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Sería interesante pensar cuál es el mensaje central de esta historia. Pensar lo que ha pasado ?me refiero a los últimos acontecimientos en torno a la selección uruguaya de fútbol? en clave de fábula. Todos están sacando sus conclusiones. ¿Qué significa? ¿Cuál es la moraleja? Todos enuncian mensajes diferentes, aunque similares. Hablan de humildad, unión y potencialidad. Pero lo que sobrevuela y parece ganar en todos los enunciados es el SE PUEDE.
El valor del SE PUEDE es el valor de la esperanza, bien lo sabían los que manejaban la campaña electoral de Obama que lo pusieron como estandarte del actual presidente de Estados Unidos. La esperanza, un valor bastante ausente entre los que solemos autootorgarnos los uruguayos. Pero volviendo al comienzo: ¿qué mensaje queda? ¿Es esto el comienzo de algo? ¿Es un ejemplo más de algo que ya está pasando en diferentes ámbitos? ¿Es un hecho aislado que nos va a hacer soñar por 40 años más sin lograr emularlo en otros quehaceres del país? Sé que todas estas preguntas ya tienen respuesta y muchos de los mejores sociólogos del país ya están planteando algunas posibles respuestas más que interesantes. Pero nos invito a pensar sobre esto y reflexionar en qué otros ámbitos estamos entre los mejores cuatro del mundo.
OTROS MUNDIALES Me gustaría dejar mi opinión en torno a la cultura y el arte nacionales, que es aquello que más conozco. Ciertamente entramos en un terreno más lábil, ya que una cultura no es mejor que otra cuando hablamos de países, sino que cada cultura se construye a sí misma y entra en diálogo con otras. Pero sí podemos compararnos con otros países en función de nuestra calidad cultural en función del disfrute del ciudadano ?aspectos que en varios sentidos engloba el quehacer del gestor cultural?, así como la calidad y presencia de nuestros artistas en el resto del mundo. También el arte y la cultura tienen su maracanazo, asentado en las décadas del 40 y 50, en las que florece la generación del 45, así como la aparición y construcción de grandes espacios culturales que hoy todos conocemos: Teatro Solís, Comedia Nacional, Escuela Municipal de Arte Dramático, Orquesta Sinfónica Municipal, Cine Arte del Sodre, Cinemateca Uruguaya, El Galpón, el Circular.
Es claro que después de ese fecundo tiempo de institucionalización de una cultura que ya se expresaba antes de ser contenida en sus respectivos edificios no hemos atravesado un tiempo de florecimiento y fortaleza tan clara. Nos cuesta, salvo excepciones o individualidades, generar consenso en torno a generaciones o colectivos o grupos que estén, al menos aparentemente, mostrando una señal de esperanza en torno a que algo similar se viene. Y que conste que aquí ya no hablamos ni de cuartos ni de últimos puestos, hablamos simplemente de volver a entrar en el mundial del arte y la cultura, volver a colocar a Uruguay en los nombres de las ferias internacionales, así como en el imaginario de los jóvenes. Aunque parezca increíble y no sea tan notorio como un mundial de fútbol, algo de esto ha venido pasando con el arte y la cultura de nuestro país.
AÑOS DE MOVIDA Voy a enunciar una serie de hechos acaecidos en la última década que merecen nuestra atención. Aparece una movida joven en varias disciplinas como la murga, el teatro, el rock, las artes visuales, los escritores, la televisión, el cine, la música, que muestra una renovación. La reapertura del Teatro Solís marca el comienzo de una recuperación de grandes infraestructuras escénicas que concluirá con la magnánima recuperación del complejo de salas del Sodre. Se recupera el pabellón uruguayo en la bienal de artes de Venecia. El cine nacional empieza a tomar una calidad inédita y a ser normalmente premiado en festivales tan disímiles y prestigiosos como Cannes y la Berlinale. Libros de jóvenes autores se empiezan a editar en Buenos Aires y Madrid, entre muchas ciudades. Obras de teatro recuperan presencia en festivales internacionales de España, Francia, Alemania, Argentina, México. Se legisla, después de décadas, leyes largamente reclamadas por los artistas: seguridad social, ley de cine, ley de mecenazgo. Se crean por primera vez fondos públicos permanentes para la creación de los artistas. Se pone en discusión los contenidos de la televisión para no postergar nada ni dejar ningún aspecto fuera de la consideración. Podría seguir enunciando, pero me detengo porque creo haber demostrado el punto.
En diez años hemos logrado avanzar lo que en años habíamos dejado estancado. Esto no lo ha hecho el Estado ni los artistas, lo hemos hecho todos en conjunto, y creer lo contrario es caer en trampas al solitario. Así como el apoyo que la selección ha tenido antes y durante el Mundial fue ?según los integrantes del plantel y el cuerpo técnico expresaron? decisivo para alcanzar los logros obtenidos, lo mismo sucede en el ámbito artístico, ya que ha sido la ciudadanía con su apoyo, fomento y participación la que ha obligado a los actuales y pasados gobernantes a ejercer cambios importantes en los últimos años. Claro, apenas se ha empezado y lo mejor aún está en el futuro. Lo mismo se puede pensar de la selección uruguaya que ya sueña con la Copa América e incluso con el próximo Mundial. Las claves radican en no cambiar lo que hasta ahora hemos hecho para alcanzar nuestros logros, no descansar, no creer que se ha llegado, no comprar el orgullo ni la fe si no están acompañados de compromiso, trabajo, humildad y determinación. Ya vendrá el futuro y contará nuestro presente y futuro como una página más de la historia.
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