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Si tuviese que elegir entre integrar el grupo de los mediocres o el de los conservadores, dudaría hasta mi muerte. Tal vez, en un arranque de desesperación, gritaría hasta que alguien fuera capaz de ofrecer otra alternativa. Piénsenlo, y piénsense dentro de uno de esos dos grupos. Si tuviesen que pertenecer a uno de ellos... ¿a cuál eligirían? A mí, pensarme en uno de esos dos grupos me resulta totalmente desesperante.
Estuve tratando de discernir las características de mediocres y conservadores. El primer grupo, el de los mediocres, me resulta un poco triste. Me imagino que en ese grupo están todas aquellas personas que quieren o sueñan cosas que ellos mismos se boicotean y empeñan en no conseguir. Existe otro grado de mediocridad, en donde el mediocre no se contenta con poner trabas en su camino sino que, consciente o inconscientemente, pone trabas en el camino de los demás. También está el mediocre jodido, aquel que ha descubierto que jamás podrá ser aquello que quería ser, y entonces se contenta con que nadie más lo logre, o con desestimular o obstaculizar a aquellos que tienen el potencial para alcanzarlo. Otro que se agrega a la lista es el mediocre ignorante, que se emparenta con el bobo feliz, es decir aquel grupo de personas que pueden ser mucho más, pero ni siquiera saben que pueden serlo, y se quedan confortablemente en un espacio del mínimo esfuerzo o del esfuerzo mediano, dónde cómodamente nadie los molesta y el riesgo no existe.
El conservador sí que es un tipo jodido, es como un mediocre que un día lo logró y que no quiere que nadie más lo logre y que si alguno lo logra le hace sentir que no es lo mismo y que no logrará nunca nada. Por favor, pido que se saque de este pensamiento todo concepto de conservadurismo positivo, que sí lo hay y no viene al caso. Estoy hablando de los conservadores jodidos, de los que se resisten al cambio, a Internet, a las ceibalitas, al arte contemporáneo, a que Uruguay puede ser algo más que un paisito que fue. Pero cuidado, que cuando digo cuidado me lo digo a mí mismo: hay algo peor que ser mediocre o conservador y es creer que uno no lo es.
Todos tenemos estas actitudes, de otro modo nuestro país volaría mucho más alto de lo que vuela. Nadie editaría notas en diarios y revistas con intereses oscuros o boludos. Nadie se resistiría a perder o ganar un salario en función de un cambio justo. Nadie reclamaría solamente cuando le tocan el laburo, o el auto, o el boleto. No quiero seguir, porque acá nos toca a todos, y antes que ver el problema en los demás, prefiero reconocerlos en mi propia persona. Soy un poco mediocre y un poco conservador, lo acepto, y lo sé de verdad, lo juro, pero la diferencia es que cada día quiero e intento serlo un poco menos.
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