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La hermana menor de una de mis mejores amigas, hace unos meses, le comunicó a toda su familia que era lesbiana y se iba a vivir con su pareja. La noticia nos tomó a todos por sorpresa. Solo espero que sea lo que sentís de verdad y que no lo hagas por moda, porque todas tus amigas son lesbianas, le dijo mi amiga a su hermana.
Yo la conozco desde que tenía tres años y puedo confirmar que ella es hermosa, y también que cuando la veía de novia con chicos se la notaba descuidada, hasta que cuando se apareció en el cumpleaños de mi amiga junto a su actual pareja, parecía otra mujer. La vi feliz y radiante como nunca.
Al igual que mi amiga, yo también creo que hay cierta moda de destape homosexual. El asunto se volvió tan cotidiano que incluso llegué a pensar que mi psicóloga quería convencerme de que mis problemas pasaban por ser una lesbiana que no se animaba a confesar su inclinación. Su línea analítica no me gustaba, no me hacía sentir cómoda. Siempre quería descubrir cuál era mi aspecto oscuro, escondido. Ella solo estaba tras la gran falla, el gran miedo que me había llevado a tener un presente sin novio.
Se me puso en la cabeza la idea de que mi terapeuta estaba convencida de que yo era homosexual. Entonces, cada vez que iba a reunirme con ella pensaba en cómo decirle que no lo era, que me gustan los hombres por mal que me pese a mí misma. Y nunca encontraba la forma, porque ella siempre hallaba la manera para interpretar algo diferente a lo que yo había querido decirle realmente? así que cambié de terapeuta.
En alguna época de mi vida tuve fantasías sexuales con una de mis amigas. Eran fantasías masturbatorias de premio consuelo cuando no tenía una buena racha con el sexo masculino, pero sé con certeza que no es más que eso, porque a mí me gustan los hombres con el combo completo: sus actitudes ?gorilas?, su inmadurez para toda la vida, su no saber jamás qué quieren ni qué esperan y su extraña manera de demostrarte afecto y hacerte entender de que sos realmente importante para ellos. Me gustan los hombres en su acepción más amplia, con todos sus defectos y virtudes. Me gustan, no tengo nada más que decir.
Pienso a las mujeres como seres incomprensibles, envidiosos, capaces de traicionarte y competitivos. Tengo amigas, es verdad. De mis amigas no pienso nada de eso, salvo que a veces son demasiado complicadas de mente y de pensamientos rebuscados, pero las quiero. Sin embargo, a veces, también pienso que me odian o que no me conocen nada. Y lo pienso siempre que quieren presentarme a algún candidato, porque eligen al peor, al que nada tiene que ver con mis gustos ni mi tipo de persona.
Hoy sigo pensando que ser gay está de moda y aunque dicen que lo que es moda no incomoda, no me subo a este tren, porque a mí, sin dudas, me van mejor los nenes.
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