|
Like a virgin - Revista setiembre
|
|
|
|
 |
|
|
|
Hace unos días descubrí, en un estante de la biblioteca, el diario íntimo de mi ex. Es raro que los hombres lleven un diario, ya lo sé, pero fui la promotora de que ambos lleváramos sendos diarios. Había comprado dos pequeños cuadernos de tapa dura, ilustrados con ositos, que venían con candado y llave. Eso fue en 1999. Después las llaves y los candados se perdieron y ahí quedaron los diarios abandonados.
La consigna la había sacado de un libro que hablaba del Sistema Pathwork, que se aplica ?para transformar al ser inferior?. Dicho sistema parte de la base de que es necesario entrenarse en la observación interna de cuando nos enfrentemos a lo desagradable que hay dentro de nosotros. El ejercicio consiste en escribir cada cosa que nos saca de armonía, en anotar incidentes y lo que sentimos al respecto. Parte de la base de que hay cierta recurrencia en sucesos o sentimientos precisos, y eso mismo nos dará una llave hacia el problema básico subyacente que podemos aprender a reconocer.
Encontré el diario íntimo de mi ex, decía, y si bien en él había muy poco escrito, me lo leí de un tirón. Aunque no fueran más de diez o quince páginas escritas, el descubrimiento del diario fue similar a la alegría que habrá sentido el erudito francés Champollion cuando por fin encontró la piedra Rosetta que sería la clave para entender los jeroglíficos egipcios.
No creo en quienes dicen que hay que cerrar el pasado para vivir bien. No creo en aquellos que hablan de cerrar círculos o de procesar los duelos. Creo, sí, que todos convivimos en una dimensión fantasmal y misteriosa a la que denominamos presente y que se trata de una tierra poblada de sueños, retazos de pasado, visiones del futuro, memoria somática, heridas, ilusiones. Somos el niño, el adulto y el viejo a la vez. Todas las dimensiones las vivimos en una. Todo es circular y convive. El tiempo no es lineal ni avanza. Tratamos de tapar y negar esta evidencia porque no sabemos cómo manejar este grado de intensidad. Nos cuesta articular todo a la vez.
Transcribo algunas anotaciones del diario de mi ex:
*** 23 de junio: ?Hoy en el trabajo me sentí bien, aunque sé que es porque no me responsabilizo de todo lo que antes me responsabilizaba. Lo que hoy me descompensó fue no encontrar a Patricia en la UTU. La pasé a buscar pero no estaba, aunque en su clase de cerámica había mucha gente, ella no estaba. Entonces me fui corriendo a la parada y mientras iba y me preguntaba por qué no la había encontrado, me daba razones de por qué: - que yo no la merecía - que era demasiado zarpado en horarios - que a mí no me importaba nada Cuando llego a casa Pati se porta medio distante, pero sólo un rato. Es fácil entrar en calor con Pati, es una piba crack, me encanta cómo es y cómo besa y cómo hace todo lo que hace?.
*** 24 de julio: ?Hoy no me sentí prácticamente mal en todo el día. Tal vez el único momento de disgusto fue mirar las fotos y ver muy pocas buenas, casi todas una pérdida de tiempo. No me deprimió, ni nada, pero fue un poco bajoneante. Después cuando nos acostamos sentía una necesidad de hacer algo, pero mis fuerzas ya no estaban tan altas como en la tarde y me sentí levemente olvidado por la alegría del mundo. Terminé de leer el primer cuento de Salinger, me quedé con las ganas de que la historia continuara, porque terminó con un final medio incierto. Pati luego me tiró las cartas y nos reímos del desastre fotográfico, cosa que me dio un poco de ánimo con respecto al tema?.
Me alegro también de encontrar mi diario y con la posibilidad de poder leer a una Patricia diez años más joven:
*** 28 de julio: ?Estoy cómoda en mi casita. Cuando él la habita es nuestra casita. Él sacando fotos, haciendo sus llamadas para coordinar los ensayos con el grupo, dibujando, leyendo, escribiendo, durmiendo. Su espíritu llena la casa y le da calor de hogar y colma mi corazón de armonía?.
*** 29 de julio: ?Hoy me desperté medio mala onda. Ayer estaba muy cansada. Él me vino a traer el café con leche y le hablé del taller literario. Después de un rato de escucharme se fue y cerró la puerta en silencio, como que no le interesaba. Creo que se puso celoso. Y yo quería pasar un rato con él antes de que se fuera a trabajar y yo me fuera al curso de cerámica. Peleamos por no sé qué estupidez, todo el tema de la comunicación y los miedos con respecto al pasado. Me sentí mal todo el día, desarmonizada, triste, cansada. Me molestó que dijera que tal vez él necesitaba una chica como él, introvertida. Me dio bronca que recordara el pasado como un obstáculo y lo proyectara hacia el futuro.?
Me siento una espía, una traidora, pero con un placer muy intenso por tener acceso a ciertas verdades que me dan mucha paz, porque completan la visión unívoca que tenía de aquella relación. Compruebo que yo también significaba algo en su vida, algo importante. Siento que él me quería mucho y que yo también a él. Leyendo más páginas me doy cuenta claramente de cuál fue el malentendido básico de toda nuestra relación. Me pregunto cuál Patricia es más auténtica, cuál dice la verdad, si la de hoy o la de entonces. Me pregunto por qué me pregunto esto. Pero esa interrogación ya me la había hecho el 27 de julio de 1999: ?¿Quién soy? ¿Quién soy? Espero una respuesta?. Y todavía sigo esperando.
|
|
|
|
|
|