lunes
21.05
Mi fantasma
Por Mariana Enriquez
 16.08.2011 
     
Mi fantasma
Mi mejor amigo está obsesionado con los fantasmas. Él dice que es un entretenimiento pero yo creo que busca algo más que adrenalina. Una comprobación de la vida después, una tranquilidad futura. Es posible que tenga miedo de morirse y en vez de sencillamente aterrarse quiere que un fantasma le devuelva la sensación de eternidad perdida.

Desde hace unas semanas me manda fotos de fantasmas que encuentra en Internet. Está particularmente irritado porque los fantasmas, como los ovnis, nunca salen bien en las fotos, lo que sería una demostración de su inexistencia. Yo estoy segura de que las fotos que me manda son puro photoshop, pero anoche le pedí que dejara de enviarlas. Una de las que recibí no me gusta. Es una niña verde que está en un árbol y grita o se cae o se arroja sobre alguien. Se la mostré a medio mundo, a todos les da risa por su falsedad. Pero a mí no me da risa. A mí me parece verdadera. No sé si real: verdadera. La guardé en la carpeta donde conservo imágenes morbosas y trato de no mirarla. Ahora cuando cruzo el parque imagino sus ojos blancos entre las ramas. Dentro de poco voy a borrar la foto de mi disco rígido porque pienso demasiado en ella y se va a convertir en una presencia.

No sería la primera vez.

Hace muchos años, con este mismo amigo -que siempre tuvo una obsesión con la muerte y todo alrededor-, visitábamos al menos una vez por mes el cementerio de La Plata, la ciudad donde vivíamos. Es un cementerio raro, lleno de tumbas masónicas en forma de pirámides, esfinges egipcias y una hermosa decadencia. Nos quedábamos hasta tarde, sacando fotos y esperando ver algo, cualquier cosa. Una vez, en invierno, encontré una cruz de piedra desprendida, bastante grande, de unos 40 centímetros de alto. Una cruz celta muy hermosa. Me la metí bajo el gamulán: estaba tan abrigada que no se notaba, engordaba un poco más el saco pero resultaba imposible distinguir si llevaba algo debajo. En todo caso, el guardián no lo notó. Mi amigo estaba contentísimo por mi robo. Yo también, hasta que se hizo de noche y me sentí ladrona, irrespetuosa, profanadora; sentí que podía haber ofendido a alguien, al muerto robado que no podía defenderse. ¿No podía defenderse? Pasé noches sin dormir hasta que fui capaz de decirle a mi amigo que, por favor, se llevara la cruz a su casa. Desde que la tenía escuchaba desplazamientos nocturnos por el living, murmullos en la oscuridad que se callaban cuando encendía la luz y hasta creí que la cruz había aparecido desplazada unos centímetros del lugar donde la había dejado el día anterior, como si alguien hubiera intentado moverla con escasa fuerza. Pero ese alguien eventualmente podría juntar más energía. Y antes de llevarse la cruz de vuelta a casa, seguro decidiría usarla para partirle la cabeza a la ladrona. Mi amigo se la llevó y todavía la tiene junto a velas y santitos en un altar kitsch que da más ternura que miedo. O, por lo menos, les provoca eso a quienes no tuvieron en su casa la cruz de piedra que preside su altar casero.

Yo nunca vi un fantasma. Antes era como mi amigo y espiaba por las rendijas de las casas abandonadas para detectar movimiento, pero ya no lo hago. En la ciudad, además, pocas casas abandonadas tienen grietas que permitan ver su interior: los dueños, por miedo a que sean usurpadas, tapian puertas y ventanas con ladrillo, incluso con hormigón. Resultan todavía más inquietantes que antes, parecen casas ciegas.

De todas las historias de fantasmas que conocí solo creí una, y la contó una chica que jamás volví a ver, en una fiesta, tarde, cuando se terminó la música y nos quedamos los más íntimos del dueño de casa, los más borrachos y los más solitarios. Ella a su fantasma no lo vio, lo sintió. Estaba medio dormida, a oscuras, esperando a su novio en la cama. Era invierno. En un momento sintió las manos frías de quien creía su novio tomándole los brazos, las piernas heladas metiéndose debajo de las suyas para ser calentadas. El novio la abrazaba demasiado fuerte y estaba demasiado frío, y la chica se quejó, gritó, juguetona, ?¡salí, tarado, me muero, no seas boludo!?. Las manos y los pies fríos dejaron de tocarla y entonces alguien encendió la luz y la chica vio a su novio verdadero en la puerta de la habitación, vestido, con las zapatillas puestas, preguntándole por qué gritaba, quién era el boludo. La chica, mientras lo contaba, sonreía un poco. Le preguntaron, me acuerdo, si se había mudado de la casa, pero yo no seguí escuchando. Desde entonces, casi todas las noches, antes de dormirme, espero con aprehensión ese abrazo, los dedos helados acariciándome la frente.

comentarios
actitud buenos aires

Ignacio.Quartino

Amigos Imaginarios

Natalia.Mardero

Arte y política

facundo.ponce de león

Autocomplacencia

Campos magnéticos

gonzalo.deniz

Caprichos

andrés.neuman

Ciudades que matan

rusky

Columna obrera

yumber.vera rojas

Corten!

Coser y cantar

rafael.courtoisie

Cuchara libre

Victoria Vera

Dark city

Mariana enríquez

Diario de viaje

En borrador

En el camino

gabriel.peveroni

En la esquina

leonard.mattioli

en tránsito

Esa oscura debilidad

mc.morphine

Eureka!

Exhibición de atrocidades

Por Ramiro Sanchiz

Freeway 2003

Freeway 2004

Generación uy

facundo.ponce de león

Guacho de apartamento, perro de azotea

pedro.dalton

Hasta la viñeta siempre

Por Federico De los Santos

Héroes, antihéroes y villanos

Por Leonardo Borges

In situ

lucía.alegro

Informe Freeway

federica.narancio

Kit off

La rueda mágica

noelia.campo

La vagabunda

fernanda.trías

La vida del actor - Gustaf

La vida exagerada de Abreu

Por Javier Abreu

Letras

Like a virgin

patricia turnes

Made in Uruguay

Blogcouture

Memoria casi llena

Mis confesiones

Kira

Morena líquida

marianella.morena

Mundo maravilla

Max Capote

No le temas al arte

javier.abreu

Nueva Generación

teofanis.zitto

Nuevo

federica.narancio

Otros

Otros barrios

daniel.machín

Ozono

Pánico Escénico

debora.quiring

Pantallas

fernán.cisnero

Punto Cero

federica.narancio

Somos tan frágiles

lucía.allegro

Soy solo

martín.inthamousú

Storytelling

Suenan

Superpoderosas

patricia.turnes

tendencias mentales

dani.umpi

Tiempos modernos

Rodolfo Santullo

Trip

Pablo Trochon

Txt

lourdes.rodríguez

Vasos Comunicantes

y esto pasó

Por Damián Coalla

yo elijo. sebastián auyanet

 
blog | revista | suscripciones
Contacto: web | revista | publicitario | Registrado en: Colophon 2007
Diseño & Desarrollo Web: The Electric Factory | Diseño & Desarollo Revista: Sebastián Viqueira
© 2005-2008 Freeway - Todos los derechos reservados | Sobre los Artículos y Comentarios