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Blanca, de 35 años, y Graciela, de 55, no se conocen entre sí, pero ambas se acercaron al colectivo Mujeres de Negro para buscar consuelo por hechos similares: la pérdida de un familiar en manos de la violencia de género.
Blanca perdió a su hermana Mary Pintos el 20 de marzo de 2007. Ese día, la ex pareja de Mary la asesinó de un disparo en su propia casa. Mary tenía 28 años.
Graciela perdió a su hija Viviana el 11 de abril de 2009, apuñalada ocho veces por un conocido del barrio que la acosaba. Viviana tenía 25 años.
Hoy Blanca y Graciela ya no viven. Más bien sobreviven. El duelo de estas mujeres no se limita a superar los asesinatos: deben velar por el bienestar de los hijos de Mary y Viviana y enfrentarse a situaciones familiares complicadas, empeoradas por la pobreza.
En junio de este año, el colectivo Mujeres de Negro hizo una de sus habituales concentraciones en la explanada de la Intendencia Municipal de Montevideo, y puso sobre el tapete la interrogante de qué ocurre con los hijos de las mujeres que son víctimas mortales de la violencia doméstica. La consigna es: ?¿Qué pasa con los huérfanos??.
Jenny Escobar, integrante del colectivo, dijo a Freeway que en lo que va de 2010 veinte mujeres murieron por esta causa, y diecisiete menores de edad quedaron sin madre, según el recuento que elaboraron con una organización social llamada Caminos.
Escobar dijo que, en el ámbito político, la diputada socialista Daisy Tourné se hizo eco de las inquietudes del colectivo. Planteó ante la Cámara de Diputados que el Poder Ejecutivo incluya en la Rendición de Cuentas algún tipo de prestación social para los menores de edad que quedaron huérfanos. Tourné también presentó su iniciativa a las autoridades del BPS y del Ministerio del Interior.
?No sé cómo será el procedimiento ni cómo se aplicaría en el caso de que saliera, pero estamos haciendo lobby para eso?, explicó Escobar.
Mientras tanto, las integrantes de Mujeres de Negro buscan conocer la situación de los niños y adolescentes huérfanos. Escobar puso a Freeway en contacto con Blanca y Graciela para que cuenten las dificultades que enfrentan desde que perdieron a su hermana y a su hija respectivamente.
FUE UN CAMBIO TREMENDO Blanca Pintos dijo que el día que falleció su hermana, la llamaron por teléfono para decirle que la ?Chiquita? ? el apodo de Mary Pintos ? estaba en el hospital: ?Yo preguntaba ?qué pasó, qué pasó? y me dijeron que su ex pareja le había dado un tiro. Fui para el hospital y me enteré que el tiro había sido en la cabeza?.
El primer pensamiento que se le vino a la mente fue qué pasaría ?con los chiquilines?, los tres hijos de Mary, que ahora tienen 12, 13 y 14 años. Apenas supo que había fallecido, decidió hacerse cargo de los tres, sin cuestionárselo. Pero el cambio ha sido ?tremendo?, asegura Blanca, quien a su vez tiene tres hijos de 2, 11 y 17 años.
?Mi hijo iba a colegio privado, lo tuve que cambiar a la pública porque no me daba. Eso ya fue un cambio. Y no digo que estuviera en una posición muy buena, pero era bastante pasable. Mis hijos me pedían algo y yo se lo podía dar. Tuve que conseguir una casa más grande, con más cuartos, más frazadas, más todo?.
Pese a que su ex pareja la ayudó mucho económicamente ?y todavía la ayuda?, Blanca dice que la nueva situación familiar le costó la relación. No le guarda rencor a su ex pareja. Al contrario, dijo que si fuera a entablar una relación sentimental sería con él y no con una persona nueva, pues no le gustaría traer un extraño a su casa.
Con seis bocas que alimentar, Blanca comenzó a trabajar como feriante, algo que antes había hecho esporádicamente: ?Voy a Peñarol, Piedras Blancas, Lavalleja, donde pueda. Puedo hacer desde $ 500, $100 y $50, depende de la jornada. Hoy, por ejemplo, no vendí nada?, cuenta, mientras transeúntes curiosean por la feria del barrio Peñarol y unos pocos paran a preguntarle los precios de unas chaquetas.
Aunque Blanca logró obtener la tenencia de los dos hijos menores de Mary ?los de 12 y 13 años?, todavía no logró la tenencia de la mayor. La nena es hija de una pareja anterior, no del hombre que asesinó a su hermana, y el padre nunca se hizo cargo. ?En dos meses cumple 15 años y quiero festejárselos?, dice. ?Como buena pobre estoy tratando de juntar plata. No va a ser una fiesta porque la madre no está, será una reunión familiar en un club barato y chiquito. Pero yo le dije que se lo iba a hacer, cueste lo que cueste?.
La hija mayor ?de la que prefirió no dar el nombre? no quiso ir al liceo y ahora la ayuda en la feria. Blanca dijo que pese a que se opone a esta decisión, decidió darle tiempo para que piense al respecto.
_ ¿Tiene miedo de la pareja que la chica pueda elegir a futuro? _ Sí, es algo que tengo en la mente. Si la dejás, ya tiene novio. Me gustaría que pensara que todavía es pronto, que es joven, que tiene que elegir bien. Yo le explico que puede haber muchachos que la quieran por un día y nada más, y ella necesita alguien que la quiera para siempre.
ÉL ERA VIOLENTO CON LAS PALABRAS Blanca dijo que nunca le cayó bien la pareja de su hermana. Cuando Mary lo conoció tenía 16 años y estaba embarazada. Él era mucho mayor que ella, unos 20 años más. Como habían perdido a su padre recientemente, Blanca supone que Mary lo tomó como referente. ?Creo que no la golpeaba, al menos no me lo contaba, pero verbalmente no sabés el mal que le hacía, un mal tremendo?, apunta Blanca. Intentó dejarlo varias veces, pero siempre regresaba. ?No sé cómo pero la convencía. Él le lloraba y ella volvía?. La última vez que lo dejó, Mary se mudó con su madre y con otra hermana. Parecía estar encaminada, con un trabajo como guardia de seguridad en un Multi Ahorro.
El 20 de marzo de 2007, él fue hasta su casa y demandó hablar con ella en su habitación. Mary hizo señas a su hermana. Él traía un revólver, llamaron a la policía. Cuando los agentes llegaron a la casa, tocaron a la puerta de la habitación. Él disparó una vez y le erró, porque Mary se agachó. A la segunda le dio un tiro en la cabeza. Y a la tercera se suicidó.
Dos de los hijos de Mary tuvieron dificultades para dormir durante mucho tiempo, cuenta Blanca, y ahora reciben asistencia psicológica y psiquiátrica: ?Tenían pesadillas, soñaban cosas horribles, se despertaban en un grito, llorando. Ahora, con la medicación, están más calmados?. ?Yo no voy a bajar los brazos ahora?, dice Blanca. ?Lo que quiero es encaminarlos en la vida. Después, si de grandes se tuercen, bueno..?.
ELLA ERA UN SOLCITO Graciela, de 55 años, prefiere que no se cite su apellido. ?Te pido disculpas por mi casa, es muy humilde?, dijo en su hogar en el Cerro. Vive con su marido y una hija discapacitada, y transitoriamente aloja a otra hija.
La historia sentimental de su hija Viviana ? muerta a puñaladas el 11 de abril de 2009 ? fue ?complicada?. ?Ella quedó embarazada a los 15 años. Se fue a vivir con el muchacho y la mamá de este. De esa unión nacieron los dos hijos mayores, de 10 años y 5 años. Convivió con él siete años, fue una relación un poco conflictiva?, asegura. ?Conoció al poquito tiempo a otro muchacho con el que vivió tres años. Y tuvo una nena que ahora tiene tres?.
Pero ninguno de los dos fue el que mató a su hija. El asesino era el vecino de una prima de Viviana que vivía en La Teja y con el que entabló una ?amistad?. La madre no sabe si llegó a ser una relación sentimental o no.
Jenny Escobar, de Mujeres de Negro, dijo que, según la información que les llegó, Viviana estaba saliendo con él, y por eso calificaron su muerte como un caso de violencia doméstica.
Cuando la relación se deterioró, él comenzó a acosarla. Graciela sólo se enteró de las amenazas que recibía su hija tras su muerte, y a través de lo que le contaron las amigas de Viviana. ?Para mí era un perfecto desconocido en la vida de mi hija. Fue como que salió de la nada?, dice Graciela. Luego supo que él interceptaba a Viviana en la calle y le decía que ?si ella no era de él, no iba a ser de nadie?, y que la mataría y se suicidaría.
?Ese día, me acuerdo como si fuera hoy, un Viernes Santo, pasé por la casa de ella a buscar un mp3 y estaba con la nenita en brazos?, cuenta Graciela con la voz entrecortada. Esa noche, Viviana dejó a sus hijos con sus respectivos padres y salió con unas amigas.
El sábado y el domingo, Graciela dice que pasó por su casa y le llamó la atención ver que tenía ropa colgada en el tendal (?un vaquerito y una toalla?) y basura que el perro dejó revuelta en el patio: ?Como era muy prolija pensé: ?Qué raro??.
El lunes, el padre de Viviana fue a su casa y golpeó la puerta. No obtuvo respuesta. Pidió ayuda a un policía para ingresar a la casa por una de las ventanas, y se encontró con su hija tirada en el piso y con la cortina del baño envuelta en la cabeza.
Una crónica del periódico Últimas Noticias, del 14 de abril de 2009, contó que la escena con la que se encontró el padre era ?dantesca?.
El asesinó se fugó, pero lo encontraron en Aceguá, Cerro Largo. Hoy se encuentra recluido en el Hospital Vilardebó tras estar preso en el Comcar.
?Era muy bonita?, dice su madre, con una fotografía de la hija en manos. ?Pero además de eso era un solcito, simpática, amiguera, todo el mundo la quería?.
Los problemas no terminaron para Graciela. Ella contó que los tres hijos de Viviana fueron a vivir con los padres de Graciela y que, hoy por hoy, está peleada con ellos y no la dejan ver a sus nietos. ?Yo le dije a Viviana: ?Te prometo que voy a hacer todo lo posible para que tus hijos nunca se separen como hermanos. Se lo juré en la tumba y ahora veo que se van a criar separados?, dijo Graciela, llorando.
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