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En Paradise Beach, Mykonos, todo está en movimiento, menos tres uruguayos de Ciencias Económicas. No estamos de levante, aclaran, cercados por un promiscuo perreo electrónico. Les cuento que en Capao Da Canoa son las mujeres las que atacan. Abren los ojos y dicen que eso sí está bueno. ¡Vagos! Entra en escena un hombre rasta con un perro boxer. Chicas de todos los lugares del mundo se acercan para acariciarlo. Murmuro que utiliza al animal para conseguir ligues. Malinterpreta mi mala onda y se acerca para ofrecerme distintas clases de drogas. Es la primera vez que veo a un perro trabajando en narcóticos, pero del otro lado. El dealer me pregunta de dónde soy y le informo que de Uruguay, agrandado gracias a Forlán. Me cuenta que es de Albania. Tengo entendido que ese es el país más pobre de Europa, le digo. Perro y dueño desaparecen gracias a la magia de las palabras.
?Estoy viviendo el mejor tiempo de mi vida y nunca me sentí antes de esta manera?, cantan los Black Eyed Peas, mientras a un costado de la fiesta, los tres uruguayos de Ciencias Económicas permanecen sentados en las reposeras de la playa, a la luz de la luna.
Elegí pasar un 2011 con dos veranos y sin invierno, pero ahora envidio a mis amigos en Uruguay que pueden disfrutar del fresco. Hay que ver cómo usan sunga los europeos, igual que Namor, el Aquaman de Marvel (*). En Santorini todo está mucho más tranquilo, hasta que un día el volcán reviente y termine con la más linda de las islas griegas.
Aprovecho la calma para recordar el inicio del viaje. Londres. El cambio de guardia. La orquesta de soldaditos tocando ?A mi manera?. Fui a pubs en Londres y siempre era el peor vestido. Mi chaqueta comprada en una tienda de segunda mano no encajaba. Pero es en Italia donde mejor se producen, y las mujeres se suben a tacos agujas para desfilar como robots por el desparejo empedrado de las calles, entre la basura. Porque a pesar de la crisis griega, Nápoles y Roma deben ser las ciudades más sucias del glorioso Occidente (**). Pero la realidad supera a la realidad, y escucho a Los Fatales en una FM de Chipre (***), horas antes de la final de la Copa América. Así que ahora estoy en el mar Egeo, con la cabecita afuera del agua, mirando los picos de las montañas y preguntándome cosas como hasta dónde hubieran llegado Los Fatales si hubieran nacido en otro país.
(*) Perdón por nombrar un superhéroe a quienes piensan que son frívolos. Y perdón por haberme disculpado por citar un superhéroe a quienes piensan que son bien.
(**) Y eso que pasaron muchos años desde aquel corto en que dos helénicos Tom y Jerry corrían por la parte histórica de Atenas, rodeaban el Partenón y terminaban corriendo entre la basura. (***) Les cuento que en Chipre tengo ocho tíos con sus respectivos hijos que a su vez tienen hijos de hasta 27 años, por lo que no doy abasto? quedo para ir a la casa de uno y cae otro a visitarme.
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