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Andy Kusnetzoff

Tras su participación actoral en “Graduados”, volvió la TV como conductor de “Extreme Makeover. Home Edition – Latin America”. Con Freeway habló de cosas que hasta sonrojaron a la periodista.

Noviembre 23, por: Freeway

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Aunque ya sea un señor de las cuatro décadas con una gran trayectoria detrás en radio y TV, Andy Kusnetzoff sigue siendo Andy, ese periodista de repregunta rápida y que aprovechaba para robar besos marcando el estilo propio del notero de “Caiga Quien Caiga” (CQC). Este año Andy es la cara convocante de la segunda temporada de “Extreme Makeover. Home Edition – Latin America”, un reality solidario y para la emoción que desde del sábado 17 de noviembre va por Canal Infinito a las 20 horas (de Uruguay) y aborda 10 historia de vida -8 casos argentinos y 2 chilenos- a las que la magia de la TV y también el esfuerzo de muchas personas les proveerá de esa casa a medida que tanto necesitan.

Con aires de un “Peter Pan tranqui”, Andy lleva bien los 42: flaquito, ojazos azules, pelo canoso, pero –y esto es importantísimo- que sigue ahí; antes de la entrevista se saca fotos con las mil y una cholulas que representan a los sponsors del programa durante una presentación recoletísima –mezcla de Recoleta y chetísima, aunque casi sean lo mismo- en el Museo de Arquitectura y Diseño Julio Keselman de Buenos Aires. A continuación, va el diálogo que mantuvo con Freeway y también los pensamientos sin filtro de esta periodista a la que le tocó atravesar una situación muy divertida y también algo incómoda que parece salida de la sección “Da para darse” del programa radial “Perros de la calle”, que justamente desde hace 11 años conduce Kusnetzoff. Como esa onda radial no cruza por el éter de ese charco marrón chocolate que damos en llamar Río de la Plata, explico: básicamente todos los lunes de mañana en horario de oficina un oyente llama al programa para concretar un “touch and go” con esa persona a la que desea y no sabe si hay onda; en complot Andy los hace hablar al aire sin presentación previa para que no se note que están al aire y el interesado tiene que sacarle una conversación de rutina y de repente lanzarle: "¿Che, da para darse?". La teoría indicaría que al ser propuesto como algo natural y al pasar es más posible recibir un "Sí”. Pero claramente puede fallar. En fin, así como no todo lo que se dice en una entrevista es interesante, los pensamientos del periodista mientras transcurre sí pueden serlo y en este caso “daba para darlos”.

-Entrevista para Uruguay. ¡A ver, ahora me vas a preguntar por los uruguayos que conozco, por China, por Fernando Peña…!

-Regresás como conductor a la TV con “Extreme Makeover. Home Edition – Latin America”. ¿Te costó esa decisión?

-No, para nada. Que se yo, hacer televisión es raro. El año pasado estuve haciendo “Graduados”, o sea que con respecto a la exposición no hay nada que te exponga más que actuar por primera vez en un programa visto en la tele. Entonces, respecto a eso para nada. Y a mí me encanta la televisión, lo que pasa es que me cuesta encontrar proyectos que me representen o que digan: “Tengo ganas de ponerme este programa al hombro”. No me gusta estar porque sí en la televisión, es distinto que la radio. En Graduados me encantó participar, y este tiene mucho que ver conmigo y estoy súper contento de hacerlo.

-Es un formato reality y ya has sido conductor de otros como “El Bar”. ¿Tenías algún preconcepto con respecto al formato?

-Es que a este yo no lo tomo como un reality, te digo la verdad. Yo sé que le dicen reallity, pero para mí, no sé en qué categoría entra, pero no lo veo para nada como un reality. Me parece injusto ponerlo en la categoría de reality. No em parece que le quede bien. Un reality tiene más que ver con gente que se expone a una situación, quiere ser famosa y vamos viendo lo que sucede con eso. Igual es un programa que ya lo conocen todos, entonces está bueno porque por más que le digan reality todos sabemos más o menos de que se trata y que no usa a la gente para nada, no expone a nadie. O sea ahí vas y buscás historias que te puedan emocionar y sabes que siempre va a terminar bien. Siempre todo va a terminar mejor de lo que empieza el programa. Es un programa que no tiene contra para mí.

-En el tráiler del programa se te ven algunas lágrimas en los ojos, no te veo una persona que se imponga ser emotivo. ¿Te cuesta conectarte con tu emotividad o no?

-No. Yo soy súper emotivo, pero no me gusta mostrarlo en público. No me gusta llorar en televisión. Lo que me sale es que dejo pasar, por eso en la radio uno es auténtico, porque no se puede caretear. Y en la tele, imaginate, es mucho más duro llevar una situación. Pero este programa igualmente me superó, sí. Pero no me gusta, no me interesa llorar para el show, lo que pasa es auténtico. Igual yo podría estar llorando un montón en cámara.

-¿A qué te referís con que podría llorar un montón?

-A que puedo soltar, soy actor. Y de verdad te digo, si hay algo que encima te genera emoción y viene de un impulso yo podría estar ahí, pero resulta que a mí no me interesa caretear.

-¿Te dan ganas de volver a la ficción? ¿Seguís estudiando actuación con Julio Chávez?

-Estuve hablando con Sebastián (Ortega) y puede ser que lo haga. La verdad es que si la ficción tiene que ver conmigo y me entusiasma, sí. A mí me emocional lo que hago, pero actuar tiene que ver mucho conmigo, me divirtió mucho y lo volvería a hacer. Ojo, no es que quiera ser actor y haría cualquier cosa. Pero no estoy para cualquier personaje; no estoy para hacer un personaje del siglo XVII… Hoy te digo eso. Ahora dejé de estudiar. Pero si vuelvo a actuar, vuelvo a entrenar. Y de Julio te puedo decir que es un gran maestro de actores, es un genio Julio Chávez. Nunca actúe con él, siempre lo tuve en las clases y es un tipo súper exigente, primero con él mismo y después con los demás. Me parece un gran profesional como creo que no hay otro.

-¿Qué es lo que te motivo esa veta actoral?

-Empecé a estudiar teatro un poco para soltarme un poco más corporalmente, como experiencia, y me fui enganchando. El proyecto de Graduados surgió de una charla, que de hecho tenía cosas personales, entonces desde ese lado nos divertimos y 8 años después el loco de Sebastián lo puso al aire diario, y me dijo lo vas a hacer. Y tenía que dejar la radio, y yo no dejo la radio y eso él lo sabe. Entonces encontramos otro personaje. Yo quería ver cómo me iba con eso, porque por ahí no me divertía tanto, me aburría pero la verdad es que me encantó y me divertí muchísimo.

-Igual se te ve súper suelto, nada de quietito, tanto en lo que es TV como en la radio con “Perros…”, siempre con una comicidad latente y muy extrovertido…

-Te digo la verdad, cuando estudiaba con Julio Chávez me resultaba mucho más fácil hacer drama que hacer de cómico, porque como que lo mío es como decís vos “suelto” o no sé cómo llamarlo. Hacer otro personaje pero parecido a uno es difícil, me es más fácil hacer alguien como dramático, ahí me sentía mucho más cómodo actuando. Lo otro es alguien medio parecido a uno, que no es uno, pero es parecido. Así que me resulta más fácil el drama que la comedia, porque la comedia la hago como haciendo de mí mismo; y entonces es difícil decir: “Ahora sos Carlos, pero se parece a vos, pero no sos vos”. ¿Me entendés? Pero en Graduados Sebastián me decía: “Vos sé vos actuando” y salió natural. A mí muchas veces me costaba creer que podía actuar. De hecho, cuando él me ofreció el protagónico, yo dije: “Hagamos una prueba antes, porque vos estás comprando sin verlo”. Hicimos la prueba y él dijo: “Hay que entrenar pero lo veo”. Yo ahora me veo que si entreno puedo actuar. Pero a veces yo tengo mis propios prejuicios conmigo, pero la verdad es que creo que estuvo bastante digno lo que hice, más que nada que es creíble. Si vos lo ves y no te hace ruido y está bien creo que está bien. Igual para dedicarme a la actuación tendría que ir estudiando y tener muchísima práctica

-¿En Graduados cómo fue la interacción con Daniel Hendler?

-Espectacular, lo amo a Hendler. Un gran personaje que es un gran actor. Pero un gran tipo. Hemos ido a comer asados juntos y le tengo muchísimo cariño. Pegué mucha onda. Todos nos decían que parecíamos de verdad primos. Me rió mucho con su neurosis y las charlas. Me parece un genio realmente, me enseñó muchísimo y me ayudó mucho, me contuvo mucho desde el lado de actor. Vos pensá que no tengo mucha experiencia y como actor cero. Era difícil…

-Bueno, ahora sí la pregunta a la que te referías al principio. ¿Qué te relaciona con Uruguay? Y sí, me podés hablar de China, de Fernando Peña… Remala. (Hay risas, mías claramente)

-Bueno, como te decía, Hendler fue una gran experiencia conocerlo, creo que es un gran tipo. Ahora vos no podes conocer a una persona y es una cosa, porque seguramente hay mucho garca en Uruguay como garca en Argentina. Y hay buenos tipos. Yo te puedo hablar de los que yo conocí: Fernando Peña, un talento único. Increíble. A ver con quién más trabajé…

-En Uruguay te han conocido más por CQC, hace un montón de años cuando yo era muy joven… Por alguno de lso programas que hiciste en TV y por Graduados porque tu fasceta de radio no llega…

-Bueno, yo también era muy chico. Todos éramos muy chicos… ¡No te hagas la boluda!

-Bueno, sí… Pero yo decía cuando una te tenía como el amor adolescente… (¡No te quise decir viejo! ¡Nada que ver! Pero yo, ahora tengo 30 años ¡Leru, leru…! Y sobre que la intento remar exponiendo un poquito de mi verdad se mete la buchona de la chica de prensa me liquida: “¡Ah, se declaró!”. WTF!!! Sí, vos mujer-machista que estás ahí para meter bocado de evidencia y una ya no puede utilizar el periodismo para declarársele, décadas después, al amor platónico de adolescencia en paz!!! ¡Por-fa-vor! ¿Alguien se ha salteado la materia “Solidaridad Femenina” o Andy es tu novio?… Para colmo están al lado los colegas de la revista Pronto que me empiezan a cargar. ¡Otros machistas! Hoy todos los que no piensan como yo son machistas. Ya no importa, ya está, me río sola y se lo comunico a mi cara)

-Ah!! Bueno. Está muy bien. Yo por eso estudié y me hice periodista, para eso, para el levante…

-(Se ríe). ¡Mejor! Él zafó, estabilizamos el barco, yo sigo) Bueno… Es que en CQC marcaste un estilo de periodismo para enfrentar la calle como notero. Pasó el tiempo y cómo fue ese proceso que va desde ese Andy de CQC a este Andy que hace “Perros de la Calle” y actuó en “Graduados”…

-Crecí. Tenía 24 años y ahora tengo 42 años. Obviamente si soy el mismo me preocuparía. Básicamente crecí pero no reniego, estoy orgulloso de lo que hice, me encanta ver las notas viejas de CQC, marcaron un momento, pero uno va evolucionando y creciendo como todos. Y bueno me encantarían que se escuche en Uruguay el programa de radio. Qué sé yo que no se escuche nada más que Justicia Infinita, que los veo en Irlanda una vez por año…

-¿Ves CQC hoy?

-No no lo veo. Nunca lo vi desde que me fui. Algo podría haber enganchado. Pero la verdad es que no lo veo. (Daniel) Tognetti me dijo una vez: “Es como ver a tu ex novia con otro”. Y es verdad, a todos los que nos vamos de CQC nos pasa lo mismo. Lo escuchas a Mario (Pergolini) que dice que tampoco lo vio. Me sigo viendo y teniendo muy buena relación con algunos. Con Tognetti, tengo muy buena relación, con (Daniel) Malnatti también; me llevo muy bien con Diego Iglesia; y con Clemente Cancela me llevo bien, no es amigo. Pero uno se va y no quiere ver como sigue y vamos a otra etapa.

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