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Escuchen esta ¿herética? ¿Sabrosa? versión del clásico de Queen interpretada por un famoso cantor cubano, con letra en castellano, vientos y mucha salsa. ¿Pecado o tributo?
Cuando el gran, elástico y potente Freddie Mercury terminó de ajustar junto al guitarrista Brian May los últimos versos de su nueva y barroca composición, ya podía imaginar que tenía ante sí una de las obras más estrafalarias en lo que a canciones de rock existía hasta ese momento.
No se trataba de un hecho aislado por supuesto, desde fines de la década del sesenta el denominado rock progresivo venía dando grandes y ambiciosos saltos compositivos, creando obras, ya no canciones o discos, cada vez más pretenciosas y complejas. Yes, Emerson, Lake & Palmer, The Alan Parsons Project, Pink Floyd y hasta Led Zeppelin daban rienda suelta a su costado más experimental.
Pero en aquel otoño londinense de 1975, tanto Mercury como May sabían que tenían algo distinto entre manos. Una suerte de mini ópera rock concentrada en una canción estructurada en seis partes, con amplias variaciones de tono, estilo y ritmo. Una joyita de la corona que mezclaba lo burlesco con los riffs más rockeros.
Bohemian Rhapsody no tardó en convertirse en un clásico del rock, un número uno en las listas de ventas a pesar de su extensión, y en una referencia inevitable en cualquier camino rockero, del metal al pop.
A lo Fidel
Así se presenta entonces esta particular interpretación del clásico de Queen, en la voz del eximio cantor cubano Augusto Enríquez y tocada por su Mambo Band, en clave de salsa.
Es claro que Enríquez no es ningún improvisado y que tampoco desconoce el mundo del rock, giró por Europa durante meses junto a Phil Manzanera (ex Roxy Music) y ha cantado con grosos como James Brown o Lou Reed.
El maestro cubano toma en esta oportunidad un canon del rock y lo hace sonar a caribe.
¿Sacrilegio o Devoción?
Escuchen aquí Rapsodia Bohemia, chico:
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