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Pájaro Canzani

Radicado en Paris desde hace muchos años, con el disco “Jardín Interior” en las gateras, el Pájaro vuelve a volar por Montevideo y habla.

Febrero 20, por: Gonzalo Pollo

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¿Cómo te vinculaste con la música?

La música estaba muy presente en mi familia. Tengo recuerdos de cuando tenía 4, 5 años… Tengo dos recuerdos muy fuertes, te voy a contar una cosa muy intima. El día de mi cumpleaños de 4 años es la imagen más antigua que yo tengo de mis recuerdos de infancia. Estaba mi padrino paseándome en brazos, cantándome algo por el jardín de la casa, se asoma en el pozo de agua que no era muy profundo y me muestra la luna cuarto creciente reflejada en el agua del pozo. Es una imagen que hasta hoy a mi me obsede. Me parece alucinante haber descubierto eso y que eso me haya marcado mi vida entera. Y la otra imagen, es estar en una fiesta familiar en una rueda de guitarras y yo sentado en el medio escuchando en estéreo, y ahí entendí algo que nunca había entendido escuchando la radio, ni los discos. Y ese instante me apasionó. Son dos elementos que han marcado mi existencia. Y yo muy rápidamente tuve la convicción de que era músico. Entonces un día le dije a mis padres que quería aprender piano. Hice 6 años de piano hasta que un día entre a una confitería, un bar, acababan de traer un jukebox, entramos y en el momento que ingresamos se escucha (empieza a cantar) “She loves you yeah, yeah, yeah / She loves you yeah, yeah, yeah” y eso para mí fue una revolución. Dije “yo quiero hacer eso”. Esa es la razón por la que yo hago música.

Vas a estar tocando en la sala Zitarrosa y demás lugares. ¿Qué se va escuchar?

Vamos a sacarnos las ganas de tocar canciones que nos copan como músicos, compartir el escenario, y al mismo tiempo es una síntesis de distintos momentos musicales de mi carrera. Elegimos un puñado de canciones y al mismo tiempo vamos a mechar algunas que van a estar en mi próximo disco que se va a llamar “Jardín Interior” y que va a salir rápidamente por acá. Y después voy a estar tocando por Cabo Polonio, ahí decidí hacerlo acústico, con otro equipo, con otro formato. Eso va a ser una cosa como de fogón.

¿Es verdad que compusiste otra canción para la selección?

No la voy a tocar ahora pero es una canción que va a estar en el disco nuevo. Es una canción que se llama “El cielo era tan celeste” y cuenta en una tarde imaginaria el mejor gol del mundial 2014 en Brasil. Una jugada entre gurises que se conocen de chicos, que tienen la celeste y que son gurises del barrio que están defendiendo la historia del fútbol uruguayo.

Tocaste y trabajaste con muchos músicos. Hablame de Lazaroff y de Peter Gabriel.

El Choncho Lazaroff… la sonrisa más alucinante de los años 70 en Uruguay. Un tipo que siempre estaba sonriendo y que tenía una manera de relacionarse con la gente muy fuerte. Un tipo que conocía la música uruguaya y la música contemporánea de manera increíble. Nuestra relación empezó con “Patria Libre”, estaban él, Bonaldi, “Tinta Brava” y otros más. Eran momentos muy jodidos, álgidos, yo en esa época estaba militando mucho. Nos cruzábamos en escenarios de actividades de resistencia y un día le propuse venir a tocar conmigo. Un tipo muy, muy interesante, desgraciadamente muy desconocido… Con Peter Gabriel tuvimos un encuentro muy divertido. Como yo soy productor artístico también, un productor de discos, en un momento nos juntamos con Peter en un estudio y él me dijo “mirá hemos visto la posibilidad de que vos produzcas un tema con fulano, mengano y sultano en el estudio B, así que si querés mañana empezá a trabajar en el estudio”. Me confiaron un proyecto y me fui a grabar ese disco. Nos quedamos varios días ahí y en un momento Peter dijo “Yo voy a grabar con ustedes también. Vamos a cantar en trío”. Estábamos charlando y Peter estaba sentado en el piso al lado de la puerta, mientras yo estaba tocando el piano. Empezamos a trabajar en un tema y él me mira a mí y me dice “Bueno, ¿qué voz hago yo?” Yo me reí y le dije “Peter, yo soy de Fray Bentos” (risas)… fue mi respuesta. Él se río y me dijo “Fray Bentos acá es una marca de corned beef”, “sí” le dije yo, “viene de mi lugar”. Ahí empezó un dialogo muy divertido, me dice “¿qué quiere decir que vos sos de Fray Bentos?”, “yo no te puedo decir las voces que vos vas hacer”, “sí pero vos conoces la canción, yo no la conozco”, entonces yo le empecé a dar las melodías que él iba a cantar en el estribo y terminé arreglándole voces a Peter Gabriel (risas).

Compárame Paris y Montevideo.

Hay una cosa fantástica en las dos ciudades y es que en las dos hay agua. El agua es una cosa vital y necesaria, no solo por la necesidad física, si no también por la necesidad psicológica de ir en determinado momento del día o de la semana hasta allí. Es fundamental, y eso viene del Río Uruguay. Para mí el Río Uruguay está en la venas y en el Sena me pasa lo mismo. Son dos elementos importantes en mi vida, está muy presente en mi música. Hay una canción el próximo disco que tiene que ver con eso.

¿Qué representa la Copa América del 95 y la canción “Todos goleando” para vos?

Para todo músico que sea apasionado del fútbol como es mi caso y el de la mayoría de los músicos del mundo, es algo fuerte. Para mí fue un sueño inesperado que me pidieran hacer una canción para la Copa América, fue increíble. Cuando yo estaba en el teléfono y me estaban planteando el tema de hacer una música para la Copa América, yo en ese momento era plenamente consciente de que si yo hacía una canción que era aceptada y que coincidiera con un final feliz, que esa canción acompañara a la selección a levantar la copa en el estadio, yo sabía que me metía en un tubo que iba a ir lejos. Es como el que está en la playa y le toca que venga una ola impresionante y vos te decís “si me subo a la ola llegó hasta la costa y va a ser la ola de mi vida”, yo era consciente de eso y me tiré a surfear. Para mí fue un acto de fe increíble. El día que me la pidieron, esa noche misma escribí la canción, entre como en trance. La canción dice seis meses antes de que se hiciera la inauguración “Un once de estrellas descubrirás / su nombre quedará tatuado en el cristal / con letras luminosas te lo gritarán / los muros y los pájaros de la ciudad” Yo estaba anunciando que Uruguay era campeón. Hubiera sido una cagada que yo escribiera esa letra y que el Manteca Martínez erre el penal. La fragilidad de la vida reflejada en esos dos paralelos. El Manteca Martínez tuvo la misma convicción que el tipo que estaba escribiendo la canción. Era una canción ganadora. Yo sabía que era un momento muy especial en mi vida. Inconscientemente, no sé, capaz que me imaginé a todos los pendejos de las escuelas del país cantando esa canción, y se dio.

¿Cuál es la canción perfecta?

La canción perfecta es la canción que vos haces el día que encontraste tu lenguaje personal. A mí me gusta mucho una respuesta que dio Bob Dylan en una entrevista que le hicieron donde le decían “que bárbaro toda la trayectoria que usted tiene, tantos años, tantos escenarios, tantas experiencias con tantos músicos, tantas canciones increíbles” y él dice “no, yo compuse una sola canción en mi vida, las demás son todas reproducciones de esa canción” el tipo está hablando de su lenguaje. Yo cuando tenía 18 años y era un pendejo ya había encontrado mi manera de dejar una marca. Era un pendejo soberbio, pero yo ya sabía que había encontrado una traza, un riel por el cual yo iba a navegar en mi vida.

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