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Valeria Bertucelli

Apasionada y de belleza espontánea y juvenil, la mujer de Vicentico es una actriz que transita el mundo a su propio ritmo. 

Enero 30, por: Victoria Molnar

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Valeria Bertucelli tiene una personalidad dulce y apasionada y un andar que hace que todo lo que toque y decida hacer en su carrera artística fluya al ritmo de su propio mundo. Cero groupie, un poco loca pero con un cuelgue nada parecido a la explosiva “Tana” Ferro que inmortalizó en “Un novio para mi mujer”, es la juvenil chica de 45 años que lleva tatuada en la piel el polifacético Vicentico y por eso es parte del rock nacional argento. De hecho, en 2013 la pareja de artistas celebró su amor que este 2014 cumple dos décadas cantando en el videoclip “No te apartes de mi”, e incluso lo llevaron a shows que el ex Fabulosos Cadillacs realizó en el Luna Park y dice que le dan ganas de componer junto a él.

Alejada de la TV, entre sus últimos trabajos están “Creí que iba a haber fiesta” de la directora Victoria Galardi, la historia de un trio amoroso que transcurre durante unas vacaciones en Uruguay. Trabajó por primera vez con el uruguayo Daniel Hendler en “Vino para robar” de Ariel Winograd; y volvió al teatro con la obra “Escenas de la vida conyugal” de Igmar Bergman con Ricardo Darín, dirigidos por la notable Norma Aleandro. Sobre todo eso y más habló con Freeway esta mujer que tiene en su sonrisa la señal de ser un espíritu verdaderamente libre

-En “Vino para robar” trabajás con Daniel Hendler. ¿Cómo te resultó trabajar con él?

-Era la primera vez, no habíamos trabajado nunca antes. Aunque sí nos conocíamos de llevar los niños al mismo jardín de infantes y los dos teníamos ganas de trabajar juntos. La verdad que fue muy fácil trabajar con Daniel. Nos entendimos muy bien, si bien los dos abordamos por distintos lugares: él es un poco más analítico y yo soy más bien intuitiva y entonces por ahí vamos como en caminos separados pero después cuando llegamos a la escena nos sentimos muy cómodos. De hecho, nos pareció que habíamos trabajado juntos antes.

-Te mencionás como intuitiva. A lo largo de tu carrera has desarrollado distintos tonos actorales. ¿Cómo es el trabajo que hacés a la hora de abordar un nuevo personaje?

-Y la verdad es que no siempre es igual. No tengo un modo de trabajar siempre igual. No sé de qué depende. Pero hay personajes y guiones que están escritos de una forma que uno los lee y sabe perfectamente lo que tiene que hacer y es así de simple. En cambio en otros sabés que vas a tener que trabajar mucho y buscarle el tono y vas paso a paso y escena a escena y vas inventando. Incluso hay otros que no sabés al hoy qué es lo que vas a hacer cuando te toque tal escena, no logras imaginártelo y sólo pasa. Están aquellos en los que te entregas totalmente al director. Por suerte, no es siempre igual.

-Viste que los directores tienen “actores fetiche”. ¿Vos como actriz tenés tu “director fetiche”, ese con el que decís me encantó trabajar y quiero hacerlo de nuevo?

-En general la paso muy bien. No te podría decir uno, no tengo uno fetiche. Pero por ejemplo (Juan) Campanella fue un director con el que laburé súper bien, me sentí feliz y cómoda y Lucrecia Martel es una directora con la que me encantaría trabajar.

-¿Preferís el drama o la comedia?

-La verdad, las dos cosas me gustan. Me encanta hacer comedia y hacer algo súper dramático. A las dos las disfruto y siento que las puedo hacer con la misma intensidad. Por eso todo siempre depende del personaje, lo que me da más ganas de hacer es un personaje más o menos interesante y un guión que este más o menos bueno.

-Entre la comedia y el drama está un personaje que es ya icónico y se ha viralizado muchísimo y es medio de culto en las redes sociales: “La Tana” Ferro. ¿Te gusta que se lo recuerde tanto o sentís que te persigue?

-No me molesta para nada. Está buenísimo cuando un personaje pega mucho.

-¿En ese sentido, qué opinas de la fama y la popularidad? ¿Te consideras una actriz popular o de culto?

-No, actriz de culto no. Yo intento no estar en ningún lugar. Pero eso creo que es más para que lo digan los demás que yo.

-En 2013 además de “Vino para Robar”, estrenaste “Pensé que iba a haber fiesta” y protagonizaste junto a Darín la obra de Ingmar Bergman “Escenas de la vida conyugal” dirigidos por Norma Aleandro. Tenés una gran relación con el cine y a no se te ve en TV.

-A mí me gusta mucho hacer cine, me llevo bien con este ritmo. Y sí televisión hace mil años que no hago y la verdad no es un lugar que me interese mucho y me de muchas ganas de volver. Primero porque no hay nada que me interese mucho que vea y que diga: “¡Esto está buenísimo y quiero hacer esto!”. A esas cosas que me gustan generalmente las veo por canales de cable, series que ves de afuera que están buenísimas y que son como películas, como cuando uno ve “Los soprano”. Pero en la TV argentina no hay nada que me interese mucho, no me gusta el ritmo de la tira diaria ni en general el ritmo de la tele y lo que tiene ahora la tele: la cabeza en el rating. No me interesa entrar en ese mundo ni dos segundos. Pero quien sabe, en una de esas me proponen algo algún día que está bueno y lo hago. Pero en este momento no. Y el cine me encanta porque si bien es muy intenso y son jornadas que uno durante dos o tres meses está abocado, a la vez no hay una rutina. Es todos los días en lugares diferentes o en un mismo lugar pero que te traslada a lugares diferentes. Con las películas estás conociendo gente nueva y lugares nuevos. Soy inquieta y tiene como vida de circo que a mí me encanta. Y por eso con el teatro, con esta vuelta y junto con Norma y Darín, fue buscado y se dio y me generó como un golpe de juventud tremendo. Descubro a cada función lago nuevo y siento que me llevaron de vacaciones a un lugar genial.

-Hace 20 años que estás en pareja con otro artista, Vicentico y en 2013 cantaron juntos en un video clip y en el Luna Park. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Me dio nervios el Luna Park y me pasó que fueron dos temas y cuando ya me sentí cómoda se había terminado y ahí me quería quedar arriba del escenario. (Se ríe). Me dan ganas de componer cosas con Gaby, más alla de hacer un disco o de salir a cantar. Con esto me acordé de mis inicios en el Parakultural, del estar en vivo, y me dieron ganas de eso de componer, probar, actuar en cualquier lado, no pensar en si se vende o sale un disco. Eso de la vida de circo que te decía que tanto me gusta. Con Gaby hablamos de trabajo y compartimos lo hermoso que nos pasa.

-¿En Uruguay filmaste “XXY” de Lucía Puenzo. Cómo es tu relación con Uruguay y con los uruguayos?

-Me gustó tanto, tanto, que me hice una casa en Punta Colorada; y veraneo ahí. Pero siempre tuve mucha relación con Uruguay, mi mamá vivió ahí un tiempo y yo iba desde chica. Mis vacaciones de verano cuando mis papás recién se habían separado, eran que mi papá nos llevaba a Piriápolis. Pero aparte después cuando hice “XXY” me encantó estar en tantas distintas épocas, no sólo el verano sino como curtir Uruguay cuando está vacío también. Y me encanta. Y la pasamos muy bien. Y nos gustó tanto que todo el tiempo pasábamos y parábamos en un hotel en Piriápolis e íbamos a filmar ahí a las playas que están frente al aeropuerto sobre la costa y pasábamos tanto por Punta Colorada que cuando llegó mi marido que me iba visitar empezamos a mirar terrenitos y terminamos comprando. Y voy siempre, los veranos y el invierno y siempre que pueda me voy para ahí. Me encanta Uruguay. Me parece que Uruguay tiene algo tan lindo. Que no sé si es porque es un país más chico entonces es más fácil de lograrlo que lo que es acá. Pero hay algo de la educación que es como… No sé, la gente no sólo es más tranquila sino que también es más educada. Es un poco más tranquilo el ritmo y sin embargo a nivel cultural es genial porque vas a Montevideo y explota de teatro, de música y de cosas. O sea tiene como una movida cultural re-grosa sin el estresaso o la violencia que tiene Buenos Aires. No digo Argentina sino Buenos Aires. Porque en un punto te vas al interior y también decís: “Ay! Es esto”.

-¿Ves cine uruguayo?

-Y he visto lo obvio, como “Whisky”, “25 watts”, “La Espera” y vi también, ahora que trabajé con Daniel me llevó para que viera “Norberto apenas tarde” y me gustó mucho, me encantó y se lo dije. Sé que hay muchas otras pero me las pierdo porque estoy de este lado del río y a veces no llegan. Nos falta como una interacción mayor como para que lleguen las películas de allá acá y de acá para allá.

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