Especial de fin de semana II
La canción número once de Ruido, “Estrellita”, tiene toda la sensación de estar dedicada (con ironía y acidez) a Martín Rivero, cantante de Astroboy. Para los incautos que desconocen uno de los entretelones más notorios de los últimos tiempos del rock uruguayo, vaya la aclaración de que entre Hereford y Astroboy hubo pica desde un principio, a partir de que las bocazas del quinteto pop empezaron a disparar cartuchos de sarcasmo contra el cuarteto ganadero.
La letra de Estrellita arranca así:
“Andás buscando control, idiota anglosajón // estrellita, estrellita. // Cuánto te falta quemar, // Cuándo te vas a apagar, estrellita, // estrellita”.
En clave de marcha camión y con una melodía suave y melancólica, Brancciari cuestiona y falla sobre los tiranos, y dice:
“Tirano, no hay espada en el mundo // que sea capaz de cortarte las manos // Tirano, tirano, mil plegarias en vano // No sirven que te mueras temprano, // Tirano”.
La canción termina por pasar de ritmo de murga a candombe, e incorpora sobre el final la voz de Ruben Rada, mientras que suma otras para finalizar en un arreglo coral a capela.
La severa crítica moral de la letra contrasta con la luminosidad de la música, límpida y sutil. Hay un coro al principio con aire calamaresco.
Probablemente este sea el álbum más oscuro de Drexler donde extrañaremos el ya conocido optimismo de sus canciones. Luego de un Oscar y un divorcio, el artista nos sorprende con un cover de “High&Dry”, de Radiohead en versión acústica con pizcas de milonga.
Es probable que este tema se lo cante así mismo y tal vez lo haya elegido como una instantánea de su situación personal actual. De todas maneras, agrada al oído escuchar un tema tan gringo en cuardas sin enchufe con algunas descargas de campo adentro.
Este tema resume la música buenomuchachense: la tozca voz de Pedro Dalton melancólica sobre arpegios de guitarra, gentileza del Topo Antuna y de Marcelo Fernández para un gran finalle demostrando toda la rabia de la distorsión.
Villete de Oro está dedicado a un amigo en común de la banda y podemos descifrar algunas historias como su pasión futbolística, la camadería en “sin lastimar entre los tres, valientes.”
El carácter y el sentimiento de realmente haber vivido esta historia se transparenta verso a verso llegando a momentos muy pasionales como “La puta que lo parió le digo al dios al que a un amigo apriete”.


















