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Por Gustavo Fernández Insúa
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Cuando mi editor en Freeway me habló de la edición "especial" Julio-Julia, primero se me llenó la cabeza de imágenes del rock vernáculo, con algunos integrantes de bandas seudo hard rockeras gritándole "¡Putos! ¡Putos!", a unos casi debutantes Astroboy en una lejana entrega de Premios Graffiti. Después, las postales que desfilaron por mi memoria, llena de tanto recuerdo en los back de los distintos Pilsen Rock y otros medianos y grandes festivales masivos: metaleros de voz aguardentosa y testosterona salpicante dejándose maquillar como quinceañeras de fiesta, cantantes cubriendo sus ojeras de noches sin dormir con la base que su novia de turno le facilitaba y hasta una madre rockera cosiéndole a último momento una costura rebelde a su hijo el bajista.
Pero bien, es sabido que la obediencia debida es un principio que, en las redacciones periodísticas, puede determinar el destino de un cronista, un columnista o un diseñador gráfico. Esto fue lo segundo que pensé, ya que en verdad, lo extraordinario del tema de las diversidades sexuales a esta altura a mí no me lo parece tanto, al punto de que ?en mi intimidad- proferí una leve maldición: no iba a poder dedicar mi Suenan, como siempre, a hablar de asuntos que me gustan, me sorprenden, me entusiasman, como discos, shows, programas de radio. Me iba a perder la ocasión de dedicar, haciendo uso casi abusivo de los miserables dos mil caracteres que la pequeña tipografía de Freeway me permite, de dejar por escrito la constancia de mi gusto por Ansiedad, el disco de Fede Graña que acaba de publicar Perro Andaluz. Hubiera argumentado por qué vale la pena comprobar el camino que el integrante de Vieja Historia elige para navegar en solitario, hubiera escrito acerca del renacimiento del pop rock nacional que implica ese disco, hubiera recomendado un par de canciones inolvidables, le hubiera hasta pegado un palito por algunos segundos demasiado a-la-Levington y hasta me habría alegrado porque el disco también está disponible para su descarga gratuita en www.fedegraña.com.
Finalmente, ante tanta contradicción, opté por no escribir mi columna en esta edición, transfiriéndole la responsabilidad final al editor (*), cosa que, como también bien se sabe, es otro de los principios de las redacciones periodísticas.
(*) Nota del Editor: Bien sabe, amigo Insúa, que me agradan sus desvíos y me siento responsable porque no haya podido dedicar el espacio exclusivamente al disco de Fede Graña. De todos modos, lo hizo, dejando claro -y eso lo presumo- que "la música no tiene mensaje para dar", como bien han señalado nuestros adorados Babasónicos, banda que tiene como principal plan incomodar esos conceptos tan absurdos y limitantes que son los génreros, tanto los musicales como los sexuales. Por lo pronto, escucho esas nuevas y deliciosas canciones de Graña.
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