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En el año 2006, el primer ministro británico Tony Blair, impulsó una iniciativa llamada Quick Reads (Lecturas Rápidas) con el fin de fomentar la lectura entre los adultos. El plan consiste en la publicación anual de decenas de obras literarias ?de calidad?, de no más de 128 páginas, a bajo costo y de fácil acceso. Los libros pueden comprarse en línea, en librerías regulares, supermercados, oficinas gubernamentales y hasta centros de arte.
La idea es que la gente que perdió el hábito de la lectura, o quien no lo tiene, lo adquiera sin excusas. El proyecto se convirtió en un verdadero éxito en el Reino Unido, consiguiendo miles de nuevos lectores y vendiendo más de tres millones de libros desde sus inicios.
Entre esos libros de ?rápida lectura? hay uno que puede encontrarse en nuestras librerías. Se trata de La apuesta, del irlandés John Boyne, quien ya se hizo tremendamente famoso -o al menos millonario- por el libro El niño con el pijama de rayas. En su nuevo libro vuelve a meterse en la piel de un niño, y esta vez resulta mucho más interesante, realista y e incluso menos lacrimógeno.
Danny Delaney, el protagonista de doce años, está de vacaciones. Su rutina es la de cualquier chico: jugar al fútbol, andar en bicicleta por el barrio. Todo cambia radicalmente cuando su madre atropella a un niño con el auto, y la vida familiar se trastocará hasta niveles insospechados. La lectura rápida está garantizada gracias a un lenguaje sencillo, claro, y una prosa poco ambiciosa pero efectiva. La mirada de Danny resulta adecuada para su edad, ese momento en la vida donde cualquier cosa puede ser trágica, sorprendente, o simplemente una novedad.
Con toques de humor, de crueldad, de ternura, esta novela que reproduce con gracia la mirada del niño que está a punto de dejar de serlo, tiene parentesco con El curioso caso del perro a medianoche, de Mark Haddon, o incluso con el entrañable Pobby y Dingan, de Ben Rice.
La apuesta, de John Boyne. Traducción al español: Patricia Antón. Edita: Salamandra.
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