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Gonzalo Delgado

Gonzalo Delgado. Periodista de radio, tv y prensa escrita. Actualmente además de NYC en las mañanas de TNU lleva adelante la conducción de La Comanda, el primer reality de cocina de la tv uruguaya con estudiantes de UTU.

Noviembre 30, por: Freeway

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Sobre radio, televisión y fútbol: A una edad en la que los comunicadores de este país siguen considerándose “jóvenes” por los medios de comunicación, Gonzalo Delgado lleva ya la mitad de su vida trabajando en ellos. Sobre la radio, la tv, la cocina, el fútbol y el trabajo en equipo giró la conversación que tuvo para Freeway con Salvador Banchero.

Hablemos de tiempos televisivos… Estás trabajando muchas horas en televisión, llamativamente en dos envíos que van un poco en el sentido opuesto al que tiene la tv por estos tiempos… NYC que se aleja muy notoriamente de las propuestas matinales de los demás canales y La Comanda un programa en donde se cocina y se conversa… Suena a que te hubieses blindado contra la inmediatez, la búsqueda del rating per se, la competencia o la decepción…

Me parece que todo eso que decís tiene un nexo, o un factor que une ese espíritu y es el canal, y la cabeza del canal. Cuando uno habla con gente de afuera de los medios y habla de libertades y de presiones tiende a asociarlo inmediatamente a libertades y presiones del poder político o a lo sumo comercial, pero hay una tercera pata que es la libertad y las presiones del rating. Es decir, que el rating sea un fin en sí mismo y eso condicione todo lo demás e influya de forma excluyente en los contenidos. No tener que hacer la nota al personaje de moda, solo porque está de moda, o a tratar tal tema “por que rinde”, y solo porque rinde, sino intentar un equilibrio que tome en cuenta todos los factores, también que esté de moda y que “rinda” al público, por ese factor excluyente. Para ser mas concreto, pongo un ejemplo, Roberto Musso hoy rinde, se podría decir que está de moda, pero sigue siendo un tipo al que me parece interesante entrevistar, sentarse a conversar con él. Siento que vale la pena más allá de que pueda cumplir con esos otros “requerimientos” de la masividad televisiva. Tampoco es que no me importe que la gente mire lo que hago, y no estoy ni ahí con el culto de la antimasividad. No comparto la linealidad de culto-calidad / masivo-basura. Es mucho más complejo, con matices. Me gusta cuando me cuentan que La Comanda tiene buen rating, uno labura –también- para eso. Pero no estoy dispuesto a pagar cualquier precio para que eso pase. Salir en la tele no debería ser un fin en sí mismo. Salir en la tele es un medio, no un objetivo per se. En ese sentido es una gran ventaja estar en Televisión Nacional.

Me pasó lo siguiente: dos veces me tocó escuchar, por pura casualidad, conversaciones de tipos que trabajan en la parte técnica de La Comanda. Y escuché cómo le decían a otras personas cosas como “no sabés qué lindo que quedó el programa de hoy”. Me llamó muchísimo la atención que hablaran desde un cariño evidente, cierta percepción de equipo y de ganas de que le fuese bien a los compañeros y que el foco estuviese puesto las dos veces en el trabajo realizado y no en su resultado como competidor…

El clima de laburo de La Comanda está realmente bueno. A mi me da la sensación de que cada uno en su rol ha aportado, incluso más allá de su función específica. No solo tenés un buen eléctrico, si no que tenés un eléctrico que viene y te dice “che, porque no le preguntás ‘tal cosa’ al entrevistado, no estaría bueno?”. O vos le sugerís una toma a un cámara… Para eso son necesarios el compromiso y el respeto. Compromiso con el producto, con el proyecto, y respeto por los otros roles, porque desde ese lugar podés sugerir cosas que exceden a tu labor específica sin que eso se sienta como una invasión o intromisión. Y eso me pasó con casi todos los que participaron del proyecto, tanto de Aceituna –la productora- como del canal, que también puso su equipo y su móvil.

Cuando miro La Comanda, tengo la sensación de ver a un tipo que se las apañó para trasladar una rutina que disfruta en su casa pero al trabajo, el ejercicio de la conversación en un entorno de cocina. ¿Sos un seguidor del género entrevista en televisión? Quiero decir, ¿ves muchas entrevistas televisivas? ¿a qué podrá responder que haya cada vez menos?

Me gusta mucho la entrevista como género, para ver y para hacer. Pero admito que puede ser una deformación. A mí me encanta un programa de Canal A que se llama “El Péndulo”, en el que Juan Pablo Varski entrevista a otros periodistas, pero cuando lo pongo en mi casa me quieren matar… je. Creo que la entrevista, como cualquier formato televisivo, tiene que adecuar su forma a los ritmos, la estética, las demandas actuales, pero manteniendo el fondo. El decir, el escuchar. La gente sigue tendiendo cosas para decir, y los que hacemos los medios tenemos que intentar que ese “fondo” sea atractivo en la “forma”. Es una búsqueda que me parece interesante, cómo búsqueda, después el que mira decidirá si lo conseguís o no. Pero el intento debe estar. En cuánto a la cocina, me encanta. Vivo con una cocinera, le dedico buena parte de mi tiempo libro a consumir o intentar practicar “cocina”. Disfruto mucho La Comanda en ese sentido. Y en cuánto al clima, con los estudiantes la idea era que se sintieran cómodos, no “invadidos” u observados. No sé cómo salió, pero el intento era ese. Además de que aprendí mucho y robé piques como loco...

Claro, estoy cayendo en que, de algún modo, La Comanda también te asegura un vínculo con varios de los futuros Chefs del país, de pronto incluso la mejor inversión de tiempo de trabajo que hayas hecho en el ciclo… en todo sentido ¿no? No solamente por el placer de conocerlos sino por adquirir conocimiento en una materia que te gusta y además asegurarte de que vas a tener un conocido en casi toda cocina de restaurante de cara al futuro…

Cómo me dijo un amigo: “lo mejor es que cuando todos estos tengan restorán no te van a cobrar cuando vayas”. Pero mas allá de eso, estuvo muy bueno conocer a decenas de tipos y tipas de los que sentís que podés aprender aunque a la mayoría los dobles en edad. Ir un poco en contra de esa tendencia de “que me va a explicar a mí este botija”. Y también poder mostrar otra imagen mediática de los jóvenes que rompa el estereotipo de las policiales, los excesos, la falta de compromiso… hay un montón de tipos de 20 años que se toman dos bondis todos los días para ir a estudiar, muchos de ellos viniendo de contextos muy difíciles, y que tienen aspiraciones, sueños y caminos a recorrer. Con sus inquietudes, sus virtudes, sus defectos y sus códigos culturales, que muchas veces nos cuesta entender desde nuestro lugar y generación, y los descalificamos por eso.

Hablemos de radio… ¿cuántos años trabajando en ella ya? 13a0 ha sido una gran escuela para un gran número de comunicadores pero se hace medio imposible pensarlo sin vos y sin Ricardo “El Profe” Piñeyrúa…

En radio desde el 93, en 13a0 desde que existe como tal, 1998 en El Espectador, y con el Profe desde antes. El profe en ese sentido es un capo. La cantidad de gente que estuvo en 13a0 y después se proyectó a otras cosas u otros medios… Tiene una capacidad de dar espacio, dejar crecer, y también dejar volar sin exigir contrapartidas realmente poco habitual. Pensá que la primera dupla de vestuaristas de 13a0 fuimos el Piñe y yo. Cuando caímos en los vestuarios, peludos, purretes y eligiendo a los buitres y a la vela para sustituir los himnos de equipos cuándo dábamos las alineaciones, nos miraban como unos bichos. Y más de uno le cuestionó al profe esa y otras decisiones con nosotros, y con otros, y él siempre bancó a muerte. En mi caso, por suerte he tenido más de una chance de irme de 13a0 a otros laburos, alguno realmente atractivo. Y digo por suerte porque seguir en 13a0 sigue siendo, para mí, antes que nada una opción. No es que no tuve otra y bueno, sigo ahí, y nadie le sacó el clavo al profe... Es una opción y la disfruto, más allá de calenturas que todos tenemos en nuestros laburos y cosas cotidianas. Le charla inicial del programa con el profe debe ser la media hora de aire que mas disfruto de mi jornada laboral. Me sigue gustando el fútbol y me sigue gustando hacer transmisiones de partidos, y en 13a0, más.

13 a 0 siempre ha ofrecido una visión… llamemos alternativa o diferente al resto de la programación radial deportiva quizás más concentrada estrictamente en la pelota, ¿Cómo ves el mundo del fútbol hoy? En general y respecto de unos años atrás ¿no? Yo tengo la percepción, por ejemplo, de que cada vez está más claro que importa la inteligencia y cierto piso de formación o estudios para destacar como futbolista, que ya no alcanza con jugar bien a la pelota sino que hay que entender el juego y todo lo que lo rodea… o por lo menos lo veo más que antes… y eso parece una buena noticia…

Esto último ya no lo niega ni el mas acérrimo de los defensores del mostrador, el vestuario o la garra charrúa, como “escuelas” futboleras. Creo que ahí el gran ejemplo es Tabárez, como defensor de ese concepto, digo. Está buenísimo tener el esos plus que mencioné antes, y que tiene muchos jugadores y técnicos uruguayos, es un gran valor agregado, pero no puede ser el sustento principal. Lo principal es lo otro. Que no alcanza solo con jugar bien, que el mundo no es solo la pelotita. Que valores que podían parecer palomas o intrascendentes, son valiosos, y que no hay resultado sin trabajo y método. No te lo asegura, pero lo hace mas viable. Creo que donde mas cuenta entender esos conceptos es en los medios de comunicación, y por eso perdés dos partidos y arrancan los cuestionamientos. En ese sentido sí creo que 13a0 ha mandado señales claras, antes de que se aceptara masivamente. De creer y defender que el camino es la recompensa, antes de tener la recompensa “en la vitrina”.

Sos un tipo que ha viajado mucho, por fuera del trabajo vinculado al fútbol incluso, y resulta extraño que nunca hayas presenciado un mundial, esa peregrinación sagrada para cualquier periodista vinculado al deporte… supongo que eso va a cambiar en Brasil 2014 ¿no?

Es la idea… je. No te voy a negar que soñé con ir a Sudáfrica, pero también terminé entendiendo racionalmente el no ir. Pero Brasil… yo que sé. Si no vas a un Mundial al lado, no vas mas… pero veremos.

Terminemos con el ejercicio de los dos pasajeros en un avión y un único paracaídas pero distinto: ¿un sábado cerca del mediodía en Madrid, bajando a tomar una caña con tapas y leyendo el diario antes de ir al Vicente Calderon para ver al “Aleti”? ó ¿una mañana en buenos aires, con café, media lunas y el suplemento deportivo antes de ir a alguna librería y después a la cancha a ver a Racing?

Uh, sabés que las dos ciudades y sus afectos me pueden particularmente… Para seguirte el juego, me quedo con la opción uno, pero si me agregás a la “oferta” un eurail pass en el bolsillo para los días siguientes…

Ok. Te mentí, pero todos lo hacemos frecuentemente así que sabrás disculparme, ahora si que es la última. Quiero un 11 titular de todos los tiempos confeccionado por cocineros, futbolistas, músicos y escritores, básicamente tus pasiones resumidas.

Hoy el fútbol son 18, los once que arrancan y los posibles relevos. En una selección que mezcla razones “técnicas” y afectivas. En orden aleatorio y sin posiciones en cancha: Músicos: Enano Teysera, Joe Strummer, Fernando Cabrera, Indio Solari, Mandrake Wolf y Juan Casanova. Escritores: Paul Auster, Manuel Vázquez Montalbán, Henry Trujillo, Antonio Tabucchi y Carlos María Domínguez. Cocineros: Tony Bourdain, Lele el de Café San Juan y la abuela Angélica. Futbolistas: Dr. Socrates, El Diego, Pedro Catalino Pedrucci y Ruben Paz.

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