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Los shoppings, verdaderos templos de la era posmoderna, llevan ya dos décadas en Montevideo y viven un momento de expansión y creatividad absoluta. Se anuncia la apertura para fines de este año -creer o reventar- de un nuevo centro comercial en el entorno de los cuernos de Batlle.
Los amantes de la cultura estamos muy ansiosos, porque son variadas las relaciones que pueden hacerse entre centros comerciales y centros culturales, aunque siendo sinceros estos últimos tienen mucho que aprender.
1. Los shoppings exhiben las piezas de una actualidad versátil, como en una galería de arte, pero brindando un placer óptico mucho mayor. Ejemplo: el edificio del actual Museo de las Migraciones era mucho más interesante cuando estaba ocupado por el Bazar Mitre y sus irresistibles mesas de saldo o de fin de temporada.
2. Los museos no son seguros, los shoppings sí. No se trata de realizar un juego de paralelismos cárcel Punta Carretas versus cárcel Miguelete, simplemente anotar que es pintoresco encontrarse con la recepcionista en plena siesta de fin de semana y al guardia de seguridad sumergido en las aplicaciones de su nuevo celular. Ejemplo: al ingresar al Centro Cultural de México, el visitante es sometido a una simulación de frontera, así que el guardia pide/exige el bolso, sus ojos lo escanean todo y luego se encarga de perseguir al visitante durante los breves minutos que una persona sin medicar puede soportar dicha presión.
3. En las grandes ciudades, los centros comerciales son diseñados por prestigiosos arquitectos. Aunque lamentablemente en nuestro país -a excepción de Dieste- no ocurre lo mismo, esta situación empeora en los espacios para la cultura. La ecuación es bueno, lindo y barato, o bien muy barato y lindito. Ejemplo: el MAPI también compite en desfachatez. Desde hace un par de años brinda en su último piso paredes con humedades y pisos de madera envejecidos para los artistas y sus creaciones contemporáneas. Seguramente se pensó que este estado de abandono le da un toque cool al museo.
4. Los escaparates de los shoppings son obras contemporáneas disfrutables, ideales para visitar los lunes o martes en horas de la mañana, cuando es posible ver a esas espléndidas señoras ajustadas en largas botas de cuero y jeans gastados + aros y pañuelos bien perfumados, poniendo toda su larga experiencia creativa en las vidrieras
trilogía Comer en una plaza de comidas, rezar para que la tarjeta de crédito tenga saldo y amar (en nuestro caso, comprar) parece ser la trilogía perfecta para disfrutar del mejor arte contemporáneo por estas latitudes.
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