|
Se vienen mis vacaciones de la televisión. Dentro de poco todo se va a referir al fútbol, es decir, ya nada más me va a interesar en la televisión por unos ocho meses o vaya a saber cuánto tiempo más. Por suerte he descubierto seriesyonkis.com. Lo recomiendo. Desde ese sitio se pueden bajar, o ver online, todas las series que a uno se le antoje. En cuestión de meses me devoré varias temporadas enteras de House, The Office (*), The Wire, Mad TV, Lost, Flashforward, Fringe, Curb your entusiasm y muchas más. Esta es la salvación para todos aquellos que tengan Internet.
No me importa si llegamos al primer o al último partido. Me da lo mismo todo con referencia al fútbol. No entiendo qué es lo que dice Gorzi en los reclames ni me sirve ninguna de las cientos de ofertas y promociones y sorteos y regalos que son para Sudáfrica (ya estuve allí y es muy lindo, una pena que toda la masa de fans que van ahora les dé lo mismo que sea Johannesburgo o Texas. Sí, todo para decir que ya fui a Sudáfrica.) No pido que lo entiendan, no pido que lo respeten, ni que la compartan, pero así son las cosas: Internet ha venido a hacerme la vida más feliz.
También pienso aprovechar estas vacaciones de la televisión para darle más tiempo a mis lecturas. Recomiendo las ediciones que está sacando la editorial HUM, entre las que se pueden encontrar las maravillas de Polleri y Lissardi (son muchos y nombrar unos es dejar afuera otros, entre ellos a Peveroni, Levrero, Gandolfo, Echavarren). Fuera de fronteras recomiendo las últimas ediciones de Adriana Hidalgo, de las cuales destaco unas maravillosas publicaciones llamadas Galaxia Borges, Galaxia Kafka y Galaxia Flaubert.
Después de esta suerte de recomendación de fin de semana, que no es muy mi estilo, pero en la que he tenido que caer bajo, dado el fuerte golpe al estado de ánimo que significa el fanatismo colectivo de un Mundial, me despido simplemente con una recomendación a los que comparten como yo este desinterés y displicencia por el balón y el juego correspondiente: compren provisiones, pónganse cable pero por sobre todo ADSL, vayan a las librerías y agarren lo mejor del momento, aíslen sonoramente sus casas, sellen ventanas, pongan persianas, trancas en las puertas, aléjense de bares y cafés, así como de cualquier avenida principal que pueda ser objetivo de caravanas nacionalistas por motivo de goles o empates.
No subestimen a nadie. No bajen la guardia. Y si alguna vez les preocupó un terremoto, tsunami o sequía, sepan que esas fueron todas falsas y lejanas alarmas sin sentido. Nada se compara con lo que pasará en los próximos meses. Ahora ha llegado el verdadero momento y nada ni nadie nos preparó para ello. Tengan miedo, tengan mucho miedo.
(*) La versión americana de The Office es muy superior a la inglesa, se diga lo que se diga, porque ellos se han sabido proyectar en el tiempo y prolongar el goce, que en la inglesa se agotó luego de pocos capítulos, sin mencionar la total superioridad de Steven Carell.
|
|