Título: Cómo me convertí en un estúpido Autor: Martin Page Editorial: Tusquets Año: 2002
Por Andrea Bolatti
Con sólo 24 años, en el año 2002, el escritor francés Martin Page se convirtió en uno de los éxitos literarios europeos con la publicación de su novela humorística, Cómo me convertí en un estúpido. En un libro de divertido y de fácil lectura, Page se transforma en autor / personaje para irónicamente aceptar y fustigar a la vez todos los vicios de la posmodernidad. Vaya aquí una reseña del título en cuestión que escribió para Freeway Andrea Bolatti, profesora de fitness en la ciudad de Córdoba, Argentina.
Dicen que muchas el fútbol vistoso no se da la mano con la eficiencia. Que la lírica no gana campeonatos. Sin embargo, Brasil ya fue seis veces el mejor del planeta. Y sin embargo, Holanda, la renovadora del balompié, perdió dos finales de campeonato en el 74 y 78. Los dos casos son posibles. Pero Danubio, en este año 2006, concretó el axioma del que juega más lindo también gana campeonatos. Y se llevó el Apertura.
Chocolate en franja, merengue alrededor. 4 a 1 y a festejar en la curva. El equipo de Matosas se consagró campeón del Apertura 2006 pegándole un baile (otra vez) a Peñarol en el Centenario. Ni san Gregorio ni el hercúleo Montero pudieron evitar la caída del aurinegro. El buen fútbol y la eficiencia actuaron en conjunto para darle a Maroñas un nuevo título. Dos de Nacho González, uno de Salgueiro y otro de Cavan aplastaron la ilusión de un resucitado y ahora nuevamente enterrado pueblo carbonero. El fútbol es así, da revanchas pero para ello hay que esperar un tiempo. Y ahora todo se ve de franjas.
En el año 2004 y en apasionante final contra Nacional, Danubio lograba después de 13 años devolver el campeonato uruguayo a la vitrina de un cuadro chico. La cosa se definió en el segundo partido y en los descuentos. El gol de la franja desató una enorme cantidad de emociones. Para Freeway, así recordó aquel momento Julián Cristo Vera, un hincha del fútbol que en el momento de la hazaña evocó el nombre e imagen de un olvidado amigo, enfermo hincha danubiano del liceo.
Vayan cuatro pequeñas anécdotas sobre grandes leyendas del rock and roll. El ya clásico mito del Bill Wyman como máquina sexual, el histórico encuentro entre los Beatles y Muhammad Alí, los problemas legales de los Led Zeppelín con el nombre de su banda, y una efímera y desconocida disputa entre Paul Simon y Art Garfunkel.
Hay tres cosas que Joaquín Sabina tiene menos que Keith Richards: años, cocaína arriba y rock and roll. Aún así, el cantante español de 57 años llegó al “Virreinato de La Plata” (y sí, tenemos a un emisario del Rey entre nosotros) para brindar una serie de recitales en los que prometió “mucho rock & roll”, pero nada de droga. Como gran opinólogo, Sabina también dejó su parecer sobre las papeleras.
Bill Hicks: el humorista que no le haría gracia a Tabaré Vázquez
Polémico, satírico y directo, Bill Hicks fue uno de los grandes representantes del stand-up comedy norteamericano. Muchas veces sufrió la censura. Hizo una rápida carrera y murió pronto a los 32 años. Con sus ataques continuos a los no fumadores que luchan contra el tabaco, Hicks le caería muy mal a Tabaré Vázquez.
Aquí hacemos un breve repaso del vasto y genial humor de Bill Hicks. Parte de esta selección fue tomada del blog Fuckyoutiger, así que desde ya agradecemos a su responsable por el conocimiento y traducción de este gran comediante.
Vaya un anticipo de Hicks:
La peor clase de no-fumadores son los que se te acercan y tosen. Eso es bastante cruel ¿no es cierto? ¿Ustedes también van al lado de los lisiados y se ponen a bailar?
No todas las drogas son buenas. Algunas… son grandiosas.
El nacimiento de un niño no es más milagroso que comer comida y que salga un sorete de tu culo.
Comenzamos una nueva serie de informes para leer en el fin de semana. En esta primera entrega homenajeamos a George Harrison con una pequeña bio, seis temas para leer y escuchar y tres videos para ver y también escuchar.
Pequeñas Autobiografías de grandes ególatras
Hoy: Sergio Gorzy
Inauguramos en Freeway un nuevo y atractivo espacio, pequeñas autobiografías de grandes ególatras; abreviada prosa de vida de hombres con el ego hinchado como cara de boxeador noqueado.
Así es. Si conocerá la historia de personajes con el orgullo inflamado, y en escueto repaso baste con citar a Sócrates (“sólo sé que no sé nada”, andá, si lo decía para que le dijeran lo contrario), Napoleón Bonaparte (el gran petiso compadrón) y Julio María Sanguinetti (su ego se mide por el tamaño de las cejas).
Pero, como no podía ser de otra manera, el puntapié inicial del espacio lo da el inconmensurable ego de Sergio Gorzy.