|
 |
|
|
|
Me borraste del MSN.. Decime, ¿soy un trapo de piso para vos, o qué? No. No soy eso. Soy.. ¿Soy algo para vos o soy una más? Te pregunto, pero dejá, no me contestes. ¡Contestame! ¿O hablo sola como una loca? ¡Pará! ¿A quién le decís loca? Sos un tipo que nunca me valoró. Sos un imbécil que todo el tiempo mira fútbol. ¡Fútbooool! Todo el tiempo pensando en fútbol. Y nunca me llevaste al estadio porque siempre decís que estás cansado. ¿Cansado de qué? ¡Atorrante! Podrías darme un poco de bola. Te vas a las 5 de la mañana y volvés a las 10 de la noche por ese maldito trabajo y encima llegás, te chocás contra la mesa y me hacés mancharme todo el dedo gordo del pie con el esmalte de uñas. ¿Vos te pensás que no me afecta? Sí que me afecta. ¡Me afecta! Soy un ser sensible. No soy un animal como vos, que jedés como un oso. Sos un chancho. Una rata. Una larva. Me da vergüenza salir contigo. ¡Salir! ¿Salir? ¿Cuando fue la última vez que salimos juntos? Qué vas a salir vos, si ni siquiera entrás. ¿Hace cuanto que no me entrás? La otra vez estaba sentada, tenía puesto el viso nada más y pasó el gato por debajo de la silla y me pasó con la cola dura y parada entre las piernas y me dije: ¡algo es algo! Porque la verdad es que tengo de pareja a un impotente que cuando es potente lo único que me da es.. lástima. Mirá, se lo grito al barrio: ¡maní quemado, el maní! Esa lombriz que te cuelga es una carnada para pescar. No se te para ni que te apunten con una pistola. ¡Y justo digo pistola! ¡Pistola! ¡Vos sos un pistola! Pistola debería tener ahora para pegarme un tiro. Una bala necesito yo. ¡Un hombre en serio necesito yo! Me voy a buscar todo, porque vos no me das nada. ¡Y yo no te puedo dar para que vos me des!
***
La mujer salió corriendo. Vivía en el apartamento de al lado. El volumen de sus gritos era tan alto que no pude evitar escucharla. Él estaba en silencio, si estaba. Abrí la puerta de chusma nomás es sabido que los hombres son más chusmas que las mujeres- y me choqué contra un caballo desbocado. Salvaje. Voluptuoso. Pedía ser montado. Salió cabalgando esa hembra como llevada por el demonio. Cerró la puerta de calle como quien cierra la puerta del infierno. El golpe retumbó en la China. Ganó el asfalto con ese cuerpo indomable y ese corazón prendido fuego. No volví a ver una cosa igual. Entré de nuevo a mi humilde pocilga. Seguí ensayando. Para no olvidarme de ella la escribí. Si la ven, díganle que él se mudó. Ahora, sin sus gritos, duermo mejor. La extraño.
|
|
|
|
|
|