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Interior cocina. De mañana. Madre bastante joven y aún linda está vestida con ropa casual, con la que probablemente vaya al trabajo. La vemos poniendo agua a la máquina de café. Luego pone café. Enciende la maquina. A su vez pone agua a calentar en la caldera.
* Pasillo Misma casa. Pasillo oscuro. Al fondo se ve una puerta abierta de la cual sale mucha luz. La cámara se acerca poco a poco hacia esa puerta mientras aún escuchamos los ruidos provenientes de la cocina.
* Interior cocina La madre abre un paquete de pan de molde y saca cuatro rodajas. Las coloca en una tostadora y baja la palanca. Abre la heladera. Saca manteca y mermeladas. La máquina de café empieza a hacer el ruido típico de las máquinas de café cuando pasa el agua.
* Interior pasillo La cámara sigue acercándose hacia la puerta abierta. El ruido de la cafetera se sigue escuchando.
* Cocina La madre saca unos mantelitos de un cajón y los pone en la mesa. Luego lleva las mermeladas y la manteca. Pone una taza.
* Pasillo La cámara sigue acercándose aún más a la puerta, hasta llegar a la madre. Se queda en el marco de la puerta y observa a la mujer, que está de espaldas.
* Cocina La madre escucha un ruido y se da vuelta rápidamente, hacia la puerta. En la puerta no hay nadie. Ella se queda observando unos segundos. Pausa y tensión. La tensión es cortada por el ruido de resorte de la tostadora. Ella retoma la acción doméstica. Saca las tostadas y las pone en un plato.
* Pasillo La cámara que estaba oculta después del ruido, vuelve a acercarse a ver a la madre, antes de que se voltee otra vez sorprendida y la cámara vuelva a ocultarse.
* Cocina La madre sirve el café. Termina de servir toda la mesa. Se da vuelta para guardar la leche en la heladera.
* Pasillo La cámara vuelve a mirarla y entra a la cocina, acercándose rápidamente hacia ella.
* Cocina. La madre cierra la puerta de la heladera y cuando se da vuelta pega un grito. Hay una niña parada frente a ella. Una niña vestida con túnica blanca y moña azul.
MADRE: Hola... me pareció que te habías levantado. Se quedan en silencio. Mirándose mutuamente. No se dicen nada.
MADRE: Sentate a desayunar...
La niña se sienta a la mesa que estaba preparada. Empieza a tomar la leche. Siguen varios segundos... en absoluto silencio.
Aquí terminaría la escena si esta fuese una película como las que hemos visto hasta ahora. Pero esto no es una película, es un texto, mío, y me gustaría que terminara de otra manera...
El agua de la caldera empieza a hervir y chifla. Ni la madre ni la niña hacen nada. El sonido crece y se hace insoportable. Luego de sonar por casi cinco minutos reales, la cabeza de la madre estalla. La niña se queda en silencio mirando sorprendida lo que acaba de pasar. Su cara está salpicada de sangre. Deja de tomar la leche. El sonido del agua misteriosamente ya no está. La niña mira a la cámara.
NIÑA: Mamá.... ¿Estás bien?
(*) Como la mayoría se basan en la cotidianeidad y construyen, en base a su observación permanente, la conversión de lo natural en ominoso... perfectamente esta podría ser una escena de la futura película uruguaya.
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