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se suele catalogar de tardíos a los artistas que aparecen más allá de los treinta con una primera y potente obra. la pregunta obligada y tal vez disparadora de una extensa conversación sea cuestionarlos acerca de las circunstancias de la inocultable demora. pero más allá de la anécdota, del mito que cada uno pueda inventarse para describir ese trayecto en que una obra permaneció en secreto, será difícil llegar a responder la referida interrogante. sería entonces una pregunta inútil. el carácter tardío de un artista o de una obra, en definitiva de un artista y su primera obra, tendrá que ver con autoexilios, con desarrollos sinuosos e inacabados, con creaciones que no encajan en un tiempo y lugar determinados. el trayecto de martina gadea entre que escribió su primera canción y publicó volvé a jugar se cuenta en años, al menos veinte. es un largo trayecto en el que ella mantuvo la necesidad de aferrarse a la canción como arma, como ropa de viaje, como territorio a la vez de catarsis y de juego. el disco debut de martina tiene canciones que han probado distintas versiones hasta que finalmente revelan un aire fresco y a la vez clásico, dotadas de un pop luminoso que está muy lejos de los aires transitados por el rock y la canción urbana de nuestra ciudad. esa es una de las razones de que sus canciones encanten y al mismo tiempo suenen extrañas. porque lo tardío a veces se adelanta, incomoda, provoca. así es martina, una mujer que se sabe transitando un camino sinuoso y plagado de incertidumbres. por momentos parece abrumada por lo que le viene generando esta distracción de exponerse al público, tan acostumbrada a llevar una vida secreta en tanto artista. en otros momentos se la nota satisfecha de convocar esa dulce sonoridad que aparece en sus canciones. ella va, como jugando. dejó de ser uno de los secretos mejor guardados de la escena musical. ahora hay que escucharla. y dejarse llevar por el juego.
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UNO _Hubo un día en que se mezcló todo. Me acuerdo exactamente qué pasó ese día: yo estaba muy triste y estaba cantando y fue como si me hubieran sacado un tapón de bañera de la garganta. Esa fue la sensación que tuve. Cantaba desde hacía mucho, oldies o canciones de Azul con amor, que era el programa con el que lloraba todas las noches cuando me iba a dormir. _¿Cómo cantabas? ¿A capella? _Sí. _¿En el baño? _En el baño, caminando por la calle, en clase. Cantaba todo el día. La música me acompaña desde siempre. Cuando nos íbamos a veranear ?desde los trece años me iba a veranear con amigas sola, a acampar? cantaba a capella y grababa casetes para mis amigas. _¿Canciones de quién, por ejemplo? _De Phil Collins. The Cure también. Me acuerdo de que cantaba ?Carrie?, de Europe. Cantaba Spinetta. Porque a Spinetta también lo conocí por Azul con amor. Pasaron ?Muchacha ojos de papel? y me puse a indagar, conseguí unos casetes. Cantaba Dave Matthews, James Taylor, Cat Stevens. _Tenías la necesidad de cantar; recibías y cantabas. _Sí, tal cual. Cantaba ?Yi catorce treinta y seis?, ?Pio, pio, piojitos; malos, feos y chiquitos?. Cantaba cualquier cosa. Tenía necesidad de cantar, tal cual. Intentaba imitar exactamente la melodía y al cantante de la canción. Pero un día recuerdo la sensación de que me sacaran un tapón de bañera de la garganta: me salió una voz? yo creo que más verdadera, profundamente más sincera. No es que fuera una voz más fuerte, porque, de hecho, yo imposto la voz hacia una cosa medio infantil, medio aniñada, cuando canto mis composiciones.
DOS _Descubrí que compongo desde una cosa algo de niña y tímida, que es seguramente lo que más me cuesta mostrar de mí. La timidez, la vergüenza, el miedo. Si le preguntás a mis amigas te van a decir: "¿Tímida, Martina??. Porque hace treinta y tres años que vengo luchando contra eso y trato de ser extrovertida, sociable, activa. A veces huyo hacia adelante tomando decisiones y haciendo cosas. Pero en realidad soy una persona insegura y tengo cierta vergüenza, y creo que eso es lo que he transmitido hasta ahora, por lo menos en este primer disco. _De alguna manera el ?volvé a jugar? te lo decís a vos.. _Sí, puede ser.. También me pasó, cuando era chica, que tuve mononucleosis, a los ocho años, y estuve dos meses en cama. Y yo dibujaba sin parar. Creo que ahí quedé enganchada con el tema del dibujo y con sacar lo que uno tiene adentro. Y yo, a pesar de que soy bastante activa y trabajadora, vivo mucho en mi mundo de fantasías y me parece que es una cosa muy recomendable? Me olvidé de la pregunta? ah, lo de ?volvé a jugar?. _ ... _Es eso... es como que todos tenemos un mundo interior, pero hay quienes construyen más hacia adentro y quienes lo hacen menos. Y yo lo recomiendo, porque es una manera en que podés ser realmente libre y construir lo que querés. Y se puede hacer a través del juego, sin perder esa capacidad más alla de las penurias que la vida nos pone delante y que nos van a pasar.
TRES _Mis dos primeras bandas, Los Ciclotímicos y Juega, tuvieron una formación típicamente rockera, con bajo, guitarra y batería. Pero mis canciones no son para ese formato. Eso lo fui descubriendo de a poco. Son más para un formato acústico o abierto a distintas posibilidades. No solo por las capacidades que pueda tener con la voz sino por las cosas que por ahora quiero transmitir; no me nace salir a gritar en el escenario, a gritar en el buen sentido, con ganas, con fuerza, con convicción. _¿Cómo definirías al sonido que trabajás en el disco y en los shows? _En el disco es más como el mundo de fantasías, porque hay sonidos y cosas más juguetonas, y en mis toques en vivo, los sonidos son más cercanos a la tierra. Son toques acústicos con el silencio de fondo y cajón peruano de percusión. Eliminé hasta la batería, que es un instrumento propio de la revolución industrial, que representa un poco eso: los ruidos, el metal. Me fui hacia la cosa más terrenal. Pero voy un poco a contramano, porque Montevideo es una ciudad muy rockera. Como decía alguien que conozco, levantás una baldosa y sale una banda de rock. No creo que eso pase en todo el mundo, es algo de acá, del Río de la Plata. _Pero vos te encontraste con una familia de músicos que prefiere otras fusiones, otras historias. Me refiero a los Ibarburu, a Buscaglia, a Montemurro. _Sí, con ellos hay mucha historia compartida... Es más, el disco salió de una vez que fui a lo de Montemurro a arreglar una canción, justamente ?Volvé a jugar?, y que también estaba Martín Buscaglia, que había ido a grabar una guitarra para esa canción. Y los dos me dijeron: ?Dejate de pavadas, Martina. Sacá tu disco. Tenés que sacar tu disco de una vez?. Llevaban doce años escuchando mis canciones, se las sabían de memoria. Me dijeron que me iban a ayudar. Me presionaron, me acompañaron y lo hicimos. Y yo me convencí.
CUATRO - CINCO _Ah, me acordé de otra cosa que quería decir.. el otro día pensaba en qué cosas preciso yo para ser feliz. Lápices de colores, papel y libros, porque para cantar no preciso instrumentos -con la voz es suficiente, y acompañar con ruidos y percusión con alguna cosa que esté por la vuelta-. Y si no existiera el papel, hasta puedo dibujar en madera, como ya lo he hecho. Nada avanzado. No hay nada de este siglo que yo precise. Entonces, es lógico que las cosas que transmito en el arte sean atemporales, cosas que no son propias de este siglo y con las que la gente puede identificarse porque son comunes a todo el mundo en general. Pero como somos todos distintos, hay gente que sí, que se emociona muchísimo con los avances tecnológicos, y esa gente es la que tiene que representar, haciendo arte, ese tipo de cosas. Pero en mi caso sería ilógico. _¿Cómo definirías a tus canciones? _Son canciones fáciles de escuchar, en el sentido de que son canciones cortas, no tienen solos de instrumentos muy prolongados. Me preocupé porque las letras fueran sencillas. Las cantan y les gustan a niños, a hijos de gente que compró el disco, y son niños de este siglo. Eso me hizo pensar que el contenido de mis canciones es atemporal; tratan de las cuestiones que van más allá de las épocas: el amor, la rabia, la bronca, el desamor, la debilidad, la soledad, el miedo. Entonces, también todo eso hace que el disco sea en general amigable. _¿De dónde viene tu arte? _El arte es algo que viene con la condición humana. Vos, yo, cualquier persona puede sacar un producto artístico de adentro. Creo que es lo que nos diferencia del resto de los animales, aunque actuamos como animales casi todo el tiempo. El arte es para mí la manera que tenemos de transmutar afectos intraducibles de otra manera. O sea, esas cosas que nos tienen como en jaque? Por eso muchas veces se compone desde la tristeza, desde la bronca o desde el miedo. Cuando uno está alegre, simplemente vive. También puede componer, pero en general se compone desde esos otros sentimientos raros, cuando no lográs comprender del todo qué te pasa.
SEIS _Me parece que como me gano el pan como psicóloga y he laburado el camino tradicional en ese sentido -trabajé honoraria, después empecé a ganar más o menos, ahora tengo multiempleo- me reservo la parte artística para hacerla de esta manera estrafalaria en la que algunas cosas tardan mucho y otras vienen solas. No tengo ningún apuro con respecto a esto. La única preocupación que tengo es que no me cambie la vida a prepo. La preocupación que tengo es más bien por frenarlo que por acelerarlo, aunque tampoco quiero frenar: quiero subir con estas cosas que me están pasando, pero no me quiero sentir obligada a tener que seguir un camino u otro. _Digamos que no es fácil el camino del músico.. _Si me lo preguntás así, yo creo que es difícil.. Es sumamente difícil que un músico pueda vivir dignamente y nutrirse. Así como un profesional tiene que tener internet, hacer un posgrado o estar en línea con otras cosas, el artista necesita tener cierta libertad; no te digo ser un vago, un bohemio o un borracho, sino tener cierta libertad espiritual para poder crecer y seguir sacando para afuera. Y acá es muy difícil. Hay que lucharla todos los días y mucho.. _ ... _Si, tardé catorce años en sacar mi primer disco.. pero sinceramente no siento que haya un apuro.
SIETE - OCHO _En cuarto de liceo me peleé con mis padres, fui al Gallito a buscar trabajo para tener mi propio dinero y encontré un cartelito que decía: ?Trabajo seguro. Concurso previo de psicología. Asistente en psicología?. Me amigué con mi padre, le pedí plata, pagué el curso y empecé a trabajar honoraria en una clínica con gente con distintas discapacidades psíquicas, intelectuales y afectivas. Ahí arranqué y nunca dejé de laburar con la gente más vulnerable o con las debilidades más explícitas. Me atrapó. Es un trabajo intenso, infinito y atrapante. _¿Y arrancaste para la psicología? _No, primero quise hacer psiquiatría como posgrado de Medicina, pero estar once años estudiando para recibirse me pareció un camino muy largo... psicología era más simbólico y menos científico, pero iba a llegar más rápido a hacer lo que quería. Me gusta ver transformaciones en las personas, que alguien que está de alguna manera pueda cambiar. Dicen mis padres que cuando era chica quería ser detective privado, que no es muy distinto de psicólogo, si pensamos en que anda hurgando en la vida íntima de la gente. _¿De qué manera se relacionan la psicología y el arte en tu vida? _Se mezclan, están muy mezclados. Cuando estoy con pacientes, a veces les digo cosas de canciones, con algunos pacientes canto, trato de transmitir alegría. Y también a veces cuando canto, cuando estoy dando un show, trato de transmitir lo que puede ser sentirse débil o sentirse triste. Como que "democratizo" un poco las dos tareas que realizo. Seguramente a los artistas que tratan de hacer o que les sale algo de vanguardia, de experimentar con cosas nuevas, quizá no necesiten estar en contacto tanto con los más débiles o con los que vienen corriendo de atrás en algunas cosas, pero yo sí. El otro día pensaba en que, lejos de avergonzarme, el cantar canciones que tienen doce años o más en el disco, me hace conocerme, asentarme, y me deja contenta porque veo que son canciones que se mantienen actuales y reconozco que no soy de vanguardia sino más bien clásica. Me interesa mantener y valorar las cosas del pasado que valen, mantenerlas vivas, y alguien se tiene que encargar de eso porque si no las cosas se van perdiendo y se olvidan. Y a su vez, con respecto a los artistas de vanguardia, creo que es súper importante que exista gente que busque innovar y romper.
NUEVE _A través de Plemuu, una organización no gubernamental de mujeres, hago el apoyo de grupos de personas del cinturón de Montevideo. Actualmente estoy trabajando con ciento treinta personas; tengo cuatro grupos de treinta y cinco personas. Ahí trabajo en grupo e individualmente. Y aparte de eso tengo pacientes particulares en consultorio, que no es diván exactamente pero sí con una cabeza psicoanalítica. _O sea que trabajás con pacientes de distintos sectores sociales... _Es que en una sociedad quebrada sufren ambas partes, tanto los que están mejor económicamente como los que están peor, así que está bueno ver esas dos situaciones y mezclar un poco todo. En los barrios pobres las madres están en la calle con sus hijos, toman mate, conversan con los vecinos, los niños juegan a la pelota, el cielo en general es enorme, mientras que en las zonas donde hay más dinero circulando está lleno de smog, de autos, mucho estrés, los padres no están en sus casas, hay multiempleo, está lleno de rejas, hay inseguridad en las calles. _¿Cómo percibís desde tu lugar la problemática de la violencia doméstica? _¡Es horrible! Me indigno si empiezo a hablar de eso, es lo que me tiene en jaque: en Uruguay muere una mujer cada doce días, maltratada por la persona que la tenía que cuidar o querer, por su pareja. No mueren hombres víctimas de sus parejas mujeres. Este fenómeno es exclusivo y va desde el hombre a la mujer. ¿Qué es lo que está pasando con este tema, cuando por cada mujer que muere el hombre que la mató tenía diez denuncias previas, hechas, y estaba libre? Entonces la pregunta que me indigna, como si fuera una niña de cinco años que empieza a pensar y está libre totalmente de vicios en su pensamiento, es quién mató a esa mujer. ¿La mató el hombre que estaba libre con diez denuncias? ¿La mató el Estado? ¿La mató la Justicia? ¿Qué es lo que está funcionando mal? Se formó un juzgado de violencia doméstica especializado. Se hizo una ley hace seis años. Aparentemente mejoró un poco la cosa. Antes moría una mujer cada ocho días... Ahora bajó un poco el índice, pero no es suficiente. Tengo algunas ideas de por qué no es suficiente. Pero las dejamos para otro capítulo, mejor.
CIELO _Si hay algo que nos va a acompañar hasta el día en que muramos son los problemas. Nunca nos van a abandonar. Por eso, más que andar evitando o evadiendo problemas, lo que sería una tarea muy ardua y que no terminaría jamás, lo mejor es elegir los problemas. Y a través del juego es que podemos hacer que una cosa muy dramática sea menos dramática, que perder no sea tan malo y que ganar no sea tan insoportable... o tan solitario. Reírse de uno mismo es fundamental.
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