Detrás de la trucha IV
»La cuarta edición este fascinante juego.
»Tan fascinante como mirar Verano a la carta en VTV.
»Por Freeway Web
Hacia finales del siglo XVIII (1785), el mítico y pastor protestante suizo Jean Gaspard Lavater publicó su obra más reconocida, El arte de juzgar el carácter a partir de los rostros de los hombres (libro que fascinó a Napoleón Bonaparte). En un estilo sencillo y apoyado de numerosas ilustraciones, el autor analizaba narices, bocas, orejas, posturas de distintos tipos humanos con el afán de establecer cómo una fisonomía en particular afectaba los fallos del espíritu, en la propia persona pero también, lo más importante, en los demás. Lo que intentaba Lavater, era una suerte de estudio científico del sentir espontáneo universal del “éste tiene cara de pederasta, éste cara de abigeato y éste otro cara de asesino”. Juicios que se emiten de forma natural, inconsciente o conscientemente desde que existe la humanidad.
Pongamos en práctica el arte de juzgar el carácter a partir de los rostros de los hombres. Arriba tenemos dos. Bastante similares en cuanto al marco fisonómico (caucásicos rellenitos de mediana edad), aunque diferentes en la postura, en el ceño, la expresión.
El rostro de la izquierda es mucho más afable, buenote si se quiere. Por lo contrario, el que está situado a la derecha se aprecia un poco más hosco, truculento.
Clásica dicotomía: afable versus hosco; simpático vs. antipático. A pesar de que la categoría hosco y antipático resulta más fácil de asociar con amoralidad, sabemos que no es así. La experiencia milenaria habla del lobo con piel de cordero. Del testimonio a la TV del vecino del verdugo de cuatro jubiladas: “Era una persona muy tranquila y amable, siempre convidaba mate y tenía un comentario agradable”. Sí, pero de una noche a la otra carneó a cuatro ancianas con un tramontina.
A no engañarse. Por eso, aquí ponemos a prueba el criterio y la perspicacia de todos ustedes. Uno de los sujetos en la foto de arriba es Steve Wright, el último asesino serial que conmovió este mes de febrero a toda Inglaterra, con el asesinato de cinco jóvenes prostitutas. Hay que condenar a uno, sin más pruebas que la intuición, ¿Quién es el asesino? ¿El afable o el hosco?
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»Fri 29 | February 2008
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