|
|
|
Kate Moss se desnuda en la revista Interview.
|
|
|
|
 |
|
|
|
Ya tiene 34 años. Es la supermodelo que rompió con todos los estereotipos de la pasarela y que sigue vigente a pesar del tiempo y los escándalos. Cuando el modelo a seguir era la correcta, alta, rubia y teutona (y tetona) Claudia Schiffer, apareció ella, la británica partusera de un metro setenta, anoréxica y rocanrrolera, que en 1993 concentró la atención de los medios con su campaña desnuda para Calvin Klein, imponiendo un estilo que inclusive despertó la crítica de quien por entonces era el presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, que manifestó su preocupación por la creciente valoración del "estilo de chica heroinómana" en boga.
Ahora Kate volvió a posar nuevamente desnuda, esta vez para la revista Interview. Traducimos algunos pasajes de la entrevista hecha por Glenn Obrien, que la bautiza como ?la Kurt Cobain de las supermodelos?, y donde ella habla de Dylan, Sinatra, pezones que sangran, Brian jones y James Brown.
Antes de la pequeña Kate Moss, las supermodelos eran imponentes amazonas de más de un metro ochenta en tacos, que transitaban las pasarelas con un andar arrogante y una sensualidad prepotente. Tenían grandes tetas y grandes novios y no salían de la cama por menos de 10 mil dólares. Entonces llegó esta británica de 14 años, de sonrisa dulce y mirada maliciosa, para barrer de un soplido toda la estética imperante de las supermodelos. Kate era grunge. Ella rockeaba. Era la Kart Cobain de las modelos.
De pronto, cuando ella surgió, todos estaban preocupados por si comía, por si era anoréxica y esas cosas. Para alguien como yo que creció con Twiggy, no entendía mucho por qué se preocupaban. Para mí, lo más chocante era que ella medía un metro setenta. Así todo, yo insistía que para anoréxica ella tenía unas muy lindas tetas y un gran culo. Pero las supermodelos (a lo Cindy Crawford, Nota del Traductor) todavía no eran historia. De hecho, Kate fue aceptada en el club de supermodelos, como ladera de Naomi y compañía. Y bien que ella cuadró en el club. Tuvo su parte de belleza legendaria y escándalos sensacionales.
Conozco a Kate desde que era una adolescente, y ya de entonces era muy terrenal y viva, lúcida. Era, claro, una supermodelo, pero lo más importante es que ella era real. Como cualquier otra persona común. Para alguien que aparecía en gigantografías a los costados de los edificios, tenía muy bien puestos los pies en la tierra. Es inteligente, educada y divertida. Y tiene la actitud correcta. No estuvo de novio con la cantidad necesaria de pilotos de fórmula 1, no grabó un disco, no escribió una novela, no hizo cameos estúpidos en películas estúpidas. Sí puso su propia línea de ropa. Y está bien, ella lució más estilos que cualquier otra. Tiene estilo en su ADN. Hace 20 años que está en el tope de la pirámide.
Glenn Obrien: Entonces Kate, ¿has conocido a alguien ya?
Kate Moss: Casi. Pero no todos todavía.
GO: ¿A quién no has conocido?
KM: Bueno? he conocido prácticamente a todos los que quería conocer. ¿Vos?
GO: Todavía no conocí a Bob Dylan.
KM: Yo conocí a Bob Dylan. Hicimos como uno de esos saludos con la mano que nunca fue como un saludo con la mano. Yo estaba con los chicos y él le dio un apretón de manos a cada uno hasta que le dijeron, y ella es Kate, entonces yo saqué mi mano y él dejó la suya, y cuando yo puse la mía de nuevo, él retiró la suya, fue de esos saludos incompletos y ridículos. Al final nos dimos un apretón de manos. ¡Y me desmayé!
GO: ¿Por conocer a Dylan? ¡Qué fana lo tuyo!
KM: Bueno, conocí a Frank Sinatra y a Dylan en un espacio de diez minutos. Frank Sinatra me dio un beso en la boca. (Nota del Traductor: un grosso Frank).
GO: Por eso le llamaban el presidente del directorio.
KM: Me besó en la boca y después me ofreció cigarrillos sin filtro. Y después vino Dylan, y entonces con todo quedé media mareada y tuve que ir a sentarme en su camerino.
GO: Yo me desmayaría si fumase un Camel sin filtro.
KM: Quizá fue el cigarrillo y no las leyendas.
GO: ¿Todavía tenía Frank sus bocones de ojos azules?
KM: Definitivamente. Todavía brillaban sus ojos azules. Sí, seguro. Yo estaba saliendo con Johnny Depp en aquel momento. Y Frank vino y se interpuso de manera tal que Johnny no se me pudiese acercar. Yo estaba sentada fumando un cigarro y él entró al lugar, me miró y se vino derechito hacia donde estaba. Y rodeada entre él, los seguridad y el backstage, me dijo: ¿Cómo estás, pequeña? Respondí: ¡Feliz cumpleaños, Frank! Y fui a estrechar su mano, y él simplemente me arremetió.
GO: ¡Opa!
KM: Sí, ya sé. Y después fumé su cigarrillo y quedé livianita. Fue fabuloso. Era su cumpleaños 80 en Los Ángeles. (N del T: y todavía tomaba merca).
Luego viene un largo trecho de entrevista muy chota y aburrida. Y regresamos a un pasaje choto pero no tan aburrido
GO: ¿Qué es lo primero que te fijas en un chico?
KM: ¿Los ojos? ¿Los labios? Yo qué sé.
GO: ¿Y en una mujer?
KM: Las tetas. Como hombre, las tetas.
GO: Y como un hombre que le gustan las tetas, ¿qué pensás de los implantes de siliconas?
KM: ¡Son espantosos!
GO: Pero, ¿alguna vez te viste tentada?
KM: Sí, sí me vi. Pero son horribles. Muchas de mis amigas se hicieron implantes y les fue muy mal. A una de ellas las tetas le empezaron a crecer tanto que al final le salió sangre por los pezones.
GO: ¡Uh! ¡Qué asco! (Nota del traductor: el entrevistador es muy pelotudo. En realidad es muy gay).
KM: Y a otra amiga se le subieron las siliconas como hasta los hombros. Una teta era normal, y la otra le llegaba al pescuezo. Sólo conocí una chica con las tetas hechas que le quedaron realmente bien. Y en realidad la mayoría son tan duras que es como golpear la puerta de una casa. Y después de tener hijos quedan como bolsas de leche estiradas, no sé. No estoy en contra tampoco, pero si las tenés normales, bueno, ya está. De todas maneras en realidad ni siquiera me gustan las tetas.
Otro pasaje aburrido de entrevista y regresamos.
GO: Sé que tienes algunas amigas que han sido novias de los Rolling Stones. ¿Conoces alguna historia interesante sobre Brian Jones?
KM: Anita (Pallenberg) me dijo que era muy pero muy travieso, el más travieso de todos. (N del T: aparte de tremendo drogadicto). Fui a Christies (el remate) con Anita y compré el saco de Brian jones, un Oassie Clark rosado y blanco buenísimo. Me queda justo, porque él era medio bajito. (N. del T: Anita Pallenberg fue novia de Brian Jones, y en medio de la relación transó con Keith Richards).
GO: Me encanta el estilo de Brian Jones, lo amo. Odié la película sobre su muerte (Stoned, 2005), pero la vi mil veces sólo para mirar sus ropas.
KM: A mí me llamaron para hacer de Anita en esa película. Llamé a su hijo, Marlon, y le conté sobre el asunto. Me preguntó cuál era mi línea en el guión y le dije: "Opa, murió Brian". (Se ríe).
GO: ¿Cuál es tu período vintage favorito?
KM: Los 20, los 60 y algo de los 70.
GO: ¿Tenés ropa de los 20?
KM: Sí, tengo un vestido de la primera esposa de Errol Flynn. Amo los 20. Después la moda se fue deteriorando. Estoy ofreciendo en un remate por un traje de James Brown. Es uno de marfil con hombreras y botones de oro. Yo conocí a James Brown. Bailé con James Brown. Fue en una fiesta. Él cantaba Sex machine y yo bailaba en la pista con un traje de fiesta. De pronto él se acercó y se puso a bailar conmigo. Me llevó un rato darme cuenta. Cuando caí que estaba bailando con él, quedé paralizada. Sus dientes eran increíblemente blancos. Y en realidad no cantaba, así como, movía sus labios. Es increíble y muy amable. Me dijo: "Tenés que venir a mi cumpleaños número 50". ¿50? Pensé. Me parece que había perdido la cuenta.
GO: ¿Cuál es tu monstruo favorito?
KM: El marshmallow gigante de los Ghostbusters.
(N. del T: no le preguntaron nada sobre su pasado cocainómano).
|
|
|
|
|
|
|
|
|