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Nicolás Rotundo, jugador de fútbol, ex gloria de la ex gloria del Club Atlético Peñarol, analiza un nuevo fracaso de la selección uruguaya.
Fway: ¿Dónde se falló?
Nicolás Rotundo: La falla es profunda, no es circunstancial ni casual. Se trata de algo muy arraigado, metafísico, literario. Claro que la tesis que voy a desarrollar a continuación para explicar otro fracaso de la selección celeste es prestada, pero bien cierta también. Todo empieza con aquel gol de Alcides contra Brasil. Sí, el dos a uno en Maracaná. Eso provocó la hecatombe, la ira de los dioses. Así como en la mitología griega Prometeo les roba el fuego a los dioses y estos le castigan a sufrir por la eternidad, el hígado suyo es devorado por un ave a cada amanecer, lo mismo sucedió con aquel gol de Alcides. Alcides les robó el alma a los dioses del fútbol, los brasileros; les sacó del buche la victoria, los palmares, y ellos se vengaron castigándonos de por vida; por siempre sufrir.
Fway: En este nuevo fracaso, ¿habrá tenido algo que ver la presencia de Alcides en la mitad de la cancha en el partido del sábado pasado contra Brasil? El hecho de que se haya apersonado, que haya ingresado al campo de juego con una bandera que rezaba 1 a 2, resultado de aquella epopeya, ¿habrá provocado nuevas frustraciones?
NR: Para empezar yo dejaría de llamar aquello una epopeya, más bien fue un suicidio. Pero sí, no tengas duda alguna, la presencia de Alcides el pasado sábado fue como echarle keroseno al fuego, todo se potencia. Es pura combustión. Eso explica el error infantil de Viera y los históricos cuatro goles que recibimos en el estadio. Explica todo lo que se vivió en Venezuela, despertarnos de la muerte para pasar a ganar 2 a 1, y que en medio del relato del gordo Pastorino se cayera al vacío nuevamente, con otro golero que no contiene, que arma mal la barrera. Todo esto y mucho más se ata a la presencia de Alcides. El penal que erra Tévez. El éxito de Ecuador. La goleada de Chile. Inclusive el mal funcionamiento de la tarjeta inteligente del sistema metropolitano de transporte.
Fway: ¿Podemos esperar cosas peores?
NR: Ni lo dudes. Van a venir. Ese viejo es un monstruo que desata cataclismos para nuestro país. Es el epicentro de todos nuestros fracasos. Lo dice la historia, se puede medir. Mirá el país Uruguay antes de aquel gol, y analizá el país Uruguay después. De la Suiza de América a la Guatemala del sur. La fecha de nuestro certificado de defunción como sociedad es el 16 de julio de 1950. Allá, entre los morros de Río, en la majestuosidad del Maracaná, en la verde gramilla de ese coloso de cemento, enterramos un país. Enterramos un país
Fway: ¿Y ahora? ¿Hay alguna salida?
NR: Mirá botija, es feo decirlo, pero sí, la hay. Y no está lejos. No digo que sea la panacea, pero seguro será un nuevo amanecer.
Fway: ¿Pero cuál es? La salida, ¿cuál es?
NR: Que se muera el viejo. Que se muera Alcides.
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