles que ha parido la cinematografía. Las feministas deberían hacer alguna movida para prohibir el film. En Pitufos 3D las mujeres son hiper nabas, podría decirse que solo existen para elegir vestidos, reírse como boludas y procrear. La esposa no trabaja en nada, ?porque está embarazada?, y el padre no logra dormir pensando cómo mantener su hogar.
Cuando finaliza la aventura y los Pitufos vuelven a su mundo paralelo, orgullosamente cuentan lo que han ?aprendido? del mundo humano en NYC. Los cambios más simpáticos son los edificios en la aldea rural, pero mientras se multiplican los roles (Pitufo Arquitecto, Pitufo Filósofo), la Pitufina continúa siendo la ?mujer? que elige vestidos y un futuro marido.
Nuevamente Hollywood ha ?enderezado? una de las historias para infantes más deliciosas y amorfas. La volvió inofensiva y te llevan a creer que Los Simpson sí son transgresores cuando, en realidad, siempre ?triunfa? la familia amarilla. El único modelo de familia posible. El amarillo sobre el celeste perdido en el medio de un bosque lejano.
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