|
 |
|
|
|
En el año 2000 un grupo de 54 investigadores descubrió la ciudad sumergida de Herakleion, eslabón para conectar el mundo egipcio con el griego de hace 2.700 años. ¿Tendrá que estar eso entre los eventos relevantes de la década? El 25 de agosto de 2004 reabrió el Teatro Solís, ¿es tan importante como para recordarlo en 800 palabras que resuman diez años? Decir que la caída de las torres gemelas o el descubrimiento del genoma humano son hechos fundamentales es una obviedad, que prefiero saltear. Además, todo este año intentamos conjugar arte y política, por lo que catalogar ahora elementos que sólo están inclinados hacia uno de los lados es traicionar el espíritu que animó este espacio.
Las mil películas que hay que ver antes de morir, los mil libros que hay que leer, la historia de la pintura resumida en los quinientos cuadros esenciales, los eventos que marcaron la historia de la Humanidad. Nos pasamos ordenando el paso del tiempo y generando el podio de las cosas importantes y las banales. ¿Decime las diez canciones más importantes de la música uruguaya? ¿Preferís el teatro o el cine? ¿Te gusta más el asado o los ravioles? Todos alguna vez intentemos escapar de estos cuestionamientos que nos obligan a jerarquizar las preferencias. Siempre lo hacemos con el mismo argumento: "son cosas distintas, no se pueden comparar". Del otro lado siempre se retruca: "¡cómo distintas! Todas son música, ¿te gustan más los Beatles o Miles Davis? ¿Preferís un cuento o un poema?". A cada rato, para otros o para nosotros mismos, estamos ordenando nuestros gustos y los hechos del mundo que consideramos más relevantes.
Quizás el evento clave de esta década es que cambió el modo de entender esta clasificación y ordenamiento. Cambió el modo de concebir la memoria. Durante veinte siglos, con un enorme impulso a partir del siglo XVIII, la memoria era básicamente almacenar, catalogar y jerarquizar. Para eso era fundamental el espacio: museos, bibliotecas, archivos, depósitos. Una boleadora se exhibía sobre una mesa blanca junto a otros objetos de un tiempo pasado. Se perpetuaba así la historia indígena y esa boleadora adquiría el valor de reliquia.
El enciclopedismo, movimiento francés del siglo XVIII comandado por Diderot y D´Alembert, es el mayor intento moderno por catalogar, ordenar y jerarquizar el conocimiento de Occidente. Se suponía que ahí estaba todo lo que era necesario saber siguiendo las instrucciones. Aun el siglo XX, a pesar de sus catástrofes, creía en que el conocimiento de la humanidad puede ser catalogado, ordenado y jerarquizado siguiendo un único modelo. La primera década del siglo XXI trajo aparejado el fin de esta idea porque la memoria tuvo por primera vez un soporte inmaterial.
Ya no se necesita un gran lugar físico donde guardar, proteger y alimentar la memoria. La imagen electrónica que vemos todos los días en las pantallas es devenir, está y no está, ocupa un espacio que no ocupa lugar, corre de un lugar a otro. La memoria ya no necesita Bibliotecas. Pero también tiene límite, gigas, teras, chips.
La información hoy es parecida a los pizarrones de los niños que escriben y se autoborran inmediatamente. Al pulsar las teclas "control" y "supr" se borra todo. Lo mismo al vaciar la papelera de reciclaje. No hay recuperación posible. En contrapartida, todo está interconectado, el mail que se pierde lo tiene un amigo en su casilla, la memoria es devenir y es red, se interconecta, está por todos lados, fragmentada sí, pero ¿quién dijo que debía ser una? Además, a diferencia de las reliquias -lienzos, maderas, tapices, rollos de papiro- la imagen digital no se desgasta.
Igualmente seguimos ordenando. La inmaterialidad de esta década no hizo desaparecer la necesidad de los humanos de ordenar y jerarquizar, de distinguir las fotos importantes de aquellas que se pueden borrar para siempre. Elegimos, seleccionamos, generamos así políticas de la memoria, decisiones colectivas de lo que queremos mantener vivo. Y esa selección es siempre polémica, pelea con otras memorias que buscan escalar en el podio del recuerdo.
(*) Intenté hacer un ranking de la década y desistí.
|
|
|
|
|
|