Freeway | Crónica Dave Matthews en Buenos Aires
viernes
03.09
Crónica Dave Matthews en Buenos Aires
La sorpresa: el show de Fito Páez previo.
 07.10.2008 
Crónica Dave Matthews en Buenos Aires
El pasado viernes, nuestro cronista y corresponsal John P. Walrus estuvo en el Pepsi Music, en Buenos Aires, cubriendo la fecha donde tocaron El Cuarteto de Nos, La Portuaria, Bahiano, Fito Paéz y Dave Matthews Band.

No pudo ver la actuación de la banda uruguaya por un impedimento fisiológico que lo retuvo en un baño químico. Sí vio todo el resto. Los ex hiteros de selva ruido de animales, el ex perico, el nuevo fito y el virtuosismo cancionero de Matthews y su banda. Leé la crónica y mirá el video del único usuario de youtube que llevó cámara propia así esquivás al Bebe Contemponi y su patata en la boca.

Noche de vivos y muertos

Estoy sentado en el inodoro de un baño químico en el predio del Pepsi Music con el suplemento cultural de Página/12 en la mano. En la tapa, un artículo sobre la actuación de Nine Inch Nails. Tiro de la cisterna y salgo a la última luz de la tarde. Acaba de tocar El Cuarteto de Nos. Yo estoy ahí para ver a Dave Matthews Band, un puzzle de melodías y virtuosismo noventero que llevo semanas esperando. No es tan grave, algunos llevan años.

A las seis y media de la tarde el escenario donde va a tocar DMB es usurpado por La Portuaria. El cantante, estéticamente un híbrido desagradable entre Alejandro Lerner y Trent Reznor, pide un aplauso para sus bailarinas. Quiero huir de ahí, entonces camino y llego a un escenario pequeño. Toca una banda punk furiosa con una bajista rubia encajada en un vestido corto y un escote a punto de reventar. Tienen caras enojadas y se saben tres o cuatro acordes. Me siento en un banco.

El escenario principal tiene tres pantallas gigantes de fondo y dos más en los lados. Desde el centro sale un falo cabezón que se interna varios metros entre el público, cual desfile de Giordano. En el cielo los aviones que están por aterrizar en Aeroparque vuelan muy bajo uno tras otro, toda la tarde y toda la noche.

La Portuaria toca ?Selva?, que sonaba en la radio hace mil años. Fluyen chorros de humo verde y los músicos saltan como arlequines. Siguiente tema. En la pantalla gigante aparece la letra de los estribillos: OH OH UOOO. Alguien que me mate. ¿Cómo esta banda tuvo éxito?, pregunta un amigo.

La ansiedad que empieza a crecer forma un cocktail raro con mi rigidez, consecuencia de la cafiaspirina que bajé con un café para soportar el día después de haber pasado la noche en vela. Drogado con productos de farmacia y de confitería. En una barra reparten gratis unos kits de mate en miniatura. La bombilla es de plástico. El mate parece un recipiente de yogur light y el termo es un vaso de café de Starbucks. Nunca vi algo igual. Da un poco de pena verlo, pero sirve para cachetear mis neuronas.

Ahora canta ese pelado que se hace llamar Bahiano. Deduzco que se han abierto varios sarcófagos y los cadáveres han salido a dar un paseo. La presencia de Adrián Otero en la grilla confirma mis sospechas.


Sentado en el suelo dejo al tetrahidrocannabinol inflar mi pecho. Mientras tomo mate del vaso de Lacterito, Bahiano canta canciones precarias sobre mujeres que comprensiblemente lo han rechazado. Me inspira a divagar, cosa que hago con gusto. En pocos minutos va a cantar Fito Páez. Sólo pido que ponga un poco de rock. No lo soporto meloso, cursi e irritante. Bahiano salva la noche con dos covers de Marley. Un ratero.

La migración masiva hacia el escenario principal aumenta mientras mis amigos y yo nos divertimos barato cantando ?En la ciudad de la furia? con la voz de Bahiano. Empieza Fito. ?Nosotros somos Fito Páez y los Killer Burritos?, se presenta. Da un show con clase, hay que reconocerlo. Tráfico por Katmandú. Rock. Buenas canciones, poca boludez. De pronto suena el riff de Moby Dick. Zeppelin. Yo no entiendo más nada. Este tipo quiere redimirse de sus pecados. Genial. Aún mis oídos no dan crédito cuando sale Fernando Ruiz Díaz y toca con él ?Ciudad de pobres corazones? y hacen colapsar el aplausómetro de Cacho de la Cruz. Heavy Fito. Heavyfito.

?Recibamos con alegría a ese músico Maravilloso que es Dave Matthews?, Páez says.

Después hace dos bises, pero eso no importa. Y después Gillespie trompetea el intervalo mientas crece la batería monumental a la que Carter Beauford le hará el amor, y después se apagan las luces, y después anuncian a la banda y salen los músicos al escenario y Dave Matthews (jeans, remera bordeaux y saco marrón) recorre la pasarela observando al público a uno y otro lado, y después vuelve y se cuelga la guitarra y toca el riff de So Much To Say, y después empieza a cantar ?say my hell is the closet Im stuck inside cant see the light?, y después entra el resto de la banda y termina el tema, y después zapan y después.... se apaga el sonido.

No hay energía, salvo la de Carter que tras su batería sigue tocando y riendo. El resto lo acompaña enseguida. Sólo tienen retorno. Dave no entiende nada. El público, al borde del infarto, corea ?Cocacola, cocacola?. Cuando vuelve el sonido, la zapada sigue fluyendo, la intensidad sube de nuevo y enganchan con Ants Marching y después tocan Satellite, Corn Bread (una nueva), You Might Die Trying, Crash Into Me, Two Step, Louisiana Bayou, #41, Warehouse y Don?t Drink the Water.

Veo lo que fui a ver: dos horas de tremendas canciones, una tras otra, interpretadas por músicos extraordinarios que improvisan con virtuosismo y complicidad. Al final, All Along The Watchtower, de Dylan, gloriosa e incendiaria, con el solo de guitarra de Stairway to Heaven de regalo. Y con aviones partiendo el cielo sepia de Buenos Aires.

Link Video youtuber de Two Steps
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