|
Raro. Muy raro. Rarísimo. El quinto acto por el aniversario de Onetti, por su centenario en 2009, al que fui en Europa y no había público.
Nada de público.
Público cero. El acto no era para un público in situ sino para un público en apariencia virtual. He aquí la paradoja de este siglo XXI: el público ?virtual? es el público ?real?.
Todos éramos ?actores?, a saber: * Santiago Roncagliolo, nacido en Perú, ganador del premio Internacional de Novela Alfaguara 2006. * Juan Gabriel Vásquez, colombiano, novelista, pasó buena parte de su vida entre París y Barcelona. * Carlos Franz, escritor y diplomático chileno, ahora vive en Madrid. *Edmundo Paz Soldán, boliviano, profesor de Cornell University, uno de los más atendibles novelistas en español del siglo XXI. * Y yo, no tengo otro remedio informativo que nombrarme, so sorry. En los otros actos habría sesenta, ochenta, ciento cincuenta personas. Pero ahora ?septiembre, Extremadura, España en la frontera con Portugal- no había un solo auditor, ni un mísero espectador. No había nadie más que nosotros, los narradores, en el remozado Convento de San Benito, espectacular monumento que proviene del siglo XVI.
Pero fue el acto más masivo y sobrecogedor de discusión y análisis sobre la obra del Viejo. Las cámaras filmaban todo el tiempo y filmaban TODO. Era una especie de Big Brother cultural, selecto y provocativo.
La TV española registró todas las conferencias pero también cada gesto, cada acto fallido de los noveles y no tanto writers. La idea es que estuviera representada la narrativa latinoamericana del siglo XXI. Tipos de entre cuarenta y cincuenta años que han demostrado que el boom latinoamericano es historia buena pero que, en el presente, hay una narrativa latinoamericana global absolutamente diferente y vigorosa.
Lo que se filmó, editado, será exhibido por diferentes canales en veintidós países de América Latina y adyacencias. Estados Unidos. Europa. Además, será subtitulado a varias lenguas y exhibido en muchas otras partes del orbe.
El pretexto -y también, por qué no, el homenaje- era Onetti. Pero los que ahora inventan historias son seres latinoamericanos del siglo XXI, latinos y globales. La mayoría vivitos y coleando, fumando, tomando y soñando de pie.
La cama onettiana, en el tercer milenio, ya no resiste el insobornable peso de la vida.
Salud, nuevos escritores del mundo. El futuro es vuestro.
|
|