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Néstor Guzzini

El salto desde la BCG y la oficina hasta el cine con Tanta agua. (Fotos: Magela Ferrero y María José Secco)

Junio 17, por: Federico Castillo

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Con algo de sobrepeso, poco pelo arriba de su cabeza, barba candado y maletín cruzado en la espalda, Néstor Guzzini parece tener esa fisonomía propia del montevideano de oficina. Y es oficinista nomás.

De hecho trabaja en un estudio contable como liquidador de impuestos. Pero también es actor de cine. Es el protagonista de la última película uruguaya en cartel. La nueva de la factoría Control Z, Tanta Agua, donde se pone la piel de un padre divorciado que debe lidiar con sus hijos adolescentes en unas deprimentes termas de Salto en las que no para de llover. Allí, mientras rodaba y asumía el rol de alguien que tiene dos hijos con los que le cuesta comunicarse, se enteró que él mismo, fuera de toda ficción, iba a ser padre por primera vez en su vida.

Está arriba de las tablas de los 16 años cuando la BCG, la única murga que iba a ver al tablado este uruguayo que no se siente carnavalero, lo reclutó en un campamento de AEBU para que forme parte de su troupe.

Está, se puede decir, en su mejor momento. Mientras se luce con su primer protagónico en la pantalla, filma una nueva película en Buenos Aires bajo las órdenes de Adrián Biniez y espera por el estreno de Mr Kaplan, la última cinta de Álvaro Brechner. Un uruguayo oficinista caminando en la industria de los sueños.

¿Qué recordás de los años de tablado?

Y mirá, imaginate que estoy desde los 16 años, salía con permiso de menor así que mi tutor era Jorge Esmoris. Lo que destaco es estar en un espacio creativo muy efervescente. En todos estos años he compartido escenario con mucha gente y tipos muy creativos. Han pasado actrices y cantantes, Gabriela Iribarren, Andrea Davidovics, Maia Castro, Malena Muyala...además de todos mis compañeros que siguen estando. Yo estaba ahí como una esponja, absorbiendo todo lo que estaba en la vuelta. A nivel de expresión y energético era todo muy fuerte. La BCG en los tablados era muy fuerte pero también era muy cansador. El primer año creo que hicimos 160 tablados y para un gurí de 16 años...físicamente realmente lo sentí. Tenía algo muy bueno que era todo lo del tablado popular, de mucha interacción con la gente, eso era excelente. Pero después tenía otras cosas que a mi no me gustaban mucho, que era el tema de la competencia, no por la competencia en sí, sino por todo lo que eso trae alrededor.

Pero ustedes con la BCG siempre fueron más bien outsiders

Pero independientemente de eso...creo que la decisión más madura que tomamos en un momento fue, bueno, si estamos tan incómodos con todo esto, sigamos el camino por otro lado. De lo negativo de esa etapa era esa especie de mundo paralelo en el cual hay una competencia que llegaba a incidir en hasta cuando te contrataban para los escenarios. Había cosas que...al final no nos llegábamos a sentir cómodos y optamos por la actuación en teatro. Y perdimos, es verdad, en un momento que no estás en un tablado perdés ese contacto de lo popular con la gente, pero fue una elección de madurez que tomó el grupo.

¿Cómo te llevabas con el resto de las murgas?

No, la verdad que personalmente nunca un problema con nadie.

¿Pero te definís como un carnavalero?

No, pero qué pasa, mirá que en la BCG si había gente carnavalera, no éramos todos no carnavaleros. A mi me gustó el carnaval en un época, pero en los últimos años me gustaba cada vez menos, esa es la realidad. No me sentía carnavalero. De hecho cuando dejamos de salir en carnaval, casi que no voy más, no tengo una afinidad personal. Esa cosa de carnavalero de alma no es mi caso. Creo que la BCG como conjunto o expresión teatral encontró un espacio en el Carnaval, pero tampoco creo que en su origen sea un conjunto esencialmente carnavalero. Pero también es verdad que pasó mucha gente que era carnavalera.

¿Y cómo llega el cine a tu vida?

Llega esencialmente a través de Control Z y de Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella. Ellos ya me conocían por tener amigos en común y a su vez habían visto cosas mías en un programa que salía en TV Ciudad que hacía con Esmoris que se llamaba Malo pero Nuestro. Yo hacía un personaje de una secretaria. Para lo primero que me llaman es para un corto de Adrian Biniez, 8 horas, después para un pequeño papel en Acné, de Federico Veiroj, que es lo primero que hago en cine. Luego hago un papel para Gigante, también de Biniez, y después de eso me Pablo me propone un personaje para 3. En el medio de ese rodaje me llaman para un papel en La Demora, de Rodrigo Plá. Después que termino de filmar Tres, Leticia Jorge –que me conocía del casting para Tres- y Anita (Ana Guevara) me proponen este personaje de Tanta Agua

Tu primer protagónico en cine

Sin dudas. Y aparte una demostración de confianza y de mucho cariño. Era un proyecto que las directoras tenían hace muchos años, por supuesto, pero antes de fílmar Tres ya habían pensado en mí pero no me habían dicho nada para no ilusionarme. Un año antes de filmar me proponen el protagónico, incluso antes de empezar a elegir a los otros actores y personajes. Me encantó el libreto. Y obviamente el peso protagónico de una película te obliga a plantearte cosas que siempre te planteás pero nunca con tanta profundidad. Por ejemplo cómo es el desarrollo del personaje a través de la historia. Yo por una cuestión de estructura trato de marcarme qué momentos tiene, porque como vos después siempre filmás desordenado, me parece que la única forma de tener una estructura en tu cabeza, conversada con los directores, es saber bien si este personaje tiene una historia lineal, si tiene cambios, para saber en qué momento está de la historia cuando empezás a filmar.

Porque podés arrancar a filmar la primer escena en el medio de la historia de la película

Si es así, sin duda, podés filmar el final de la película en el primer día de rodaje. Y lo que pasó en este caso es que por primera vez ese planteamiento me exigía un trabajo mucho más largo. Entonces te cambia, no la forma de actuar, pero si la forma de pararte ante el personaje.

¿Cómo es ser actor de cine en Uruguay?

Y bueno. Si me preguntás que va a pasar de ahora en más no lo tengo muy claro. Hay una realidad, a mi me interesa muchísimo trabajar en cine, creo que es un lenguaje que si bien como decís vos tiene determinados anacronismos en la continuidad de las historias, me parece que trabaja mucho en la sensibilidad justamente por eso, porque te obliga a estar siempre en el lugar, no podés distraerte. Más allá de que cortás y se vuelve a filmar de vuelta, tenés siempre que estar ahí. Inclusive desde el momento que se está ensayando una escena siempre se filma y vos no sabés si esa no es la que va a salir, no sabés cuál, ni siquiera cuando terminás de filmar y hasta meses después va a haber un editor que no pone la escena que se marcó como buena. Estoy dos horas para filmar diez minutos, y esos diez minutos tengo que estar lo más presente posible. Y eso me parece interesante.

¿Pero se puede ser actor de cine en Uruguay?

Te digo lo que me pasó a mí. Yo sigo haciendo las obras de teatro de la BCG, no es una cuestión matemática pero se ha dado así. Un año si y un año no hay una obra de la BCG y si el Flaco Esmoris me sigue llamando yo voy a seguir estando. Y lo otro que me pasó es que yo tenía una estructura, un trabajo de ocho horas hace más de 20 años, pero hace un par de años, cuando surgieron más propuestas, tuve que tomar una opción y llegué a una cuestión intermedia que es trabajar medio horario. O sea resigné horas y una estabilidad económica al renunciar a la mitad de un trabajo. Todavía no me animé a...o sea, todavía no estoy en condiciones económicas de decir renuncio a todo lo otro…

…Y digo soy actor de cine…

… Exacto, pero bueno si aposté a darle un margen más a esto. Y después veo. Yo creo que siempre el peso de la actuación va a ganar. Ojo, no es que tampoco trabajar en otra cosa te quite capacidad creativa o algo por el estilo. Es una cuestión estrictamente de tiempos. Yo disfruto del trabajo, te digo más: el hecho de estar en contacto con otras actividades también sirve, tampoco podés vivir en una burbuja. Ojalá, si siguen viniendo propuestas, me obliguen a tomar otra decisión. Por ahora me voy manejando así.

¿Y paga el cine?

Es una cuenta difícil de hacer esa. Si vos tomás todo el tiempo que te lleva, no está tan bien pago, si lo tomás como una cuestión zafral del momento, te puede ayudar. A mí lo que me pasó en esta estructura que tengo es que me permitió tener un ingreso base que lo tengo con la oficina y esto me ayudó a cuestiones complementarias que no son menores como pagar el préstamos de una casa. Suma, sin dudas. Para decir que vivís exclusivamente de la actuación tendrías que tener dos o tres películas al año.

Qué te pasó cuando te viste ahora en Tanta Agua, tu primera película como protagonista

Hay una cuestión que no es un tema de pose y es medio inevitable y es que no es fácil verte a vos, no creo que a nadie le sea fácil. Pero también hay un tema de ejercicio. La vi cuatro veces. Cuando lo vi el primer día no estuve del todo cómodo con estar tanto tiempo mirándome, esa es la verdad. Es un poco extraño. Pero con el tiempo te acostumbrás a que sos vos y empezás a mirar más tranquilo la película. Pero lo que me pasó es que descubrí cosas de la película que no las había visto durante el rodaje. Me gustó muchísimo como quedó. Noté algo que no había notado; siempre tuve claro que la película se veía a través de los ojos del personaje de mi hija, pero terminé descubriendo que a través de los ojos de ella estaba la mirada de las directoras pero ya desde una madurez. Es la visión de dos mujeres de treinta y pico de años sobre su adolescencia. Inclusive por como miran al padre. A mí me habían servido mucho de referencia mis sobrinos adolescentes, y tengo una sobrina que tiene 16 años que le pegó fuertísimo la película. Se vio un poco reflejada ella y hasta la relación con su padre.

Lo curioso es que justo en el momento en que estás buscando interpretar lo que puede sentir un padre en su relación con sus hijos, te enterás que vos vas a ser padre.

Eso fue insólito. Yo no creo mucho en esas cuestiones mágicas, pero este momento fue bastante mágico. Me fui a Salto, mi pareja fue la primera semana. Yo estaba filmando una escena en un terraplen, que estaba lloviendo como en casi toda la película, termino me subo al ómnibus y tengo un mensaje de texto de María, mi mujer, de que estaba embarazada. Y no nos pudimos ver como 25 días porque tenía una pequeñísima pérdida y no la dejaban viajar en ómnibus. Recién a fin de mes pude ir a darle un beso. Y además pasó una cosa que fue enfrentarme a esa cuestión de decir: ¿lo cuento o no lo cuento? Y al final se lo conté a las directoras y las que eran mis hijos en la película. Por un mes lo supimos solo nosotros.

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