Catódicas de antaño

Por Fernanda Alcuri
Jean Jacques Costeau y su barco Calypso fueron un referente mágico e ineludible para toda una generación. Una generación que oscila entre los veinte y treinta años y que nació bajo el imperio de los cuatro canales nacionales, 4, 5, 10 y 12.
Una generación que al recordar los capítulos televisivos del biólogo marino francés, anida dos sentimientos contrarios. Por un lado, siente nostalgia, añoranza de aquel control remoto que regulaba lo limitado, saudade, como dicen los portugueses, de aquel lacónico ejercicio del zapping, que indiferente transitaba por productos tales como El Sello de Hoy, María De Nadie, Manimal o La Señal Educativa.
El otro sentimiento responde al eterno agradecimiento de que llegara a nuestro país el cable y la televisión codificada, para liberarnos de la prisión catódica en la que se vivía encerrado por aquellos tiempos.
La cuestión es que todos los que pertenecieron a esta generación, en la cual me incluyo, guardan incólumes en su memoria los recuerdos de todos estos programas, y muchos otros que fueron desapareciendo de la pantalla paulatinamente, a medida que avanzaba el irrefrenable torrente de la televisión moderna, tal como la conocemos hoy en día.
Me abocaré, a partir de este momento, a pasar lista a algunos de los memorables productos que embellecieron y marcaron nuestra infancia, nuestra pubertad, e hicieron de todos, con sus divertimentos y moralejas, los íntegros y aplomados adultos que somos hoy en día, los responsables y capaces ciudadanos de quienes dependerá el futuro de nuestra pequeña y gran nación.
Sinceramente, hay veces en las que uno se lamenta, para desgracia universal, de que Aristóteles, Sócrates, Newton o Descartes no hayan conocido a Astroboy, o a Hulk, el hombre increíble, que de tanto fumar porro quedó verde, y de tanta cocaína, irascible y metamórfico.
»Tue 09 | January 2007 |



















