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Emiliano Brancciari

Emiliano Brancciari, frontman que prefiere el costado al centro de los escenarios, la economía a la gran cantidad de palabras y una anhelada canción que pueda ganarle al olvido.

Octubre 25, por: Freeway

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No Te Va Gustar llega a la mayoría de edad y a su séptimo disco de estudio, “El calor del pleno invierno” que ya es disco de platino en Uruguay. Sobre ésto, sobre su condición de compositor, y sobre el apoyo de la gente acompañando el dolor conversó con Freeway Emiliano Brancciari.

Dieciocho años de trabajo, siete discos de estudio encima, vaya uno a saber cuántos miles de kilómetros acumulados en ruta… Me pregunto si en la vida de NTVG hoy la publicación de un nuevo trabajo es el final de un largo proceso o más bien el inicio de una ola gigante de actividad por delante…

Ambas cosas, creo que es el final de un largo proceso porque este disco en sí mismo lo fue, por el tiempo de trabajo, por todo lo que nos pasó grabándolo y por lo que significa para nosotros. A la vez creo que es el comienzo de algo grande por todo lo que vemos que está pasando con el grupo también en otros países.

¿cuánto tiempo queda para hacer canciones? Si es que hay un tiempo para eso o de pronto las canciones se imponen a todo lo demás cuando tienen que aparecer…

Es un poco así, las canciones están saliendo cuando quieren, donde quieren. He escrito muchas estando de viaje. Igualmente, mientras estoy de vacaciones, también me dedico a componer. Voy cada vez menos a la playa…

Creo que fue Keith Richards que alguna vez dijo que trabajar en el rock profesionalmente era básicamente vivir en tiempo de espera… ¿Cómo ocupan ustedes esos tiempos muertos?

Se escucha música, se lee, en el estudio se juega al Play Station… Según el momento, todos nos dedicamos a cosas diferentes… Lo peor de todo son los aeropuertos… y hacer video clips.

Con “El calor del pleno invierno” en la calle y seis discos encima que lo preceden ¿cómo se negocia a la interna un repertorio antes de salir a la ruta? Son ya casi cien canciones firmadas por la banda…

Ya nos dimos cuenta hace tiempo que no se puede dejar contento a todo el mundo y mucho menos cuando tu público es tan heterogéneo. La solución que encontramos a eso es quedar lo mas contentos posible con los discos; si nosotros estamos convencidos de que lo que está grabado es lo que más nos gusta, lo vamos a defender en el escenario de forma auténtica. Eso la gente lo nota. Después, obviamente que hay gente que te dice que lo de antes era mejor, es entendible porque seguramente esos discos los hayan acompañado en algún momento de sus vidas, a todos nos pasa, y para eso están los discos viejos, para volverlos a escuchar y recordar. Creo que nuestro público ya se acostumbró a nuestros cambios y sabe que esa termina siendo nuestra esencia.

Hace mucho ya que la gente ha convertido a NTVG en una de las bandas más populares y convocantes del Río de la Plata. Pienso, por fuera de los estadios capitalinos y eso, en cómo debe ser llegar a un pueblo del interior del Uruguay o a otro de la Patagonia, tan poco acostumbrado a recibir a los artistas populares y en cómo suele agradecerse el gesto de ir a tocar a sus plazas y sentirse contemplados…

Es alucinante ir a tocar a lugares donde los artistas que más convocan no van. La gente te lo agradece y te hace sentir muy bien. Hemos ido a pueblos de dos mil y pico de habitantes donde te dicen “acá no viene nadie” y después quinientos de ellos van al show.

Hace unos días un amigo mío me decía que en su opinión existía ya “una canción Brancciari”, un tipo de canción distinguible. Sin querer ponerte en el incómodo compromiso de hacerte hablar de ello ¿hay algo de eso? ¿una confianza adquirida en el tiempo?

Si, creo que con el tiempo y los discos, la confianza es mayor. Ya no tengo los miedos que tenía en los primeros dos discos. Con los años me fui dando cuenta que componer es mi mayor vocación. Mi mayor anhelo, artísticamente hablando, es que alguna de esas canciones queden en el recuerdo de la gente mas allá del tiempo que dure la banda.

El disco arranca con dos canciones escritas desde la óptica de cierto revisionismo de sus protagonistas (“Sin pena ni gloria” y “Nada fue en vano”). Aquel Emiliano que de jovencito se fue a Buenos Aires a trabajar en una fábrica de persianas de Munro para poder comprarse una guitarra ¿tenía los ojos puestos en una banda publicando su séptimo disco en varios países? ¿era un tipo determinado o tenía una expectativa más moderada?

Mucho mas moderada, el hecho de tocar lo que nos gustaba para nuestros familiares y amigos ya lo era todo. Las metas siempre fueron cortas y a corto plazo. Creo que esa es una de las características que nos acompaña hasta hoy. Lo que quiero decir con esto es que el simple hecho de expresarnos y que alguien quisiera escucharnos ya significaba lo máximo para nosotros, y no veíamos mas allá de eso. Fue una constante en estos dieciocho años el darle a cada paso la importancia que se merece.

En el comienzo del video de “A las nueve” se te ve diciéndole a tus compañeros en la intimidad de la banda “tenemos diferencias entre nosotros, somos todos distintos, a todos nos pega todo diferente pero estamos todos para lo mismo y nos une todo”. Imagino que en el dolor de perder a un amigo y compañero como era Marcel se habrá sentido bien encontrar también refugio en la solidaridad y apoyo de la gente, particularmente de todos sus colegas...

La verdad es que nos sentimos muy apoyados y queridos, no solo por nuestro entorno, sino también por gente que ni siquiera conocemos. Obviamente, nuestras familias fueron muy importantes, pero quisiera decir que me enorgullece pertenecer al grupo del cual formo parte, por la valentía y el compañerismo que dejó de manifiesto en los momentos más difíciles.

Históricamente han tenido ustedes un discurso de salir adelante con cierta mirada optimista, de cosa esperanzada, en este caso incluso en el gesto concreto de transformar la muerte en vida. Están poniendo trabajo y tiempo en concientizar sobre la importancia de ser donante de órganos…

Es algo de lo que siempre hemos hablado, pero nunca nos había tocado tan de cerca.

Por último, dicen que tenés un hermano gemelo que va a jugar al fútbol cuando lo invitan, pero que lejos de la timidez aparente y esa caballerosidad tuya, por el contrario a él le encantan los partidos conversados, tirar moñas, caños, hacer calentar a algún rival y hacer goles de taco… un asco de persona en definitiva. ¿Cómo definiría él las características de “El calor del pleno invierno” en términos de parábola futbolera?

Un 10 con fantasía, pero a la vez un poco ambiguo, ciclotímico, aguerrido y un poco pecho frío, je.

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