|
 |
|
|
|
Veinte días con Julian y Conejito (Nathaniel Hawthorne) En el verano de 1851, el escritor estadounidense Nathaniel Hawthorne pasó una temporada en su casa de Berkshire junto a su hijo de cinco años, Julian. El autor de La letra escarlata dejó constancia con ternura y sencillez de sus casi bucólicas jornadas: ir a buscar la leche al amanecer, pescar en el lago y descansar bajo los árboles. También se detiene en las ocurrencias de Julian, en las vicisitudes de la mascota Conejito y en sus enriquecedoras charlas con el joven Herman Melville, autor de Moby Dick. Un librito que revela la vida doméstica de un gran escritor, y que demuestra que quedarse solo con un niño nunca ha sido fácil.
El curioso incidente del perro a medianoche (Mark Haddon) Christopher tiene quince años y es autista. Hace cálculos imposibles, está arraigado a su rutina, vive con su padre y poco conoce más allá de su casa. Hasta que una noche descubre que han matado a Wellington, el perro de la vecina, y decide encontrar al culpable. El escritor inglés Mark Haddon desarrolla la historia en primera persona, y con buena pluma nos mete en la piel del personaje. A través de una prosa ligera y rica, acompañamos a Christopher en su aventura, y al mismo tiempo, en su intrincada vida familiar, que nos sorprende en cada capítulo.
La hija de la amante (A.M. Homes) A.M. Homes es una de las escritoras más interesantes de la actual literatura norteamericana. Sus narraciones son filosas, inquietantes y críticas con la cultura en la que le tocó vivir. En este libro habla de su experiencia como hija adoptada, de cómo conoció a sus padres biológicos y de su obsesión por reconstruir su pasado y su identidad. El resultado es un trabajo minucioso, que nos lleva a cuestionarnos junto a la autora sobre los lazos familiares, la sangre, y todo aquello que nos determina como adultos.
Un árbol crece en Brooklyn (Betty Smith) Betty Smith fue una escritora reconocida a principio del siglo XX, y ahora, con la reedición de este libro, podemos descubrir por qué. No era fácil ser inmigrante en Nueva York, y menos ser una niña que leía libros de manera compulsiva en una casa donde rara vez había algo para comer. Francie, la protagonista de esta historia de tonos clásicos, nos pasea por la dureza del barrio, por las miserias familiares, pero también por todo lo hermoso de una ciudad singular. En este libro se basó Elia Kazan para filmar A tree grows in Brooklyn.
|
|
|
|
|
|